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Hasta acá llegó mi amor

Cristina Kirchner le soltó la mano a Agustín Rossi, uno de sus máximos defensores. Recelos, conveniencias y razones para entender los por qué. La reunión a solas con Omar Perotti.

Cuando juegan las blancas, el gambito de dama es un falso gambito. En ajedrez, las blancas pueden recuperar el peón cedido al jugador contrario a cambio de ventaja. Cristina Fernández de Kirchner, la dama, recibió en su despacho en el Senado al gobernador Omar Perotti, un liberal peronista a los ojos del kirchnerismo duro. Fue el viernes, un día antes del cierre de listas, cuando hasta el presidente Alberto Fernández pedía unidad en Santa Fe. Cara a cara acordaron que dividir al peronismo es una “aventura delicada”. Así definen los estrategas del Frente de Todos los riesgos de la próxima elección. La estrategia K es fortalecer al peronismo y mostrar que La Cámpora no va por todo el PJ, que no hará detonar la coalición y que aquellos jóvenes que irrumpieron con rebeldía son capaces de acordar, contener y conducir a futuro.

El primero que blanqueó públicamente la posición de la vicepresidenta fue Eduardo “Wado” de Pedro, quien pidió priorizar el proyecto colectivo por sobre los individuales. Así se hizo en distintos distritos donde Máximo Kirchner prefirió acuerdos políticos en línea con su madre. Ganar en 2021 es un paso necesario para 2023 y para 2027 también. Los plazos para que el hijo de los Kirchner, un dirigente de La Cámpora o el gobernador Axel Kicillof peleen la Presidencia pueden ser largos y exigen estrategia y paciencia, coinciden. No es una carrera, es una maratón. Y se mantiene el leit motiv del Frente de Todos: separados no alcanza.

Para La Cámpora y el cristinismo, Juntos por el Cambio y el socialismo de Santa Fe son una peor opción que aceptar a Perotti. Para el gobernador, sin reelección por impedimento constitucional, representan la misma amenaza tanto los opositores como Agustín Rossi, todavía ministro de Defensa de la Nación. Por eso, cuando después de las acusaciones a Perotti el ministro ofreció bajarse de una precandidatura a senador a cambio del primero o segundo lugar para Diputados en una lista única, los dirigentes de Hacemos por Santa Fe le dijeron que no. El perottismo lo admite: tras sus críticas, Rossi fue vetado de la lista.

En el oficialismo vieron una pseudo conspiración desde la Casa Rosada para correr a Rossi, que sonaba como reemplazo de Santiago Cafiero. Fernández no quería a su jefe de gabinete como precandidato. La vicepresidenta apoyó desde el principio la reelección de la senadora María de los Angeles Sacnun, también con aspiraciones a la gobernación, aunque tal vez con menos intención de voto que “El Chivo” Rossi por ser vecina de Firmat, ciudad de menos de 30 mil habitantes.

A Sacnun se le debe mucho en el universo Cristina: la resistencia durante los cuatro años del macrismo y la fidelidad con la que asumió tareas difíciles en el Senado como presidenta de la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales. La reforma judicial y la reforma del Ministerio Público Fiscal fueron dos de los temas que pasaron por sus manos. El kirchnerismo empardó la suplencia de Perotti con otra suplente, Josefina González, actual diputada de La Cámpora. González está triste: es muy cercana a Rossi y casi pierde la vida en un accidente en la ruta durante la campaña que compartieron en 2017. Rossi fue candidato a diputado nacional por Unidad Ciudadana en primer término y González lo secundó. Incluso fue el primero en bajarse de la carrera presidencial en mayo de 2019, renunció a esa banca que ganó junto a González para ser ministro de Defensa de Fernández, cargo que tendrá que dejar según anunció el Presidente desde Perú. Además, su salida de Diputados anticipó en 2019 el futuro de Máximo Kirchner como jefe del bloque del Frente de Todos. “Mi corazón está con él, pero…”, concedió alguien.

Según cuentan los que saben, a CFK no le gusta que se “desordene” la estrategia. Una fórmula Rossi-Sacnun hubiera sido más defendible para la expresidenta, pero imposible de digerir para Perotti. La presencia en la misma lista de la vicegobernadora Alejandra Rodenas resulta más difícil de acompañar y peligroso para el poder presidencial y la gobernabilidad.

La postura de Rossi es clara: no puede quedarse sin foto electoral este 2021, si tiene pretensiones para 2023. No se cuenta si habló con Cristina, pero el mensaje de apoyo a la lista Celeste y Blanca que bendijo el gobernador y que comparten Marcelo Lewandowski (del sector de María Eugenia Bielsa) y Sacnun para el Senado y lidera Roberto Mirabella para Diputados llegó en simultáneo desde el entorno de la vice vía whatsapp. Mirabella completa en el Senado el mandato de Perotti y es además el promotor de Hacemos Santa Fe, el “santafesismo” que copia al cordobés Juan Schiaretti, aunque sin tanto poder como para avanzar sin mantener la alianza con el kirchnerismo, el Movimiento Evita y con Sergio Massa. Paradójicamente, el Evita en Santa Fe juega con la dupla Rossi-Rodenas.

Para Perotti, para el Presidente y para CFK, la Celeste y Blanca es una lista de unidad, aunque una unidad renga sin Rossi. “Me hubiera gustado que el Frente de Todos hubiera llegado a un acuerdo. Se intentó y finalmente no se pudo consolidar”, lamentó Sacnun en un par de entrevistas en las que manifestó que le gustaría sumar a Rossi, pero sin pedirle que se baje.

El ministro amaneció verborrágico este miércoles, después de la entrevista en C5N en la que Fernández anticipara que deberían renunciar al gabinete los funcionarios precandidatos. En al menos cinco entrevistas, el santafesino reiteró: “No comparto que Alberto Fernández apoye la otra lista en Santa Fe. Cuando haya que defender a Cristina, yo voy a estar. Perotti no”. Probablemente tenga razón.

Por Analía Argento – Letra P