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Graciela Camaño: “Nunca me gustó que los gremios fueran una propiedad hereditaria”

Luego de su separación de Luis Barrionuevo, la diputada nacional habló con Jorge Fontevecchia de su relación con los gremios y, especialmente, de su hermano, Dante, secretario general de la Uthgra. “Con el que menos puedo hablar de política es con él, que tiene sus preferencias con la amistad que tiene con Horacio Rodríguez Larreta y con Mauricio Macri”, señaló.

—En diciembre pasado, “Infobae” informó sobre el conflicto en el Sindicato Gastronómico de Buenos Aires de la siguiente manera: “Se rompió una sociedad sindical, política, familiar de más de 45 años. Todo comenzó cuando Barrionuevo se separó de la diputada Graciela Camaño, madre de sus dos hijos, esposa y hermana de Dante, y decidió auspiciar una lista opositora de su cuñado, liderado por Humberto Ballhorst, ex secretario de organización de la seccional porteña”. La pregunta no es de carácter personal: me interesa lo político. ¿Cómo se desarman vínculos políticos de tantos años?

—No tengo ningún vínculo. No participo del gremio. Nunca me gustó que los gremios fueran una propiedad hereditaria. Construí mi vida por fuera del gremio. El conflicto de la seccional Capital y la Unión se dirime con elecciones. Van los afiliados, ponen el voto y deciden quién está. Es lo que debió haber ocurrido en el proceso anterior, que está judicializado. Se verá si precisan volver a hacer elecciones o valen las de noviembre.

—¿Cuánto habla usted sobre política y sindicalismo con su hermano Dante?

—Trato de no hablar de política y sindicalismo con mis parientes. Con mi hermano Dante tengo una excelente relación, producto de que somos precisamente dos. Nuestro hermano menor falleció muy joven y eso de alguna manera nos unió. También nos unió la ancianidad de mi madre y su enfermedad. Tenemos muchas cosas muy importantes de las que hablar. Mi hermano es un lector enorme, siempre que estamos juntos trato de aprovechar su inteligencia y sus capacidades lectoras. Trato de no hablar de política o del gremio. Dante tiene sus preferencias con la amistad que tiene con Horacio Rodríguez Larreta y con Mauricio Macri. Así que con el que menos puedo hablar de política es con él.

—¿Y con Luis Barrionuevo?

—Preferiría no hablar el tema públicamente porque es una situación que ya resolví. No me interesa que se haga público.

—Deje el tema personal. Le pregunto cómo lo describiría como dirigente sindical.

—No lo describiría bajo ningún punto de vista porque está la otra situación. Quiera o no, existe.

—No me deja avanzar, pero lo intentaré. ¿Qué habría que cambiar entonces? ¿Qué es lo que la incomoda de esta situación del sindicato? Usted habló del carácter hereditario de los sindicatos y también trabajó en la obra social.

—Sí, pero no tiene nada que ver eso con la dirigencia gremial. En algún momento, por algunos meses, trabajé en la Gerencia de Recaudaciones de la obra social, pero fue un breve tiempo y como una empleada. No como dirigente.

—Por eso quiero salir de lo personal e ir a la cuestión operativa profesional de los sindicatos, a ver si por este lado puedo avanzar un poco. Facundo Moyano apoyó en las elecciones del gremio gastronómico de Mar del Plata a Pablo Santín. Luego del triunfo, el hijo de Hugo Moyano dijo: “Se impuso en una elección difícil porque peleaba contra todo un aparato, contra todo el poder gremial empresario que durante años abandonó al trabajador y miró para otro lado mientras se volvían más pobres y precarizados”. ¿Hay un cambio de generaciones en el sindicalismo?

—No, para nada. El dirigente que ganó en Mar del Plata estaba en la seccional. No es una persona extraña al gremio. Ahí Facundo se adjudicó algo que no es de él. Se trata de un dirigente del gremio gastronómico. Respeto a Pablo como dirigente sindical, porque es una persona comprometida con sus trabajadores. Hay un trabajo, militancia y compromiso con el sector del trabajo.

Por Jorge Fontevecchia-Perfil