El mandatario salteño cuestionó duramente al sector del bloque del PJ en el Senado que no dio quórum para aprobar el pedido de allanamiento del juez Bonadío a los domicilios de Cristina Kirchner
No obstante, advirtió que las obras previstas bajo la modalidad público-privado – llamadas PPP, la gran apuesta del gobierno para compensar el ajuste -, “se van a ralentizar ya que los bancos extranjeros no van a querer financiar a empresas bajo sospecha”.
Urtubey no ocultó su sorpresa por los detalles sobre los millonarios montos de dinero recaudados como coimas que surgieron de las anotaciones de Oscar Centeno. “Para mí es ciencia ficción. Jamás imaginé esta dimensión”. Y para despegarse del kirchnerismo -con el que no confrontó mientras Cristina Kirchner fue presidenta-, reafirmó: “Soy peronista de antes de Kirchner. En mi provincia siempre competí en las elecciones con candidatos del kirchnerismo. No iba a dejar que me usurpen el partido porque Cristina siempre fue antiperonista”, sostuvo enfático.
En un momento en que el mandatario salteño empezó a caminar el país como candidato para el 2019 de un espacio político que aglutine al PJ no kirchnerista, admitió que lo sucedido en la frustrada sesión del miércoles en la Cámara alta “golpea al peronismo”.
Sin embargo, según su visión, “esto no hace más que acelerar el proceso de surgimiento de una nueva alternativa política”, y “favorece” al nuevo sector que él impulsa porque “le permite ganar claridad y definición” respecto de dónde posicionarse. “Ir unidos con el kirchnerismo -como pasó el miércoles en el Senado- genera confusión en la gente”, se explayó.
Confiado, aseguró que “perder la unidad del bloque peronista en el Senado es un costo a pagar” y admitió la dificultad para definir una identidad peronista. “Siempre va a haber mil peronismos. Uno, el de la mayoría de los senadores del PJ que el miércoles no bajó al recinto, propone la lógica de la unidad como bien supremo. Otro sector, el que yo promuevo, busca con saldos y retazos del peronismo, y otras fuerzas cercanas que gobiernan en sus distritos, un polo de poder que blinde la constitucionalidad”.
Ante la pregunta de cómo piensa llevarlo a cabo, respondió que “a través de la conformación de un frente amplio que incluya a fuerzas provinciales” de distritos como Neuquén, Río Negro, Misiones, Santiago del Estero, Mendoza e, incluso, Santa Fe. “Hay que sentarse a evaluar seriamente sumar a los socialistas”, aseguró ante la mirada incrédula de sus interlocutoras. “Hay también una enorme cantidad de peronistas que hoy están en Cambiemos, desilusionados, y que podrían sumarse”, señaló, aunque se negó a dar nombres.
En su análisis, “en la Argentina ya no hay más lugar para mayorías políticas”, y explicó que apuesta a “construir un espacio que salga de la confrontación como lógica de construcción política”. Ante la consulta sobre si espacio del “medio” no intentó ya ocuparlo Sergio Massa, sin éxito, analizó: “No se trata de posicionarse entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner. Si no, por arriba de ambos. Massa compitió con Macri para ser el opositor a Cristina, y perdió. No había dos polos. Hoy sí: en un extremo está el macrismo y en el otro el kirchnerismo”.
Sobre otros candidatos del espacio que ya anunciaron su voluntad de liderar ese mismo espacio – como Massa y el senador justicialista Miguel Angel Pichetto-, manifestó su voluntad de ir a una PASO. “Yo quiero construir esto. Si aparece un emergente que quiera conducirlo, o una figura más competitiva, me corro”, aseguró.
Todavía falta un año para las elecciones primarias. Mucho tiempo para un país como la Argentina, donde las anotaciones de un chofer pueden convulsionar la vida política en apenas dos semanas.

