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Natalia Oreiro posó desnuda, sin maquillaje ni photoshop

La actriz hizo una producción histórica para una revista en la cual se mostró completamente al natural.

Natalia Oreiro protagoniza esta semana una osada y sensual producción de fotos para la revista Caras, donde se la puede ver totalmente al natural, sin maquillaje, sin un mínimo vestigio de Photoshop y desnuda.

“A los 40 aprendí a ser una mujer real”, es el título de la nota que es acompañada por una imagen de ella, recostada en la cama, boca abajo y con el torso sin ropa.
Sobre su cambio de década, la actriz le contó a la revista que “es muy pesado contentar a todo el mundo. Lo que necesité fue empezar esta nueva etapa sin correr. Cerca de mi familia. Siendo yo en mi estado más puro”.

Algunos de los pasajes de la entrevista:

–¿Se enamoró muchas veces?

–La única vez que me enamoré… de un amor real y profundo fue de Ricardo. Cuando yo tuve mi relación anterior (Se refiere a su noviazgo con Pablo Echarri) era muy chica, estaba enamorada, sí, pero de otra manera. Por aquel entonces estaba muy sola y su familia se convirtió en mi familia. Personas completamente distintas. Mi punto de vista acerca del amor fue siempre la de un amor romántico, nunca fue la de un amor pasional. Por lo cual, el amor romántico tiene que ver con la sensibilidad de las personas y eso es algo que no muere nunca.

–Y el sexo, ¿En qué plano lo ubica dentro de la pareja?

–Claramente lo sexual es importante, cuando uno ama a una pareja. Pero siempre para mí, fue importante el escuchar al otro, el poder mirarlo, tener detalles de romanticismo, de estar…Hay mucha gente que están muy bien en la cama pero después no se soportan. Hay gente que se hablan mal y encuentran un vínculo en un solo lugar. Para mí tiene que existir un Yin y Yang.

–En la actualidad, ¿En qué estado se encuentra su matrimonio con Mollo, después de 17 años juntos?

–El sigue siendo un compañero excepcional y es un hombre hermoso. Tiene luz. Además, como padre, es super presente. Lo veo como se vincula con nuestro hijo y me vuelvo a enamorar.

–¿Disfruta de su postura de diosa y mujer sexy?

–Disfruto de ir a los eventos como la Gala de Caras o los premios Martín Fierro, y además, disfruto mucho de todo el proceso, de la previa. Soy yo la que elige los zapatos, el vestido, que tipo de maquillaje llevar y que peinado. Lo vivo sin estrés. Camino las alfombras rojas y lo disfruto mucho. Pero en mi vida no soy así. Porque para mí, montarme como una diosa, es simplemente un juego. Jugar al mismo juego que jugaba cuando era chiquita y me disfrazaba en el Uruguay. Con mis 40 años, no me convertí en algo que no fui. Yo sigo siendo la misma, lavo los baños, cargo bolsas, limpio mi casa, y también soy la que se monta como una diosa y juego a ser una diva. Yo me encuentro muy bien en lo sencillo, vengo de una familia humilde, y aunque haya adquirido recursos, no me convertí en alguien de la alta sociedad. El buen gusto no tiene que ver con el dinero, sino precisamente con eso, con el buen gusto. La educación, para mí, no es saber como manejar un cuchillo en la mesa, sino sentir respeto hacia el prójimo.

–¿Qué es lo menos le gusta de su cuerpo? ¿Tiene celulitis?

–Si, todas las mujeres tenemos celulitis, y no me gusta. Lo peor de mi cuerpo esta concentrado desde la cintura para abajo.

–Sin embargo siempre fue la chica de la cola…

–Si, pero mis piernas…nunca fueron mi mejor parte. No es que no me molesten mis arrugas, no quiero hacerme la superada. Es lo que hay y tengo que amigarme con eso. Claro que me gustaría plancharme la cara y no tenerlas, pero después me van a poner frente a una cámara y no voy a tener ninguna expresión.

–¿Se maquilla?

–Nunca. Jamás me maquillo sino trabajo. Por eso quería hacer este tipo de fotos, mucho mas despojada, mas parecida a la que soy y a como me siento ahora.