El profesional que firmó los balances de Sasaxa Libero S.A. declaró que nunca auditó la empresa, que usaron sus claves fiscales y que la mansión investigada no figuraba en la contabilidad.
La causa judicial que investiga el patrimonio de Martín Insaurralde sumó un nuevo elemento que podría profundizar las sospechas sobre la empresa propietaria de la mansión de San Vicente, donde fueron registrados los videos que muestran fajos de dólares en un vestidor. Se trata de la declaración testimonial del contador Walter de la Fuente, quien reconoció ante la Justicia una serie de irregularidades en la confección de la documentación contable de Sasaxa Libero S.A., la sociedad titular del inmueble.
El profesional explicó que firmó los balances correspondientes a los ejercicios 2020, 2021 y 2022, aunque aclaró que nunca realizó una auditoría integral sobre la empresa. Según declaró, la información con la que confeccionaba los estados contables le era suministrada por terceros y él no verificaba personalmente la documentación respaldatoria de las operaciones.
Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores fue que De la Fuente aseguró que sus claves fiscales fueron utilizadas por otras personas para presentar declaraciones ante la AFIP sin su intervención directa. Esa afirmación abrió un nuevo interrogante dentro del expediente sobre quién elaboraba realmente la información tributaria y contable de la sociedad que aparece vinculada al exjefe de Gabinete bonaerense.
El contador también sostuvo que nunca conoció personalmente a Insaurralde, pese a haber firmado los balances de una empresa que hoy ocupa un lugar central en la investigación patrimonial. Los fiscales buscan determinar cuál era la verdadera estructura societaria de Sasaxa Libero y quiénes tomaban las decisiones sobre su administración.
Otro de los aspectos más relevantes de su testimonio fue la situación de la propiedad de San Vicente. De acuerdo con su declaración, la mansión nunca figuró registrada en los estados contables que él certificó, pese a que la empresa aparecía formalmente como propietaria del inmueble. Ese dato es considerado especialmente significativo por los investigadores, ya que podría evidenciar inconsistencias entre el patrimonio real de la sociedad y la información presentada ante los organismos de control.
La causa avanzó tras la aparición de los videos
La investigación tomó un nuevo impulso luego de que se difundieran los videos donde Jésica Cirio aparece exhibiendo importantes cantidades de dólares guardados en un vestidor que, según intenta determinar la Justicia, pertenecería a la casa de San Vicente. Ese material fue incorporado como prueba y dio lugar a nuevas medidas ordenadas por el juez federal Luis Armella y el fiscal Sergio Mola.
Entre esas diligencias figura una inspección ocular en la vivienda para confirmar si allí fueron grabadas las imágenes, además del peritaje sobre el teléfono celular entregado por Cirio.
Los investigadores también intentarán establecer la fecha exacta de los videos y calcular el monto aproximado del dinero que aparece en las filmaciones para contrastarlo con el patrimonio declarado por Insaurralde.
La causa se inició tras el escándalo del viaje a Marbella junto a Sofía Clerici, que derivó en la renuncia de Insaurralde como jefe de Gabinete bonaerense. Desde entonces, la Justicia analiza su evolución patrimonial, el rol de distintas sociedades comerciales y la posible existencia de maniobras destinadas a ocultar bienes o disimular el origen de fondos.

En ese contexto, la declaración del contador se convirtió en una fundamental para los investigadores. Aunque se trata de un testimonio y no de una imputación, sus dichos introducen nuevas dudas sobre la consistencia de la documentación contable de la empresa dueña de la mansión de San Vicente y podrían dar lugar a nuevas medidas de prueba en una de las causas de mayor impacto político que enfrenta el exfuncionario.
Fuente: Perfil

