Trevelin: se mueven las fichas de cara al 2027
Comienzan los movimientos en el tablero político y, de a poco, las diferentes localidades de la provincia se rearman con sus propias dinámicas y actores locales.
En el caso de Trevelin comienzan a asomar algunos dirigentes que buscan posicionarse de cara a la batalla electoral.
Es sabido que el intendente Héctor "Cano" Ingram atraviesa momentos de turbulencia debido al intento desmedido de algunos funcionarios provinciales por opacar su gestión. Pese a esto, a los vecinos del pueblo del molino no parece gustarles ver menospreciado a su intendente, y se palpa en las calles una defensa local hacia el mandatario. "Cano es buen tipo y honesto", se escucha decir, y le destacan que conserva el mismo nivel de vida de siempre: atiende a todos los vecinos que se acercan a la municipalidad y de vez en cuando comparte algún picado con los veteranos en alguna cancha de tierra. La sencillez es un rasgo marcado en su vida y ese capital pocos políticos lo pueden lucir.
En cuanto a la danza de nombres por ocupar su lugar, se perfilan distintos dirigentes. Desde el oficialismo provincial, el diputado Daniel Hollman opera y pregona la candidatura de Lalo Pérez, su delfín local, en quien pone todas las fichas. Sin embargo, muchos señalan que no llegará ni a la largada, ya que no es una figura instalada en la comunidad y no da el perfil que prefieren en el lugar.
Otro nombre que sonó fuerte y pronto se diluyó fue el de Abel Nievas, actual secretario de Bosques y hombre del siempre conflictivo Matías Taccetta, pero en su paso por esa cartera no logró ni el consenso de sus antiguos compañeros de trabajo, cuestion que pone en duda su capacidad de conducción, es verdad que digitar de Esquel un candidato para Trevelin es a lo menos una osadía.
Desde el Ejecutivo municipal asoma Livio Espinoza, ex concejal que hoy ocupa la coordinación de gabinete, aunque con un rol desdibujado en la función pública.
Claudia Garitano es otro de los nombres que se menciona: hija del histórico dirigente y ex intendente Juan Garitano, muchos propician su postulación apelando al peso político de su padre y a su rol en el HCD.
Susana Thomas también viene asomando, con la gestión del área de Tránsito como principal antecedente, mientras que Leila Assef podría surgir como candidata de último momento, en base a su experiencia al frente del ejecutivo municipal.
Carlos Mantegna, por su parte, cuenta con el respaldo de un sector importante de la militancia y es quizás quien tiene más chances, aunque muchos dudan de que esté dispuesto a disputar nuevamente ese lugar.
Sandra Muñoz, actual secretaria de Acción Social y militante muy activa en el terreno, tiene fuerte respaldo en los parajes, lo que la convierte en una candidata respetable para la intendencia.
Finalmente, el ex secretario de Bosques Tegid Evans también perfila una eventual candidatura, aunque distanciado con el gobierno provincial buscaría un lugar en La Libertad Avanza o en caso de sorpresas, en la UCR.
Sin definir pertenencia partidaria, Pablo Durán se va ganando un lugar expectante por su trabajo al frente de la Cámara de Comercio. Duran habla con todos y recibe propuestas para ser candidato, aunque todavía no está claro si su camino será de la mano del peronismo o del gobernador Ignacio Torres, aunque muchos dudan que un ex secretario de gobierno de Esquel cuente con el respaldo en las urnas de los vecinos de Trevelin, mas aún después de la rivalidad que busca instalar el actual intendente Taccetta.
El escenario local refleja, en miniatura, una tensión que atraviesa a buena parte de la política chubutense: el desgaste de las estructuras partidarias tradicionales frente al surgimiento de referencias locales con peso propio. El oficialismo provincial no logra imponer una candidatura de arrastre —el caso Hollman-Pérez es elocuente—, mientras que el peronismo local navega sin un candidato de consenso claro, dividido entre el ala más territorial y los nombres con apellido "pesado" . El gobernador Ignacio Torres, por su parte, busca un referente propio que le represente peso político en la localidad, pero hasta el momento ninguno de sus dirigentes locales —ni concejales, ni diputados, ni funcionarios— parece dar la talla para ser competitivo. En el medio, dirigentes sin etiqueta partidaria definida empiezan a especular con jugar de comodín ante un tablero fragmentado, en sintonía con lo que ocurre en otras localidades donde el armado libertario busca capitalizar el descontento con las estructuras tradicionales.
Muchos nombres y pocas definiciones marcan un panorama complejo de cara al 2027. Lo único claro, por ahora, es que en Trevelin nadie quiere quedar afuera de la mesa cuando se reparta el naipe electoral.
Por A.N


