El dirigente gremial afirmó que el exfuncionario le ofreció dinero a cambio de impedir el normal inicio de clases en la provincia. “No puedo permitir que esta gente quiera tomar de rehenes a los pibes”, sostuvo.
La denuncia contra Gonzalo Carpintero, el exfuncionario acusado de ofrecerle dinero a un sindicalista a cambio de provocar un conflicto que impidiera el normal inicio de clases, generó una fuerte repercusión en la política chubutense.
José Severiche, el dirigente de ATE que realizó la denuncia, brindó detalles sobre la reunión en la que —según afirmó— Carpintero le hizo la propuesta. “Se ponía colorado, se le encendían los ojos. Decía que había que generar un quilombo y que yo era la persona indicada. Que había que generar un quilombo en educación porque no tenían que empezar las clases el 23 y que tenía problema con el gobernador. Yo lo único que hacía era mirarlo y escucharlo. No podía entender lo que escuchaba. Le dije que me dejara pensarlo unos días”, aseguró el gremialista en diálogo con Jornada Radio.
El sindicalista aseguró que entregó evidencias a la Justicia sobre las conversaciones que mantuvo con Carpintero a través de celular y que el contacto fue establecido a través de un conocido en común que tiene con el exfuncionario condenado por enriquecimiento ilícito en la causa Revelación.
Sobre el encuentro con Carpintero, detalló que se realizó en unas oficinas donde trabaja el exfuncionario. También afirmó que no planteó su rechazo al planteo que le habían realizado porque no sabía qué podía pasar y porque su estado de salud —está transitando un tratamiento de quimioterapia— no le permite desenvolverse con normalidad.
Por otra parte, confirmó que habría recibido una promesa de retribución monetaria. “Encima se hacía el vivo, porque decía ‘después hacemos vos y yo paritaria’ y ‘esto no es gratis’. Más bronca me daba. Yo me quería, porque si declaraba mi pensamiento no sabía qué puede pasar”, sostuvo.
Tras el encuentro, según denunció, siguieron las comunicaciones a través del intermediario. “Después vino el hostigamiento. Yo le contestaba que estaba descompuesto porque no quería saber nada. Decidí ir a la Justicia. Yo nunca voy a hacer estas cuestiones. Tengo mis convicciones: aparte de ser sindicalista soy cristiano. No me interesa hacer estas cuestiones y menos para dañar a un tercero”, remarcó.
Por último, explicó por qué decidió hacer la denuncia: “No puedo permitir que esta gente quiera tomar de rehenes a los pibes”.
Reunión confirmada y secuestro del celular
La fiscal Julieta Gamarra explicó que, tras recibir la presentación realizada por Severiche, el Ministerio Público Fiscal amplió la declaración del denunciante y avanzó en tareas preliminares para corroborar los dichos.
En ese marco, indicó que se analizaron cámaras de seguridad de las inmediaciones del lugar señalado, lo que permitió confirmar que la reunión efectivamente se realizó en el día y horario referidos. “Eso no está en discusión: la reunión existió”, sostuvo.
Con esos elementos, la Fiscalía solicitó allanamientos que fueron parcialmente autorizados por la Justicia. El procedimiento incluyó el secuestro del teléfono celular de Carpintero —quien fue interceptado en la zona de Trelew cuando regresaba en su auto desde Rawson— y el allanamiento de la oficina donde se habría desarrollado el encuentro, donde también se incautó otro dispositivo móvil considerado de interés para la causa.
Gamarra precisó que no hay personas detenidas, pero que desde el momento en que se dispone una medida como un allanamiento o secuestro, la persona pasa a tener la calidad de imputada.
En cuanto a la calificación legal, la fiscal indicó que una de las figuras en análisis es la de cohecho, que contempla el ofrecimiento de dinero para que otra persona realice u omita un acto vinculado a sus funciones. También mencionó la posibilidad de evaluar una eventual coacción, en función de los elementos que surjan del análisis de los dispositivos secuestrados.
Fuente: ADNSur

