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Se cumplen 43 años de la muerte de Juan Domingo Perón

El 1º de julio de 1974, el creador de la doctrina justicialista y que ejercía desde ocho meses antes la primera magistratura, dejó de existir en la Residencia de Olivos víctima de una crisis cardíaca.

Un día como hoy pero de 1974, a las 13.15, el hombre que marcó a fuego la historia política y social de la Argentina moderna cerraba su paso por una vida intensa que caló hondo en un pueblo que lo amó con idéntica intensidad.

Ese 1º de julio el tres veces presidente constitucional Juan Domingo Perón fallecía a los 78 años afectado por una la aguda dolencia que venía minando su salud desde su retorno a la Argentina.

La muerte del líder abrió las compuertas a una de las etapas más negras que haya vivido el país.

El general Perón murió en la Quinta de Olivos y a una hora de su deceso su viuda María Estela Martínez anunciaba por cadena oficial de radiodifusión el final del octogenario mandatario que había sucumbido ante “un brusco agravamiento” de su estado general que derivó en un paro cardíaco.

Rodeada del gabinete nacional, Isabelita, el apodo que le había dado Perón, comunicó a los argentinos de la pérdida, resultante de la salud resquebrajada del General.

Es que la salud de Perón lejos estaba de ser la mejor y distintas versiones indicaban que sus médicos personales le había sugerido no asumir la presidencia de la Nación, tras los comicios celebrados en setiembre de 1973 y en los ganó por amplio margen la fórmula que compartía con Isabelita.

Perón, tal como detallaba su historia clínica, sufría un cáncer de próstata que se le había declarado a mitad de los 60 y por el cual incluso había sido operado, pero que en el tramo final de su vida se le disparó, impiadoso.

No era esa adversa realidad oncológica el único inconveniente de salud serio de jefe de Estado: una pericarditis también complicaba seriamente su corazón.