La pelea voto a voto por la Presidencia de Perú entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez se alargará hasta mediados de julio, según el Jurado Nacional de Elecciones. Este lunes 8 de junio, el candidato del partido Juntos por el Perú superó en el conteo de votos a la cuatro veces aspirante al Ejecutivo, pero el escrutinio continúa. Con semanas de incertidumbre por delante y un ambiente polarizado, ¿confiarán los peruanos en el resultado final de las elecciones?
Perú aguanta la respiración a la espera del nombre del próximo presidente de la nación, un esfuerzo que tendrá que prolongarse hasta mediados de julio, según afirmó la vocera del JNE, Grecia Rentería, dado que el preconteo de la segunda vuelta apunta a un empate técnico entre la ultraderechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez.
Con el 93,9 % de las actas escrutadas, Sánchez superó este lunes 8 de junio a Fujimori y la aventaja con una diferencia de 2.900 votos.
Quienes señalaron un presunto fraude aludieron a supuestas actas falsificadas, demoras en material electoral y presiones a votantes en algunas regiones. En ciertos barrios de Lima, la votación tuvo que prolongarse un día más por demoras en la entrega del material, un proceso que el órgano electoral atribuyó a la empresa privada coordinadora de la logística, lo que abrió la puerta a las primeras especulaciones.
No obstante, el analista político Enzo Elguera explicó a France 24 que en la legislación peruana “las características del fraude son mucho más fuertes de lo que se ha mencionado en la primera y la segunda vuelta”, por lo que el experto no ve indicios de “una acción sistematizada y en conjunto para poder influenciar y cambiar la voluntad popular”.
“Algunos errores de la institución (electoral) o accidentes de proveedores alimentan la verbalización de la posibilidad del fraude”, hipótesis que Elguera rechaza al definirlas “la leyenda urbana que gira en torno a todos los procesos electorales” en Perú.
La jornada de la segunda vuelta transcurrió con relativa normalidad, aunque con algunas incidencias logísticas en zonas rurales y del exterior, desde donde suelen llegar las últimas actas que son escrutadas debido a las dificultades logísticas.
Solo falta por contar alrededor del 5% de las más de 92.000 actas electorales. Unas 1.512 serán enviadas a los Jurados Electorales Especiales (JEE) para resolver las quejas presentadas por inconsistencias.
¿Cuál es la postura de los candidatos frente al empate técnico?
Con la brecha acortándose entre Fujimori y Sánchez, algunas proyecciones de voto indican una posible victoria a favor del izquierdista para el final del conteo, como las de Ipsos o Datum Internacional. No obstante, ambas mantienen la diferencia en menos del 1 %, lo que significa, de nuevo, un empate técnico.
Sin embargo, hasta ahora, ambos han mostrado cautela frente al resultado aún preliminar. Mientras Fujimori admitió que hay “un empate técnico” y, por tanto, “aún no hay ganador”, Sánchez señaló que espera “con calma y paciencia”.
No obstante, en la noche del domingo, el izquierdista salió a un balcón de la emblemática Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, para clamar ante sus seguidores que ha llegado “el día de la recuperación de la democracia”. El candidato declaró a sus seguidores que esperaba el fin del recuento “con calma, paciencia y confianza”.
Asimismo, el candidato de Juntos por el Perú Libre instó a sus delegados a vigilar atentamente el desarrollo del escrutinio con el fin de “exigir el respeto al resultado electoral y la voluntad del pueblo”.
“Sea cual sea el resultado, lo reconoceremos e instamos a que nuestro competidor haga lo mismo”
En la misma línea, Fujimori instó a sus simpatizantes a esperar por los resultados definitivos, ya que considera “irresponsable definir el resultado en base a una muestra como es el conteo rápido”.
La líder derechista resaltó en una rueda de prensa este lunes que “el trabajo de los personeros (observadores de los partidos políticos) ahora es más importante que nunca”.
“Sea cual sea el resultado, lo reconoceremos e instamos a que nuestro competidor haga lo mismo”, manifestó la candidata de Fuerza Popular.
¿Qué demuestra el reñido escrutinio en Perú?
Las visiones políticas radicalmente opuestas entre ambos candidatos y un balotaje tan reñido evidencian para el analista Enzo Elguera que el Perú actual es “un país dividido en dos”.
Mientras Keiko Fujimori es toda una institución política entre el conservadurismo en Perú —con cuatro campañas presidenciales a cuestas—, Sánchez tiene una base electoral sólida en las regiones rurales.
Elguera interpreta este escenario como una muestra de que “los grupos que tienen un mayor sufrimiento respecto a la sociedad en su conjunto valoran que tienen la posibilidad de resolver los problemas de fondo” con la candidatura de Sánchez, mientras que “la otra parte valora asegurar la continuidad de un sistema político que, con sus imperfecciones, funciona bastante bien para gran parte de la población urbana”.

Elguera sostiene que esta polarización se alimenta de “una deuda social grande” que se ha agravado con el paso de los gobiernos. El analista pone como ejemplo a la capital, Lima, donde “grupos importantes de personas viven sin algunos de los servicios básicos como el agua o la salud”.
¿Estará garantizada la gobernabilidad para el próximo presidente?
Sea cual sea el próximo gobierno, hay algo que ya está claro: “No existe una mayoría absoluta que vaya a controlar el parlamento”, subraya Elguera como una advertencia de la posible prolongación de la inestabilidad política en Perú, que ha dejado ocho presidentes en la última década.
La imposibilidad para culminar los mandatos presidenciales ha sido espoleada por un Legislativo hiperactivo en la promoción de las mociones de vacancia. Tres mandatos presidenciales han terminado antes de tiempo después de que el Congreso alegara pérdida de confianza en el líder del Ejecutivo. Primero fue Martín Vizcarra en 2020, después Pedro Castillo en 2022 y finalmente Dina Boluarte en 2025.

Después de estos comicios, el Congreso volverá a ser bicameral, el próximo julio, lo que algunos analistas prevén que dificultará la tramitación de las mociones de vacancia en el Legislativo, debido a que tendrán que aprobarse ahora en dos instancias.
Para sacar adelante la destitución de un mandatario o mandataria, la Cámara de Diputados seguirá necesitando el respaldo de dos tercios de los legisladores, pero además deberá refrendarse en el Senado, también con un respaldo de dos tercios.
Fuente: France24

