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Rodríguez Larreta, ahora o nunca

Arquitecto del posmacrismo, impuso su estrategia y alfiles en el AMBA, pero no pudo frenar opciones radicales. Comicios clave para 2023 y halcones al acecho.

Horacio Rodríguez Larreta le repite a sus socios que “no hay que temerle a las internas”, pero desde este domingo vivirá una de las campañas electorales más vertiginosas y particulares desde el inicio de su carrera política porque será sin la sombra omnisciente del expresidente Mauricio Macri.

El alcalde porteño se quedó con la lapicera luego de un áspero tironeo con el fundador del PRO; con su primo, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, y con la titular del partido, Patricia Bullrich. Hace un mes comenzaron los desenlaces de esas tensiones. Fueron la base política de las precandidaturas que se inscribieron este sábado en la Justicia Electoral. El mar de fondo en JxC sigue siendo la disputa por su liderazgo entre Macri, que resignó provisoriamente sus ambiciones para pelear un segundo mandato, y Rodríguez Larreta que anticipó la pelea de 2023 e invirtió todos sus esfuerzos por jubilar al expresidente y decretar el inicio del posmacrismo. Esa guerra secreta no ha terminado.

Solo está en pausa desde hace un mes, cuando Macri tuvo una última reunión con el alcalde y después se fue a Europa. Todavía no tiene fecha de retorno y cuando lo haga se encontrará con un escenario político totalmente distinto al que dejó, aunque la distancia no le impidió reclamar puestos para sus incondicionales o exégetas, como su secretario privado Darío Nieto, que aparece en el noveno puesto de la lista de precandidatos para la Legislatura porteña, o el diputado nacional Fernando Iglesias, designado en el cuarto lugar de la lista para la Cámara de Diputados.

Ambos son parte de un acuerdo inestable de convivencia. Macri pidió alguna retaguardia para los suyos, pero sigue agazapado desde su “exilio” europeo el desarrollo del plan que no le gusta. Rodríguez Larreta trabaja las 24 horas para que la iniciativa prospere, aunque implica una metamorfosis inédita para la acumulación política de la principal coalición opositora. Adelantó la salida de Diego Santilli como vicejefe de Gobierno porteño y lo puso al frente de la lista de precandidatos a diputados bonaerenses del PRO para medirse con el médico neurólogo Facundo Manes, una de las dos apuestas de la UCR para disputarle al partido amarillo el liderazgo de JxC que tanto Macri como Rodríguez Larreta consideran capital propio.

A la par promovió el regreso de la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal a la Ciudad para liderar la nómina de diputados nacionales por el distrito originario del PRO. Entre su ambición presidencial y la necesidad de evitar otro revés electoral después de la derrota de 2019, Vidal se muestra dispuesta a pagar los costos políticos de abandonar políticamente el distrito que gobernó durante cuatro años. Es la primera precandidata de una lista donde están todos los socios de la versión porteña de JxC. Originalmente, solamente se iba a medir con el exministro de la Alianza Ricardo López Murphy, al frente de la lista de Republicanos Unidos, como parte de la estrategia de obturar la pérdida de votos por derecha. Pero en los últimos días previos al cierre, un sector del radicalismo porteño dejó en claro que quiere que Vidal asuma todos los costos electorales de la decisión que tomó e impulsa una tercera lista, encabezada por el médico sanitarista Adolfo Rubinstein, que fue ministro de Salud y luego aceptó que Macri lo degradara a secretario.

Los halcones del PRO todavía no cicatrizan las heridas del Plan Canje que este sábado terminó de plasmarse en la Justicia Electoral y, al igual que el expresidente, observan agazapados su desarrollo. Es la misma oportunidad que ven desde el radicalismo. Tanto en La Plata como en la Ciudad de Buenos Aires, sus dirigentes están empeñados en abandonar el rol de “segundo socio” de JxC con incorporaciones como Manes y Martín Tetaz. Rubinstein piensa lo mismo y junto a sus compañeros de lista, como el diputado Facundo Suárez Lastra o el actor Luis Brandoni, consideran que la decisión larretista de construir una primaria con Vidal y López Murphy consolida un giro conservador de JxC que no están dispuestos a tolerar.

La lista de Adelante Ciudad exhibe entusiasmo por marcar esa diferencia ante todo el electorado, aunque no hay certezas de que supere el 15% del piso establecido para meter un candidato. Si eso sucede, la desautorización radical que afronta Rodríguez Larreta se extenderá por un mes y medio. Pero si entra alguno, empujará hacia abajo el delicado equilibrio de precandidaturas que el alcalde pactó con Elisa Carrió y con el senador Martín Lousteau para sostener a Vidal a salvo de mayores riesgos.

A los halcones macristas y los radicales díscolos se suma otro portador de incertidumbre frente a las presuntas bondades del Plan Canje que diseñó el larretismo. El puñado de dirigentes que trabajó durante años al lado de Santilli en la Ciudad comenzó a sufrir la orfandad del despoder con la mudanza de su jefe político. Se preguntan por qué aceptó un trasplante de territorio anticipado sin dejar una retaguardia en el gobierno porteño, ni en la Legislatura, donde la conducción quedará en manos del vidalismo, por la designación del exfuncionario bonaerense Emmanuel Ferrario como primer precandidato a legislador porteño y eventual vicepresidente primero del cuerpo a partir de diciembre.

Con esas tensiones a cuestas, Rodríguez Larreta transitará el mes y medio que lo separa de las PASO como el primer ejercicio de una precandidatura presidencial en 2023, que tendrá su bautismo de fuego el próximo 12 de septiembre.

Por Claudio Mardones – Letra P