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Pachano: “Los legisladores se pelean por intereses personales pero nadie lo hace por el pueblo”

Aníbal Pachano llega tres horas antes de la función de la obra Casa Valentina que lo tiene como uno de sus protagonistas. “Para mí es como una ceremonia, meterme en mi camarín, tomar un té, escuchar algo, relajarme, maquillarme, ocuparme de mi aspecto personal para que el personaje luzca perfecto”, cuenta en una charla con 3Días, realizada entre las butacas del Teatro Picadilly. Se lo ve entusiasmado.

“Esta propuesta fue como un bálsamo y agradezco a Javier Faroni, el productor, y a José María Muscari, más al elenco de artistas maravillosos que me recibió”, agrega. Atrás quedó el rey de la galera, combativo y mediático. Es que a su lucha contra el HIV, que padece desde el 2000, se le sumó su cruzada contra un cáncer de pulmón con metástasis en el cerebro. “Todo eso me hizo replantearme la vida por completo, entender por qué te suceden ciertas cosas. Al principio me enojé, me llené de ira, pero lo superé con ayuda de mi hija Sofía, que es un pilar increíble; mi ex mujer Ana Sánz; los médicos; la terapia”, reflexiona Pachano, sereno y esperanzado.

“Las enfermedades son escalones de vida y para algo tienen que servir, me he alejado de todo lo nocivo porque eso enferma”, reflexiona. Y relata que tomó conciencia de su enfermedad cuando el Papa le tocó la cabeza, lo persignó y le dio paz.

¿Qué opinás sobre el estado de la salud pública?

-Es difícil. Toda la lucha que vengo haciendo con el HIV también está relacionada con la educación sexual, con usar preservativo, cuidarse, saber que también existen muchas enfermedades que son tan graves como el HIV, pero silenciosas. El problema de la salud no pasa por la calidad de los médicos ni de los enfermeros, el problema es político. Fíjate que rompen toda la Avenida Corrientes, en vez de ocuparse de la decadencia en la que están los hospitales. La gente está enfadada por miles de razones.

¿Cuál es tu sensación respecto al clima político?

-Siento que hay un enojo y una puja política constante, una suerte de Boca/River que no se termina más y que está llegando al hartazgo. Se nota la violencia en la calle, en la televisión, que saca lo peor de uno. Hace poco terminé discutiendo en la grabación de un programa y la verdad es que no vale la pena porque, en definitiva, te terminás peleando con alguien intransigente que no puede ver más allá de su cuadrado. Hace poco en Europa, reparé en la estatua del David, de Miguel Ángel, que tiene la cabeza, pies y mano desproporcionados, el ceño enojado y fruncido, un cuerpo perfecto y un sexo diminuto. Y pensé: ése es el problema. ¡Poco huevo!.

¿Qué opinás de la despenalización del aborto?

-Es un aporte a la salud, aunque sé que hay mucha gente que no lo comparte. Yo no estoy de acuerdo en que se hagan abortos porque sí, pero creo que hay que despenalizar una situación en donde, lamentablemente, hay muchas mujeres de clase baja que no tienen las mismas posibilidades y mueren por la clandestinidad en la que se realiza la práctica. Hay que ayudar y hablar de educación sexual , evaluar el caso y hacer un seguimiento. Respecto del aborto, yo no estoy a favor de matar a ningún ser humano, pero hay un problema serio que hay que resolver y no tomarlo como el chupacirio barato.

¿El Congreso de la Nación está a la altura para dar este debate?

-El Congreso deja bastante que desear y no sólo con el tema del aborto sino porque, en líneas generales, no resuelven ningún tema. Los legisladores se pelean por intereses personales pero nadie lo hace por el pueblo. Creo que ya es hora de terminarla, vengo de Europa donde existen varios de los mismos problemas, pero allá hay voluntad de cambio, la gente está más tranquila, pueden encontrar un trabajo digno. Acá todo es un viva la pepa.

¿Cómo ves la gestión del presidente Mauricio Macri?

-Macri es un empresario pero el país no es una empresa, aunque pueda tener un concepto empresarial porque así está el mundo. Si hubiera dicho de movida que esto era un desastre, que se habían robado todo, que estábamos en la ruina, creo que la gente hubiera puesto mucho más el hombro. Si hay un funcionario que no cumple, hay que cambiarlo, es la única manera. Una manzana podrida pudre al resto.

¿Qué le dirías si te lo cruzaras?

-Le diría que lo que está haciendo no me interesa, no me gusta. Y a los otros, les diría que si se equivocaron, que lo acepten. Por otro lado, veo que se acabó la persecuta que había, pero el peronismo gobierna hace 70 años así que tuvieron un sinfín de oportunidades y seguimos peor que antes. Venimos de cuatro generaciones de gente que no se educa, más de 25 años que el país está a la deriva de unos pocos que nos dominan a todos, les pagamos el sueldo y encima nos roban. Es lamentable.

¿Cómo afecta a tu bolsillo esta crisis?

-Cada vez tenemos más cuentas por pagar, yo no tenía por costumbre ir al supermercado y comprar por unidad. Tuve que aprender y no está mal. Es tan lindo como llenar el chango, es un aprendizaje, porque el despilfarro que hay con los Hot Sale es una locura. Gente que está ajustada económicamente, en vez de televisores por el mundial, debería cubrir sus necesidades, aprender a mirar. La crisis tiene que servir para aprender algo.

Casa Valentina

“Tuve que adaptarme a una obra muy afiatada y celebro el equipo de trabajo que me acompaña porque aprendo mucho de ellos”, dice con entusiasmo Aníbal Pachano, cuando se refiere al fenómeno teatral que protagoniza con Roly Serrano, Mario Pasik, Boy Olmi, Rodrigo Noya, Aldo Pastur, Esteban Prol, María Leal y Mariela Asensio. La obra se presenta de miércoles a domingos en el Teatro Picadilly y sigue sumando espectadores. Es por eso que Aníbal está feliz. “Estoy con la gente que quiero estar en la vida y en la profesión. No tenía muchas opciones: o me iba y me desconectaba de este mundo o me quedaba conectado con lo mejor; y en eso estoy”.

Por Alejandra Canosa – 3Días