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Mirtha Legrand no es querida en Villa Cañás, su tierra natal

Mirtha Legrand se fue de Villa Cañás, provincia de Santa Fe, cuando tenía siete años. Convertida en una estrella del cine y la TV, volvió pocas veces. No fueron regresos felices: Alfonsín la ignoró en un acto, quiso comprar la casa de su infancia y no pudo, sus donaciones provocan más desconcierto que felicidad. Un cronista y vecino de Cañás se propuso seguir el rastro de la diva en el pueblo: cada lugar en donde vivió, los relatos de los vecinos, los muebles y libros que supieron tener los Legrand y hasta el árbol preferido de Silvia, la melliza. En su afán por saber si Mirtha tiene un verdadero sentido de pertenencia hacia Cañás, el cronista logra lo que parece imposible: dos diálogos telefónicos con la estrella de los almuerzos.

La revista Anfibia ha sacado un artículo firmado por José Luis Piacentini donde se intenta reconstruir parte de la infancia de Mirtha Legrand.

El periodista estuvo días y semanas recorriendo su pueblo natal, Villa Cañás, a la espera de voces autorizadas que le cuenten historias sobre la conductora.

La crónica ya está publicada con resultados no tan favorables para la diva: donaciones extrañas o que no llegaban a tiempo, un recuerdo ínfimo por Cañás y las pocas veces que ha vuelto a la pequeña ciudad santafesina donde nació.

Dato de color: el padre de Legrand era anarquista y leía a Carlos Marx… Bastante diferente a su hija, ¿no?