El ex presidente y Dolores Teuly se conocieron hace más de 25 años. Recientemente iniciaron una relación, confirmaron amigos de ambos a Infobae. La historia de amor
Y bueno. El corazón es así. No pasó mucho tiempo desde que Infobae anunció la separación de la glamorosa pareja de Mauricio Macri y Juliana Awada. Esa ruptura se hizo oficial a mediados de enero. Hoy ya está a la vista un nuevo amor ocupando el sitial que había quedado vacío.
Los hechos disponibles por ahora son pocos, mientras Mauricio aterriza en este instante en Ezeiza, después de pasar quince días repartidos entre España (con sus hijos) y El Cairo y ciudad de México por compromisos personales.
En la city porteña lo espera ansiosa la prensa que quiere primicias sobre la mujer que le estaría despertando el cuore.
Como no puede ser de otra manera en el historial amoroso de Mauricio, ella es bellísima: mandíbula cuadrada, ojos miel, porte escultural, un pelazo con reflejos dorados y todo el charme típico de la elegancia innata. Tiene 21 años menos que él, dos ex parejas formales y tres hijos. Ella va contando los 46 años, él pisó ya los 67 (los cumplió en febrero pasado).

Lo más importante del caso es que no es una desconocida para Mauricio Macri. Integra su círculo social desde hace décadas. Se llama Dolores Teuly y le dicen Lola, se conocieron en el casamiento del padre de ella, cuando el ex presidente estaba casado con su segunda mujer Bettina Menditeguy. Se cruzaron, se saludaron, pero pertenecían, por ese entonces, a distintas generaciones.
Hay más: el hermano mayor de Lola es uno de los mejores amigos de Fernando de Andreis, íntimo de Mauricio y quien fuera Secretario General de la Presidencia en su gobierno (hoy diputado). Por intermedio de Fernando de Andreis fue que Lola comenzó a trabajar, en 2015, en el equipo de Ceremonial y Protocolo. Luego de la partida de Macri del gobierno, siguió un tiempo más en el puesto con Alberto Fernández como presidente. Finalmente, decidió abandonar ese trabajo para dedicarse a un emprendimiento personal en otro rubro muy distinto a la política: la decoración. Así fue que consiguió armarse su pequeña empresa vinculada a la comercialización de alfombras y, en diciembre de 2025, abrió Qi Rugs.
Lola es una mujer independiente y trabajadora, ni de cerca se trata de una persona acaudalada. Viene de un matrimonio con Gastón Cami, con quien tuvo dos hijos que ya serían adolescentes. Se separó y formó nueva pareja con un hombre más grande con el que tuvo una hija en 2018. Lola mantiene un perfil muy bajo tanto en redes como en la vida. En su Facebook, que está abierto, aparecen fotos con su madre Lily Pelayo, con sus hijos y muchísimas amigas. Lo que sí se observa es que ambos, tanto Mauricio como Lola, han circulado siempre por carriles cercanos y por las mismas playas de Punta del Este.
Y como los años terminan siempre acercando posiciones, un día se produjo el reencuentro tête à tête con ribetes más seductores. Sucedió el pasado mes de marzo, durante el cumpleaños del relacionista público Leo Mateu. El festejo se llevó a cabo en la Costanera Norte, en el sofisticado espacio MARO que abrió sus puertas el año pasado.

Ocurrido el flechazo esa noche, siguieron las llamadas y los encuentros. No se habrían separado más. Aventuran algunos especialistas del mundo del chimento algo que no sería raro: ya conocerían sus respectivas casas.
Data concreta y chequeada para evitar versos o rumores: no viven juntos, no se fueron de viaje y ni siquiera comparten, todavía, deporte alguno. “Están comenzando una relación”, deslizan desde el entorno.“Todo es muy reciente -dicen a su alrededor ante la ansiedad mediática- pero están súper contentos”.
Como en toda relación normal entre dos personas habrá que esperar la evolución para más noticias. ¡Paciencia! Pero convengamos que la cosa apunta a consolidarse. Mauricio viene de tres casamientos: Ivonne Bordeu, 1981 a 1991, con quien tuvo tres hijos; Bettina Menditeguy, 1994 a 2005, y Juliana Awada de 2010 a 2026, con ella concibió a Antonia, la menor de sus hijos. También mantuvo una pareja estable con Malala Groba de 2005 a 2009. Experiencia tiene de sobra en estas cuestiones para tomar las cosas con la calma necesaria para que maduren de la mejor manera.
Hoy el expresidente Mauricio Macri se levanta todos los días a las 6 de la mañana. Lo primero que hace es una hora de ejercicio en su casa de Palermo Chico, a toda máquina. Con una agenda desbordante, restará saber qué huecos hará para esta nueva mujer que hoy irrumpe en su vida.
Hay un poema que le va bien a esta historia que comienza y puede coronar esta nota. Pertenece a Benjamín Prado, poeta y novelista español, y se titula Nunca es tarde.

“Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,
para que alguien te diga:
-Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.
Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de esa agua que no ibas a beber.
Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.
Y además
es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro
y la calma no es cal viva en el alma
y mis llaves no cierran y abren una prisión.
Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora
quiero vivir
para contarlo”.
Todo dicho.

Por Carolina Balbiani – Infobae

