Un relevamiento privado detectó el mayor aumento semanal de precios de los alimentos en más de un año, impulsado por las subas en carnes y verduras.
La inflación en alimentos comenzaron julio con una fuerte aceleración luego de más de un mes de relativa estabilidad. De acuerdo con el relevamiento semanal de la consultora LCG, la canasta de Alimentos y Bebidas registró un incremento de 2,4% en la primera semana del mes, la tercera variación semanal más alta de los últimos doce meses y un cambio de tendencia respecto de las seis semanas previas, cuando los aumentos habían sido marginales.
El dato adquiere relevancia porque los alimentos tienen una fuerte incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), especialmente en los hogares de menores ingresos. Si bien el registro corresponde únicamente a la primera semana de julio y todavía no permite anticipar el resultado final del mes, marca un cambio respecto de la dinámica observada durante junio, cuando la desaceleración de este rubro fue uno de los factores que contribuyó a moderar la inflación general.
Según LCG, "la canasta de alimentos sube fuerte luego de seis semanas consecutivas con variaciones marginales". La consultora aclaró, sin embargo, que "por el arrastre de estas variaciones menores, la inflación mensual siguió cayendo: 0,8% (-0,3 puntos porcentuales)", lo que muestra que el impacto estadístico de las semanas anteriores todavía contiene el promedio mensual.
Las carnes aumentaron 4,3% respecto de la semana previa, mientras que las verduras avanzaron 5,7%, ambos registros por encima del promedio general y responsables de buena parte de la aceleración observada en el comienzo del mes.
El informe también indicó que "el porcentaje de productos con aumentos se mantuvo en línea con el promedio de las últimas semanas", aunque destacó que "las variaciones de precios mostraron menor dispersión y menor presencia de valores extremos negativos", un comportamiento que refleja una mayor generalización de los incrementos.

La inflación de junio llegó a 1,8% en la Ciudad
El Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA) informó que el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad registró un aumento de 1,8%, por debajo del 2,1% de mayo y con una variación acumulada de 16% durante el primer semestre del año. En términos interanuales, la inflación porteña alcanzó el 32,6%, una baja de medio punto porcentual respecto del 33,1% registrado en mayo.
El resultado fortaleció las expectativas de que el dato nacional que difundirá el INDEC también se ubique por debajo del 2%, algo que distintas consultoras privadas vienen anticipando desde hace varias semanas. La desaceleración en la Ciudad estuvo explicada, en buena medida, por el menor ritmo de aumento de los alimentos. El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,6%, ubicándose por debajo del índice general y desacelerándose 1,2 puntos porcentuales respecto del 2,8% registrado en mayo.
De acuerdo con el organismo estadístico porteño, "al interior de la división, los principales impulsos provinieron de Verduras, tubérculos y legumbres (5,9%), Pan y cereales (2%) y Leche, productos lácteos y huevos (1,7%)". Es decir, aun en un contexto de desaceleración general, algunos alimentos frescos continuaron mostrando aumentos superiores al promedio.
El informe también mostró que las principales divisiones que explicaron la inflación de junio fueron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud; Transporte; y Equipamiento y mantenimiento del hogar, que en conjunto aportaron 1,40 puntos porcentuales al índice general.
Los analistas que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central proyectan que la inflación de junio se ubicó en el 2%, una cifra que será confirmada oficialmente por el INDEC el próximo 14 de julio. El informe, que reúne las estimaciones de más de treinta consultoras y entidades financieras, también prevé que el índice de precios continúe desacelerándose durante el segundo semestre.
De acuerdo con las proyecciones relevadas por la autoridad monetaria, la inflación cerraría 2026 en torno al 30%, consolidando una trayectoria descendente respecto de los registros de los últimos años. Es importante recordar que la medición corresponde a los parámetros que utiliza el Indec, metodología considerada desactualizada hasta por el FMI.
Fuente: ElDestape

