Chubut Para Todos

La herencia petrolera que le deja Arcioni a Torres: sin inversiones ni producción no habrá “reparación histórica”

La herencia que deja la gestión de Mariano Arcioni en materia petrolera no se limita a la baja productiva, sino que también contempla un retroceso en las regalías, un fuerte achicamiento de las inversiones, una caída de las reservas petroleras y de las exportaciones de crudo Escalante.

Cuando asuma Ignacio “Nacho” Torres en Fontana 50 tendrá que enfrentar un complejo panorama en el terreno petrolero, con las inversiones migrando hacia Vaca Muerta y las regalías amenazando poner en crisis las arcas de la provincia.

El saldo negativo que dejará Arcioni por sus seis años de gestión en el sector petrolero también incluye el rubro de las regalías que en esta primera parte del año retrocedieron en 20 millones de dólares; inversiones de las operadoras que están muy por debajo de los niveles de 2015; exportaciones que se desploman de manera constante y las reservas de hidrocarburos que retrocedieron en un 5% durante el período.

Todas estas cuestiones críticas se suman a la vinculada a la caída en la producción, pero la combinación de factores enciende todas las alarmas para la gestión que asumirá Torres a partir del 10 de diciembre.

Evitar que sigan drenándose las regalías que además se esfuman de manera directa en el pago de la deuda en dólares, que las operadoras retomen niveles elevados de inversión en Chubut y la Cuenca del Golfo San Jorge, que eso dispare las exportaciones de crudo Escalante y que esencialmente se retome la inversión exploratoria para que no sigan achicándose las reservas petroleras son algunos de los inmensos desafíos que deberá enfrentar el gobernador electo de Juntos por el Cambio.

Regalías con oscilaciones dispares pero negativas

Cuando se observa lo acontecido desde 2016 hasta la actualidad en el rubro de las regalías petroleras se detecta que el saldo global es positivo, ya que el promedio mensual interanual del período arroja un incremento del 10,9%; aunque no se puede dejar de tener en cuenta que en el mismo período el crudo Escalante experimentó una suba promedio del 24%.

En el 2015 la recaudación de regalías promedió mensualmente los 31,7 millones de dólares; mientras que en la primera mitad de este 2023 se ubicó en 35,1 millones. Esa diferencia a lo largo de seis años quedó en 3,4 millones de dólares positivos.

Para contextualizar este dato debe tenerse en cuenta que para 2015 el precio del crudo Escalante se ubicaba en promedio en 57,4 dólares por barril, mientras que este año trepó a los 71,3 dólares.

Esa diferencia en el precio del barril no es para nada menor ya que debido a ese impulso la provincia debería haber incrementado notablemente sus ingresos por regalías, pero como fue decreciendo la producción el margen favorable se estrechó considerablemente.

Para 2016 el precio del barril descendió a los 48,7 dólares y las regalías se desplomaron en su peor nivel promedio de retroceso. La media mensual anual fue de apenas 26,4 millones de dólares y la caída se tradujo en un 16,4% menos que en el año anterior, para de esa manera convertirse en la mayor retracción del período arcionista.

2017 también reflejó la tendencia decreciente y el promedio recaudado mensualmente se ubicó en los 25,2 millones de dólares, dejando al descubierto un retroceso de 1,2 millones de dólares de promedio que se tradujeron en el 4,7% menos que en el año anterior; todo este panorama de contracción con un barril de crudo que se había posicionado en los 50,8 dólares, pero ese repunte no fue suficiente para evitar la pérdida de regalías.

Recién en 2018 se produjo una fuerte recuperación de las regalías que se ubicaron en nivales similares a los del 2015, pero el motor fue esencialmente la disparada del barril Escalante que llegó a los 63 dólares ya que la producción no se ubicó en los niveles obtenidos tres años antes.

El promedio mensual de las regalías recaudadas llegó a los 32,1 millones de dólares y el salto positivo fue del 27,5% sumando 6,9 millones de dólares más de manera interanual.

Este fue el primer indicio claro del período de que las oscilaciones alcistas o de decrecimiento se vinculan esencialmente a las fluctuaciones del precio del crudo, a lo que suma en su aspecto negativo el retroceso productivo.

Para 2019 el crudo Escalante había retrocedido a 56,1 dólares de promedio y las remontada del año anterior comenzaron a esfumarse, más allá que el barril estaba por encima de los precios del 2015. La retracción fue de 1,5 millones de dólares mensuales de promedio, que significaron una caída del 4,7%.

Luego irrumpiría la pandemia en 2020 y con el impacto mundial el crudo Escalante pasó a valer 40,6 dólares para hacer decrecer el promedio de recaudación mensual por regalías a los 21,9 millones de dólares; lo que se tradujo en 9,4 millones de dólares menos y un retroceso del 30,8% interanual.

La salida de la pandemia llevó en 2021 el precio del crudo a los 61,8 dólares y fue el principal motor de la suba en las regalías de Chubut. Los ingresos mensuales promedio treparon a 31,3 millones de dólares, agregando 10,1 millones más y la suba fue del 47,6%.

Como la producción petrolera no acompañó la suba del precio del barril, la provincia comenzó a desaprovechar el proceso favorable de la post pandemia para de esa manera incrementar las regalías, combinando extracción con precio del crudo.

En 2022 estalló la guerra entre Rusia y Ucrania que hizo subir el precio del barril y el Escalante llegó a los 76,6 dólares, pero ese impacto alcista no se tradujo de manera lineal a las regalías chubutenses porque la producción de crudo siguió cayendo de manera constante.

El crudo aumentó 32% respecto del valor del 2015, pero Chubut recaudó solamente un 23,8% más de regalías y alcanzó los 38,7 millones mensuales de promedio. Ese fue otro tren que se dejó pasar en la provincia porque la producción petrolera siguió en decrecimiento.

En la primera mitad de este 2023 las regalías experimentaron una retracción del 8,9% y quedaron en 35,1 millones de dólares promedio por mes, lo que significó 3,4 millones mensuales menos que en el 2022.

Aunque el precio del Escalante sigue estando elevado, posicionándose con una leve baja en los 71,3 dólares, las regalías no remontan porque la extracción de crudo se mantiene a la baja y solo en el primer semestre del año Chubut cobró 20 millones de dólares menos que en el 2022.

Caída y migración de inversiones

El 2015 fue justamente el último año de elevados niveles de inversión petrolera en la provincia. Las operadoras desembolsaron 1.769 millones de dólares en los yacimientos chubutenses, para de esa manera dejar el punto más elevado antes del inicio del ciclo arcionista.

Desde 2016 y hasta las anunciadas para 2023 las inversiones petroleras en Chubut se contrajeron un 38,9%; cayendo a los 1.082 millones de dólares que se proyectaron para este año.

Lo que se observa con mucha claridad en el período es que las inversiones de las operadoras no han seguido en nada la curva del precio del crudo, ya que más allá de las subas o las bajas los niveles de desembolsos petroleros se aferraron a la banda de los 900 y los 1.100 millones dólares en la provincia.

En paralelo las operadoras migraron a Vaca Muerta y la Cuenca Neuquina sus prioridades de inversión. La YPF con mayoría accionaria estatal es la punta de lanza de ese proceso, pero también se ha sumado en menor medida Pan American Energy.

En este rubro estará uno de los desafíos fundamentales de la gestión de Torres, porque de no conseguir incrementar las inversiones difícilmente vaya a conseguir que suba la producción de crudo.

Reservas y exportaciones a la baja

Las reservas petroleras de Chubut sufrieron un decrecimiento del -5,6% entre los años 2015 y 2021, que es el último dato disponible que publicó la Secretaría de Energía de Nación.

De los 170,8 millones de barriles contabilizados en el 2015 se bajó a los 161,2 millones que fueron informados en el 2021 y ese es el menor nivel de reservas detectado en los últimos años.

Aunque la producción de crudo retrocede, las reservas también; lo que muestra que se explora y se recuperan muy pocas reservas o casi nada, por lo que se van agotando los recursos petroleros a futuro.

Ese panorama negativo también se traduce en las exportaciones petroleras que salen desde Chubut, provincia que supo ocupar el liderazgo casi absoluto en materia de venta de crudo al exterior.

En 2015 el crudo Escalante representaba el 98,5% de todo el petróleo vendido al extranjero, pero fue perdiendo ese liderazgo lentamente hasta el 2018 cuando concentró el 80,4% de las exportaciones.

Después de la pandemia y con el despegue de Vaca Muerta, Chubut no solamente perdió la supremacía exportadora; solamente acaparó el 45% en el 2022 y apenas el 24,2% en la primera mitad de este año.

La herencia de Arcioni en materia de regalías, inversiones y exportaciones es más que compleja de resolver para “Nacho” Torres, más aún en una provincia como Chubut que dejó de ser prioritaria para las operadoras petroleras y la política hidrocarburífera del Gobierno nacional.

Destrabar y encaminar esta maraña de problemas en materia petrolera no resultará nada sencillo. No se resolverá solamente con reclamarle a Nación una especie de reparación histórica; sino que se debería apuntar al cambio de la lógica imperante para que se imponga la defensa de los recursos; con el objetivo de que su explotación redunde en un bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de los chubutenses y los servicios que debe brindarle el Estado a sus habitantes.

Por Marcelo García-ESP