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"La beca Thatcher": qué hay detrás de Chevening, el programa británico que generó revuelo por Malvinas

Financia maestrías, construye una "red mundial de futuros líderes" y fue parte del debate post cadena nacional de Milei. En Argentina sus egresados llegan a ocupar cargos en el estado nacional y provincial. Qué opinan sus exbecarios argentinos.

La cadena nacional de Javier Milei volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de la política exterior argentina. El reclamo de soberanía sobre el archipiélago, la presencia militar británica en el Atlántico Sur y el vínculo que el Gobierno libertario busca construir con Londres volvieron a ocupar un lugar central en la discusión política local, pero también geopolítica, en función del uso de la Cuestión Malvinas por parte del presidente estadounidense Donald Trump para presionar al Reino Unido.

En ese escenario, Chevening, el programa de becas de maestría de la cancillería británica, quedó en el centro de un debate en redes sociales sobre educación, influencia y poder blando (soft power) como herramienta diplomática. Un ejemplo fue el cruce entre dos asiduos participantes de la conversación política en X que terminó sintetizando dos miradas contrapuestas sobre el tema.

"La beca universitaria es un medio para otro objetivo ulterior que es la articulación política, no académica", respondió Juan Rattenbach, abogado y trabajador del Museo Malvinas, a un post del periodista Sebastián Lacunza, donde había ironizado sobre la posibilidad de que la beca "transforme al alumno en agente del imperio". "Es un grado de estupidez inusitado", publicó, en un contexto de fuerte debate que siguió a la cadena nacional de Milei donde anunció nuevas sanciones a empresas que exploten los recursos hidrocarburíferos de Malvinas.

La discusión tomó una dimensión local a partir de un dato: la actual secretaria de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, Paola Di Chiaro, una figura bien vista en el ámbito diplomático, es cofundadora de la Fundación Argentina Global, una organización que cuenta con el apoyo de Chevening para un programa de formación de futuros líderes argentinos, según información de NA.

Sin embargo, el debate excedió a esa iniciativa y dejó en evidencia otros interrogantes: ¿qué significa que un Estado financie la formación de la élite intelectual de otro país? ¿Se considera un elemento que ejerce influencia a través del poder blando? Y, en relación al debate en redes en Argentina, ¿qué ocurre cuando el Estado que financia la formación académica es una potencia colonial que ocupa el 25 por ciento del territorio nacional?

"Las Malvinas son argentinas"

Sol es diseñadora oriunda de La Matanza, provincia de Buenos Aires, y actualmente trabaja en una de las principales compañías tecnológicas globales. En diálogo con PERFIL, cuenta que antes de aplicar a Chevening conocía la dimensión política de la beca antes de postularse. "Yo era consciente de la Cuestión Malvinas y de que la beca era una movida de soft power. Cuando apliqué, una de mis preocupaciones era que me preguntaran sobre mi postura sobre las Malvinas y por suerte no lo hicieron", sostuvo.

Cuenta que en aquel entonces buscaba financiamiento para formarse en el exterior, un paso inevitable en su carrera orientada al mundo de la tecnología. Si bien había sido aceptada también en una universidad de Dinamarca, esa alternativa implicaba un préstamo y una condición de permanencia de cinco años. Chevening, en cambio, le permitía estudiar con todos los gastos cubiertos.

"Al ser diseñadora, la posibilidad de estudiar en el exterior era muy importante, para poder crecer en una profesión que en Argentina todavía es muy joven", explica la experta en Inteligencia Artificial y UX. "Sin una beca hubiera sido imposible lograrlo. Si bien era consciente de lo que implicaba en términos de la inversión del Reino Unido en generar esos lazos con el país, en ese momento fue la única herramienta que tenía para poder estudiar en el exterior". "Esto no cambió mi percepción frente al Reino Unido ni frente a la Cuestión Malvinas. No volví pensando de manera diferente. Las Malvinas son argentinas, esa siempre fue y será mi postura", concluyó Sol.

Rosa María, politóloga de la Ciudad de Buenos Aires, utilizó la beca para completar un máster en Innovación y Políticas Públicas . "Hay un poco de subestimación en considerar que tener la beca te hace estar 100% alineado a la política de Reino Unido. No tienen capacidad de dominación ideológica en este caso", contó.

En su experiencia, la Cuestión Malvinas sí apareció durante su estadía en discusiones con sus compañeros de estudio, donde encontró posiciones diferentes incluso entre los propios británicos: algunos defendían la posición del Reino Unido y otros, especialmente desde sectores de izquierda y con una mirada anticolonialista, consideraban que el Reino Unido no tenía derecho a reclamar la soberanía de las islas.

“Es cierto que la beca Chevening puede traer un elemento de soft power como política, pero también está la parte personal de quien participa y si termina alineado o no. Además, cuánto más uno va allá y conoce mejor cómo funciona la política interna británica", explica.

Según su experiencia, hubo incluso argentinos que profesaban abiertamente la causa Malvinas y lo manifestaron durante sus entrevistas, algo que los seleccionadores no tuvieron en cuenta sino "el rol de liderazgo" que esos perfiles podrían tener en el país. Más allá de la discusión ideológica, la politóloga destacó, al igual que Sol, que se inclinó por la beca británica por motivos económicos, ya que cubre no solo el costo del posgrado sino de la estadía durante un año.

Dos patagónicos estudiando en Inglaterra

Juan, politólogo de Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego Antártida e Islas del Atlántico Sur, cursó una maestría en Gobernanza, Desarrollo y Políticas Públicas en la Universidad de Sussex. Desde el comienzo decidió no ocultar ni su identidad fueguina ni su posición sobre la soberanía argentina de las Islas. Incluso contó que el tema fue parte de la entrevista de selección.

“Respondí que las Islas Malvinas son argentinas y que debemos recuperar su soberanía, pero exclusivamente a través de la diplomacia y la paz”, dijo. Además, sumó que el tema apareció también durante el año académico, tanto con profesores como con compañeros. “Creo que todo vínculo diplomático o comercial que tengamos con el Reino Unido estará cargado de contradicciones hasta que no recuperemos la soberanía de Malvinas”, agregó.

En tanto, Juan considera que incluso estudiar en el Reino Unido puede ser una forma de visibilizar la posición argentina. "Al igual que los jugadores de la selección, creo que la clave de la Malvinización es visibilizar la causa en todos lados, incluso (y sobre todo) en tierras británicas". "Por supuesto que el soft power existe, pero cualquiera que intente convencer a un fueguino de que las Malvinas no son argentinas, va a tener más éxito cruzando el Canal de Beagle a nado", concluyó.

Pablo, oriundo de Catriel, Río Negro, realizó una maestría en Administración Pública en la Universidad de Leeds. Frente a la idea de que Chevening pueda funcionar como una herramienta para condicionar políticamente -e indirectamente- a sus beneficiarios manifestó "no estar de acuerdo".

Según explicó a este medio, los términos y condiciones del programa son públicos y establecen explícitamente que la beca no limita la libertad de expresión de quienes la reciben. "Tampoco hay ninguna cláusula sobre posiciones políticas, la única obligación al terminar es volver a tu país por al menos dos años. La beca no condicionó, ni condicionará mi posición sobre la soberanía argentina en Malvinas", indicó.

Chevening, la "beca Thatcher"

Chevening nació en 1983, un año después de la Guerra de Malvinas y durante el gobierno de Margaret Thatcher. Originalmente fue un programa de becas del entonces Ministerio de Relaciones Exteriores británico para llevar a profesionales destacados de distintos países a estudiar al Reino Unido. En 1994 adoptó el nombre Chevening, por una residencia oficial del canciller británico en Kent.

La coincidencia temporal con la guerra alimenta hoy parte de la discusión argentina sobre el programa. La documentación oficial británica, sin embargo, no establece que haya sido creado como consecuencia de Malvinas ni que Thatcher lo haya diseñado personalmente con ese objetivo. Sí reconoce de manera explícita su dimensión diplomática: el Gobierno británico señala que las becas contribuyen a sus objetivos diplomáticos y buscan construir relaciones duraderas con futuros líderes e influencers.

Chevening no se limita al financiamiento de una maestría: el Reino Unido selecciona perfiles con potencial de liderazgo, cubre sus estudios y costo de vida y construye una red internacional de graduados. En una revisión oficial, el Gobierno británico destacó que sus más de 55.000 exbecarios constituyen una red valiosa para avanzar en sus objetivos.

Chevening - Embajada del Reino Unido | Collage

Por Cecilia Degl'Innocenti - Perfil