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Epsilon

Todos los espacios políticos están buscando figuras nuevas o conocidas que les permitan “oxigenarse”.

Mientras el COVID-19 sigue mutando casi infinitamente, marcándonos una prolongada convivencia con esta pandemia, algunas sociedades van perdiendo la paciencia. Pasó estos días en Sudáfrica y en Cuba. En Brasil crece el apoyo al impeachment contra Bolsonaro. En la Argentina hubo, en el primer semestre, un 60 % más de protestas callejeras que el año pasado (en parte esperable por las fuertes restricciones que hubo).

Como rezaba la letra del tema “Sudamérica” del grupo Arco Iris hacia 1972: “Algo se está gestando, lo siento al respirar, es como una voz nueva, que en mí comienza a hablar”. Entonces cabe la pregunta ¿algo se está gestando? Con semejante convulsión psíquica y física, seguro que algo nuevo va a estar presente, positivo o negativo, pero nuevo.

Por lo pronto, todos los espacios no oficialistas están tratando de oxigenarse con figuras que no vienen del mundo de la política para mejorar su desempeño electoral. Manes, Tetaz, Losada, Granata y seguro habrá más nombres atractivos en las próximas horas, como los que está madurando Florencio Randazzo. El Frente de Todos básicamente está revisando en la propia cantera qué figuras pudiesen oxigenar la oferta. Ahí la lógica es distinta: hay una mezcla de reciclaje –Rossi, Arroyo, Katopodis, Cafiero, Santoro- con una renovación interna –sobre todo potenciando a cristinistas o camporistas en las provincias (que no son exactamente la misma variante).

Cuando un sistema se cierra en sí mismo comienza a perder vitalidad y envejece prematuramente. Sucede en todos los ámbitos: la política, la empresa, las organizaciones sociales, etc. Por eso es importante revitalizar la cantera con aire externo. El encapsulamiento nubla el registro de lo que pasa de la puerta para afuera y tiende a descalibrar el GPS sobre el ambiente en el que se mueve cada grupo. La actitud rupturista es saludable, siempre y cuando no sea algo consuetudinario, ya que si no el proceso de renovación puede ser conducible. Una vez más: “todo en su medida y armoniosamente”; “no es cuestión de tirar un viejo por la ventana todos los días”.

¿La oxigenación garantiza el éxito? No, pero eso no es lo importante. La clave pasa por mirar más allá de la próxima jugada. Es preferible poner en la cancha a un jugador nuevo en una legislativa para que vaya ganando experiencia, que ponerlo en una elección ejecutiva donde todo se juega a suerte y verdad, y los errores son insanables. Tampoco se puede cometer la irresponsabilidad de largarlo sin el debido entrenamiento, ya que el medio ambiente en el que se moverá “el nuevo” o “la nueva” es totalmente distinto del que le resulta familiar, con todo lo que eso implica desde el punto de vista de las rutinas cognitivas y las cuestiones actitudinales.

Menem fue un gran inspirador de outsiders: Reutemann, Palito y Scioli fueron los más famosos. A cada uno le decía el famoso: “ponete las zapatillas y salí a caminar”. Simple pero efectivo. El contacto con la gente es fundamental para tener un registro más adecuado y no vivir en el microclima de los estudios de televisión o las redes sociales. Claro, “el turco” daba estas recomendaciones hace 30 o 20 años. Hoy el ecosistema es distinto, pero no totalmente. Perdón que sea reiterativo: todo en su medida…

Como toda crisis produce oportunidades interesantes que pueden implicar saltos cualitativos. La crisis de 2001 / 2002 no hizo realidad el “que se vayan todos”, pero animó a varios a probarse en el circuito. Macri fue uno de ellos. En todo caso, pasó a varios a retiro. Eso lo leyó adecuadamente Néstor Kirchner en su momento, quien sin dudas movió el avispero.

Quizá sea curioso que el radicalismo –el partido más antiguo- esté siendo el más ávido en esto de insuflar nuevos aires. Puede salir bien, mal o más o menos, pero le resultaba imprescindible. Es todo un aprendizaje cultural. Comparado con el PRO –que está viendo como distribuye a los mismos personajes- la UCR está haciendo apuestas más arriesgadas, además de que se viene una nueva generación con hambre de gloria (Maxi Abad, Rodrigo de Loredo, amén de Lousteau, entre otros).

Pase lo que pase, al menos el cuadro no será el mismo que antes, lo cual es de por sí positivo para el sistema político, aunque algunos pierdan poder, y otros directamente salgan de escena. Lo que no deberíamos hacer, es cifrar grandes esperanzas en la renovación –más allá de las virtudes de cada personaje- ya que todo proceso de este tipo no es enteramente positivo en sí mismo. A veces hay renovaciones que restan, así como la mirada nostálgica es una mala consejera.

Arco Iris manifestaba aquél pálpito en 1972. Lamentablemente muchas de las cosas que pasaron luego no fueron auspiciosas para la Argentina. No sería la primera vez entonces que ese “algo se está gestando” termine mal. Los virus mutan permanentemente, pero no sabemos a ciencia cierta hacia qué variante.

Por Carlos Fara –  7miradas