Al DT del conjunto argentino lo desvela el debut oficial frente al conjunto uruguayo, decisivo para la clasificación para el Mundial de Rusia; "Será una bisagra para ambos", ratificó el entrenador.
Muchos sonrieron, pero no fue una broma. "Por ahora, a la ansiedad la estamos manejando con medicamentos", confesó. Lo dijo en serio. Sus latosas humoradas se las reserva para la intimidad, en público Sampaoli casi ni ofrece muecas. Se refería a la cuenta regresiva hacia el partido con Uruguay, que lo desvela y lo apasiona. Hace semanas que juega el clásico rioplatense con el que el próximo 31 de agosto se reanudarán las eliminatorias. La Argentina está en una situación extrema, una distracción más y desfilará por el barranco. Por eso, el técnico desafió: "Los jugadores que veamos con cierto grado de presión, difícilmente participen". Están advertidos entonces: temerosos abstenerse. "No puede haber futbolistas que no quieran vestir esta camiseta", agregó. En arenas movedizas, Sampaoli les tocó el orgullo.



