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¿Dónde, cómo y por qué buscar un buen amante?

¿Tenerlo o no tenerlo? Y en el caso de tenerlo, ¿dónde encontrarlo? Sandra Lust te da las claves.

Entre las inquietudes más recurrentes en las mujeres aparece la de si tener un amante o no. Como nuestra mejor amiga, o como la famosa estrella de Hollywood o como en la tv… ¿Será que asegura definitivamente la felicidad sexual? Y entre miles de fantasías, en la nuestra, seguramente en la tuya y en la mía más de una vez, si me ha hecho sentir una mujer absolutamente completa.

La cuestión para muchas mujeres es que no se trata de buscar una pareja. O sí. Tal vez la idea más razonable es que nuestra pareja estable sea un buen amante, pero… ¿y si no sucede? Cuando el esfuerzo de horas de reclamo, de pedidos de novedades sexuales, de cambio de rutina o la genialidad de tener conductas que hagan de la escena intima una noche de lujuria distinta no funcionan, sí señoras y señoritas, la idea más coherente y saludable es tener un amante.

Muchas mujeres me preguntan dónde se buscan. Algunas los encuentran sin buscarlos en cualquier parte. Otras en el gimnasio, en las salidas nocturnas entre amigas. En este último caso, los días claves son aquellos en los que salen los casados: miércoles o jueves. Otro grueso de las féminas en las oficinas durante el día o en el trabajo. Lo que siempre trae cola, puesto que no se juega al azar en la oficina.

El amante ideal, el que menos peligro ocasiona, es la pareja. Sucede que cuando las parejas vienen con un desgaste propio o con discusiones materiales (la economía del hogar, la dedicación hacia los hijos, la casa, etc.) es difícil pensar en el sexo como un juego de roles, y la verdad es que jugar siempre viene bien: jugar a que nuestra pareja es un amante que conocimos en la esquina, o por internet; que nos siguió por la calle y nos metió dentro del baño de una confitería; que nos acorraló en el garage de un estacionamiento cruzándonos el auto y subiendo a su vehículo sin saber donde nos lleva; y si le agregamos otro condimento ideal como que nos vende los ojos, entonces, cualquier película porno es factible con el hombre amado.

Pero también existen mujeres que suelen rechazar la idea de tener una pareja sola y hombres que quieren ir de cama en cama porque esto los estimula más. La transgresión suele tener una intensa estimulación sobre nuestra excitación al punto que es en la mayoría de los casos el mayor generador de placer sexual. Muchas personas suelen disfrutar solo con la idea de saber que hay un tercero que es engañado. Pensar en un trío exacerba la emoción y hasta incrementa el placer.

Hoy, los sitios de internet son ideales para la trampa, tal es así que muchos usuarios lo utilizan para poner en marcha el deseo pero sin contacto físico, lo que resulta un tanto ficticio, pero provoca el resultado deseado. Por otro lado, las camaritas de los celulares o computadoras pueden también provocar la idea de que existe un tercero que mira (voyerismo) y otro que se exhibe (exhibicionismo) para que un tercero oculto vea el escenario sexual.

Buscar un buen amante influye en la conducta equilibrada y en la manera en que se maneja una relación una pareja. Tal es así, que si el sexo funciona a medias, los conflictos que esto desata llevan en la mayoría de los casos al divorcio o la separación. En general es difícil reconocer que la vida sexual de una pareja no funciona, porque cada parte debería reconocer sus falencias, errores, falta de compromiso, desgano, etc. Por lo tanto, la mayoría de las veces suelen excusarse en que no está el problema en la vida sexual sino en otras aéreas: falta de compañerismo, gustos diferentes, un mal manejo de las emociones, etc. Es entonces el momento que resulta ideal para salirse de una relación de pareja incompleta, para llamar la atención del otro o para buscar el disparador que logre resolver el conflicto. El amante, la aparición de alguien que destruye o salva. Hay diferentes miradas al respecto. Según mi opinión, el que quiere encontrar encuentra. Un amante se puede encontrar en cualquier oportunidad, es cuestión de estar atento a ciertas señales. Nuestra sociedad vive en continuo estado de conquista y en todos los lugares aparecen interesados en tener una relación oculta: porque nos intriga, escuchamos a un amigo o amiga la pasó muy bien. El tema es si vale la pena, o si en lo que respecta a la pareja existe un mínimo interés de sostener la relación y aprender el arte amatorio de los amantes, que en general es la mejor política para seguir en casa.

Tip: Disfrazate de amante y conectala por internet como si fueras un desconocido, cambiate el nombre y seducila como un extraño. O vos a él.

Por la licenciada Sandra Lustgarten, psicóloga y sexóloga – Twitter: @sandralust