Chubut Para Todos

El PRO: ni se quiebra ni se dobla…se diluye…

Ante las señales que indican el desgaste de la “política de ajuste”, Macri sintió que “un nuevo tiempo” le daría la chance de volver al ruedo… apareció nuevamente en la escena, pero con las mismas indefiniciones del pasado

El PRO fue un partido que supo construir, desde una identidad de Centro Derecha, una alianza con la Centro Izquierda -la UCR- y una pequeña fuerza testimonial -la CC de Lilita Carrió-. Esa alianza -JxC- consiguió derrotar al kirchnerismo en el 2015.

Significó un avance sustancial en el Sistema Político Argentino que despertó una inmensa espectativa tanto en lo local como lo internacional. Su fundador -Mauricio Macri- expresó un liderazgo comparable al que, en su momento, representaron Yrigoyen, Perón, Frondizi, Alfonsín o Menem.

Pero “lo que Natura no dá, Salamanca no presta”, y su falta de profundidad ideológica y política, lo hundió en un mar de frivolidad e insustancialidad que no le permitió alcanzar los objetivos que el mismo se había propuesto. Las carencias de sus colaboradores más cercanos no contribuyeron a corregir el rumbo que, más antes que después, lo sacarían de la cancha.

Así volvimos, de la mano del mediocre de Alberto Fernández, a reinstalar el populismo corrupto que, a su vez, permitió la aparición de un outsider extremo como Javier Milei. La mayoría de la ciudadanía no quiso volver a NINGUNA de las formas del pasado y apostó sus fichas a quien no conocía, pero aparecía lo suficientemente disruptivo como para enfrentarse con ese fantasmal pasado que había demostrado olgadamente su signo siniestro.

Ahora, después de 3 años, ante las señales que indican el desgaste de la “política de ajuste”, Macri sintió que “un nuevo tiempo” le daría la chance de volver al ruedo… apareció nuevamente en la escena, pero con las mismas indefiniciones del pasado. Ungió un “candidato” presidencial - el poco conocido Hernán Lacunza- queriendo mostrar que el PRO constituiría su propia alternativa para corregir los errores del libertario Milei. Hasta construyó una consigna publicitaria -“el próximo paso”- dejando picando la posibilidad de que fuera él mismo quien, finalmente, ocupara la candidatura presidencial alternativa a la de Milei.

En pocas semanas, esa posibilidad desapareció dando lugar a un nuevo anuncio de alianza con la fuerza del presidente Milei: LLA.

No tomó siquiera el recaudo de presentar un “Programa Propio”, que explicitara sus PRIORIDADES de gasto público -dentro de la reafirmación del equilibrio fiscal-, que incluyera la recuperación de la educación y la salud pública, un programa de inversiones públicas imprescindibles, el rescate de los institutos de ciencia y tecnología o el retorno a los ejes de integración con nuestros vecinos sudamericanos.

De nuevo la superficialidad y la falta de definiciones claras que ya lo habían condenado a la insignificancia y a la pérdida de quienes lo habíamos acompañado con convicción en su primera época.

Sus mejores colaboradores tomaron la decisión de pasarse a las filas del oficialismo libertario o adoptar la “clandestinidad” de la indefinición como la UCR, o el ostracismo por no querer embarcarse en una posición de oportunismo especulativo.

No hay peor OPCIÓN que la que se auto descarta, después de generar alguna inquietud de viabilidad.

Como recordarán, yo dije un IMPROPERIO del cual me arrepiento por su forma. NO por la sustancia. Mi desilusión se transformó en un burdo insulto, por demás innecesario.

Siento mucho que, miles de compañeros de ruta con los cuales compartimos una experiencia histórica importante, acepten en silencio, mansamente, el renunciar a una identidad política e ideológica noble y necesaria, dejando sin representación a millones de connacionales.

Pero las BANDERAS siguen allí, guardadas, esperando para ser desplegadas de nuevo por quienes quieran enarbolarlas.

Por Diego Guelar