Si bien ganó por amplia mayoría en Clacton y recobró su escaño parlamentario, hubo escasa participación y Farage quedó gravemente herido en sus chances de llegar al 10 de Downing Street.
Nigel Farage ganó por abrumadora mayoría y perdió por paliza. El ultraderechista líder de Reform UK recobró el escaño parlamentario de Clacton al que había renunciado para enfrentar la persecución de “la casta política” que estaba investigando las donaciones recibidas de un cripto multimillonario radicado en Tailandia. La mayoría que obtuvo fue holgada –un 63,4 %- pero en vez de los partidos tradicionales –laborismo, conservadores, liberal-demócratas: la “casta política”- su principal rival fue un cómico con un tacho de basura en la cabeza y un traje intergaláctico que figuraba en las listas como Conde Tacho de Basura, fundador, máximo dirigente y candidato del Partido Tacho de Basura (Bin Party).
Al Conde no le fue tan mal porque obtuvo un 26,4% de los votos, más de lo que habían vaticinado las encuestas, comiéndole bastante apoyo a Farage que, según los sondeos, debía conseguir el 70% de los votos como mínimo. El principal objetivo del Conde fue cumplido con creces: humillar a Farage y herir gravemente las aspiraciones que tenía hasta hace muy poco de ser el próximo inquilino de la casa-sede de gobierno de 10 Downing Street. Peor aún para el líder ultraderechista, en un distrito electoral que había suspirado por su candidatura en las elecciones de 2024, el nivel de abstención fue abismal: solo un 44% de los votantes se dignaron a votar frente al casi 60% hace dos años. Clacton es una de las playas con arena en el Reino Unido: en el día más caluroso de un tórrido verano los locales parecieron inclinarse más por el mar que por una votación a todas luces farsesca, el hazmerreír del resto del país.
Mal año de la ultraderecha europea
No está siendo un buen año para la ultraderecha en Europa donde hasta el año pasado experimentaba un ascenso aparentemente irresistible. El patriarca del movimiento, el que parecía eterno mandamás de Hungría, Viktor Orban, perdió en las elecciones del abril después de 16 años consecutivos en el poder. Marie Le Pen consiguió en julio que la Corte le permitiera participar en las elecciones, pero está condenada por malversación de fondos de la Unión Europea. Esa otra enorme esperanza que era Nigel Farage, nada más y nada menos que en el Reino Unido, está resultando un papelón que quedó más enlodado de lo que estaba antes de los comicios.

El objetivo de máxima que se había planteado Farage con el impacto mediático que generó su sorpresiva renuncia a su escaño, no sucedió. La “jugada maestra” consistía en obtener una masivo respaldo popular de Clacton con una contundente victoria sobre la “casta política” de los partidos tradicionales para neutralizar la investigación que estaba haciendo la Comisón Parlamentaria sobre Estándares.
La comisión estaba investigando el secreto y sospechosísimo obsequio de cinco millones de libres (casi seis millones de dólares) que le había hecho un exiliado impositivo en Tailandia, el cripto millonario Christopher Harborne. El cripto millonario es el mayor donante de Reform UK: más de 25 millones de libras. Al renunciar a su escaño, la Comisión había dejado en suspenso la investigación porque sus atribuciones se limitan a parlamentarios. Esta mañana, no más declararse el resultado de la elección, la página web del Comité actualizó la información para confirmar que está investigando a Farage por no haber declarado obsequios y donaciones.

No es la única investigación que debe enfrentar Farage. La revelación del matutino “The Guardian” en mayo sobre el obsequio que había recibido del cripto multimillonario provocó un efecto cascada a lo Adorni. Hoy lo investigan las autoridades impositivas por posible evasión fiscal y la policía por otro donante de dudosos fondos, el mini aristócrata y estafador convicto, George “Posh” Cottrell.
Jon Harvey, nombre real del galáctico tacho de basura, es un comediante, ex guionista de grandes programas cómicos de la BBC, que alcanzó la cima con esta elección. Para el líder ultraderechista las cosas lucen muy distintas. Más que una victoria pírrica, el triunfo de Farage en la elección de Clacton parece el flotador de plomo que le entregan a un futuro náufrago cuando está a punto de chocar con un Iceberg.

Por Marcelo Justo - P/12

