La guerra en Ucrania alcanzó este viernes los 100 días, con un nuevo paquete de sanciones a Rusia por parte de la Unión Europea y con la percepción desde Naciones Unidas de que de este conflicto nadie saldrá ganador. Un repaso a los estragos económicos causados por la invasión rusa a su vecino.
La invasión de tropas rusas a Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022 y hoy, al cumplirse 100 días, ya son seis los paquetes de sanciones que ha aplicado la Unión Europea al Kremlin, sin sumar a sus otros aliados occidentales.
La nueva batería de sanciones contra Rusia adoptado este viernes por el bloque comunitario prohíbe, a partir de 2023, la “compra, importación o transferencia, directa o indirecta, de petróleo crudo o de productos petrolíferos (…) si son originarios de Rusia o se exportan desde Rusia”.
Este embargo afecta al 90% del crudo que el bloque solía importar desde Rusia y no es completo porque cinco países se beneficiarán de diversas excepciones que han conseguido tras un mes de negociaciones lideradas por Hungría.
Las sanciones impuestas este viernes son apenas un puñado de las más de 5.000 medidas excepcionales de las que, según ‘European Dialogue’, ha sido objeto el Gobierno de Vladimir Putin por seguir adelante con lo que desde un principio ha denominado una “operación militar especial”.
Además, se han congelado unos 300.000 millones de dólares de oro y reservas de divisas en Occidente y el tráfico aéreo en el país se redujo de 8,1 millones a 5,2 millones de pasajeros entre enero y marzo.
Mientras tanto, Ucrania calcula que ha sufrido un golpe económico asombroso: el 35% de su Producto Interno Bruto (PIB) ha sido eliminado de un solo plumazo por la guerra. “Nuestras pérdidas directas hoy superan los 600.000 millones de dólares”, dijo recientemente Andriy Yermak, asesor de Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania.
Ucrania es un importante productor agrícola y dice que no ha podido exportar unos 22 millones de toneladas de cereales. Culpa de la acumulación de envíos a los bloqueos rusos o a la captura de puertos clave.
Los países en desarrollo están siendo presionados con especial fuerza por los costos más altos de los alimentos, el combustible y la financiación, según el economista Richard Kozul-Wright de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

