Chubut Para Todos

Yo mateo, tu mateas, el matea… Por Guido Encina

El audio de la señora que se hizo viral dejó al descubierto la miseria del ser humano. ¿Por qué nos sentimos tocados? Debe ser porque se metió con nuestra sana e identitaria costumbre, un ritual que nos caracteriza como misioneros, como personas que disfrutan de los sorbos cortos contenidos por ese líquido verde que se comparte a cualquier hora. “Se metieron con nosotros”, publican algunos en las redes sociales, otros, a modo de respuesta, elevaron el trofeo contenido de la yerba mate humeante mostrando el orgullo de ser un tomadores seriales de esa infusión que colorea nuestras lenguas.

Cinco legisladores nacionales misioneros tomaron la posta y brindaron orgullosos con un porongo gigante en mano para sentar su postura en un provocador “convite” a esa desconocida que se atrevió a menospreciar el mate.

Todos hablan de la denominada “Cheta de Nordelta”. Hubo desde memes, hasta una factura que dejó en evidencia su condición de monotributista, los medios le dedicaron horas de su programación, conocimos su rostro y hasta otro audio que rectifica su personalidad. Nos reímos y fue tema de conversación en la mesa de millones de familias argentinas.

Aplausos. #ChetadeNordelta es “trendic topic”. Famosos y hasta corporaciones hacen chistes con las expresiones calificativas a quienes no respetan al “código de estética moral y estética visual”.  Chistes, bromas y chicanas se plantaron frente a un barranco de miserias que poco se discutió: La discriminación, el rico con sus valores, la ignorancia y el menosprecio a la comunidad.

Claro que va más allá. Pero es lo que nos cuesta ver (y haciendo referencia al título, lejos estoy de acercarme a Stamateas). La señora sacada tras sentirse ofendida por el comportamiento de sus vecinos pudo haber sido una broma, y si lo fuera quizás la permanencia mediática se acortaba algunas horas, sin embargo, e independientemente que sea un personaje real, sus quejas “Mickyvainillescas” destapó un sinfín de miserias que no conoce gran parte de la sociedad.

No, no son todos iguales, pero sí existen y dan miedo. Un amigo que tomó con seriedad el tema reflexionó y comentó que esta persona tiene la vida de seres humanos que dependen de ella y considerando su desprecio clasista… No más chistes. “Pero Guido, gente garca hay en todos lados, no son sólo los ricos los que tienen esas actitudes, porque los pobres también son violentos, y físicamente”, divagó otro que encendió mi alarma #antichetadenordelta, pero me contuve, suspiré, asentí y se apagó el sentido de la audición.

Sin darnos cuenta nos metimos en una grieta que va más allá de la ofensa vaga a los que toman mate o pasean a sus perros. Esa señora también se sienta en un inodoro. La declaración de guerra argumentativa de la mujer del country es contra el que no pertenece, el que no pertenece a su estilo de vida, a su condición social a su casta. De hecho viven en un complejo al que lo llaman “country”, es decir país en inglés para mostrar su diferencia de un barrio.

El parámetro de normal es lo que cambia. Pero… ¿Lo qué considera “normal” la cirujana, es normal para vos o para mí? Y… no creo. Uno de los referentes de la sociología, Emile Durkheim conceptualizó: “en el ámbito social es todo lo que debe ser, es decir, todo lo correcto en una sociedad que se halla dentro de una estadística cotidiana y de un estereotipo correcto que impone la misma. Por ende, lo normal es todo aquello que es específico y es considerado como una meta social por parte de los actores sociales”. Fin de la cita.

La estratificación social quedó resaltada quizás por un exabrupto, un descuido e imprudencia, pero esto es sólo una muestra gratis, una filtración. En el fondo hay mucho más y no hace falta ir a uno de estos complejos colmado de personas con mucho poder adquisitivo. Cuidado, porque quizás algunos de ellos están ahí tomando mate en su reposera a la espera que pases los límites de su código que rige su “normalidad”. Pueden estar mateando, como él, como vos, como yo.

*Periodista del portal Misiones Opina