El comunicado realizado por el gobierno socialista advierte que “es evidente que no estamos ante un movimiento ciudadano pacífico, sino coordinado por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña”. El gobierno ha aprovechado por reconocer la labor de las fuerzas de seguridad del Estado
Los policías respondieron reprimiendo con bastones y balas de goma, lo que escaló aún más la confrontación.
En apenas media hora, el Paseo de Gracia se había convertido en un pandemonio, con cuatro o cinco barricadas y contenedores de basura en llamas.
Las imágenes de televisión en vivo desde la capital catalana han mostrado momentos de alta tensión entre los agentes de policía y los manifestantes alineados muy cerca unos de otros.
Según el diario La Vanguardia, los departamentos de los Mossos d’Esquadra, la policía catalana, actuaron para dispersar a los grupos más violentos, como los que actuaron en el Eixample, un distrito central de la ciudad, y utilizaron la fuerza en particular en el famoso Paseo de Gracia, donde los bomberos también intervinieron para apagar las hogueras encendidas por manifestantes.
Incluso varias ambulancias llegaron al lugar para ayudar a los heridos. Las trifulcas también ocurrieron en Tarragona. “Volveremos a ejercer nuestro derecho a la autodeterminación”, amenazó el presidente del Estado Generalitat de Catalunya, Quim Torra.
La mayoría de los manifestantes aceptó abandonar la zona, aunque algunos grupos se quedaron y revivieron algunas confrontaciones aisladas con las fuerzas de seguridad.
Al caer la noche, la zona seguía dominada por más de 30 camiones policiales y, según el diario El Mundo, al menos tres manifestantes fueron detenidos.
Cataluña, y Barcelona en particular, ha estado en el centro de una de las disputas institucionales y políticas más importantes de España en los últimos años.
Sin embargo, hacía años que la ciudad no vivía momentos de represión y confrontación tan fuertes como las de hoy, especialmente de manos de la Policía Nacional y no de las fuerzas de seguridad locales.
La última vez que se vivió una situación similar y una confrontación tan clara con las fuerzas de seguridad nacionales fue durante la huelga general contra el gobierno de Zapatero hace 11 años.

