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Tratamiento de residuos petroleros: el caso OPSur y el horizonte de la remediación ambiental en la región

La explotación petrolera se desarrolla desde hace más de un siglo en la Cuenca del Golfo San Jorge. Por definición, los pasivos ambientales hidrocarburíferos son las consecuencias que deja la actividad cuando no se realizan adecuadamente las tareas de cierre, abandono y remediación. Ello se traduce en pozos mal sellados, derrames, residuos peligrosos y contaminación. Pero también el tratamiento de los residuos que genera la actividad realizado por determinadas empresas puede entrar en conflicto con los cuidados que deben realizarse y las personas, los ecosistemas o el medio ambiente en general padecen sus riesgos.

Huellas a la vista

La huella de los pasivos ambientales no es nueva y no son pocos los casos que ponen en evidencia la indiferencia de los sectores de la producción. En Comodoro Rivadavia, barrios como Malvinas Argentinas, Tres Pinos, Bella Vista y Restinga Alí, entre otros sectores, han reportado derrames de petróleo y pozos abandonados en pleno ejido urbano. Las respuestas han sido escasas, en ocasiones nulas, y el escenario se mantiene. Ahora, con la salida de YPF, la ciudad discute quién se hace cargo de los pasivos ambientales que deja. Se estima que existen más de 1.600 pozos inactivos o abiertos, de los cuales más de 1.000 estarían vinculados a la empresa de capitales nacionales. La mayoría están ubicados en el ejido urbano, sin remediación por parte de la compañía, lo que implica riesgos directos para la ciudadanía.

En agosto, la Municipalidad avanzó judicialmente contra YPF para exigir la recomposición integral de los pasivos ambientales en la ciudad. El Ejecutivo reclama que la petrolera se haga cargo de su identificación, caracterización, evaluación de riesgos, saneamiento y posterior monitoreo, además de elaborar y ejecutar a su costo un Plan Integral de Remediación Ambiental.

En la misma línea, vecinos, profesionales y abogados presentaron un recurso judicial para rechazar el acuerdo por el que YPF destina un resarcimiento por 25 millones de dólares a cambio de eximirla de sus responsabilidades ambientales y blindarla ante reclamos presentes o futuros.

Epígrafe: Predio de la empresa OPSur, al borde de la Ruta 26, en cercanías de Comodoro Rivadavia. Foto: El Comodorense.

Una muerte en OPSur

El tratamiento de los residuos y pozos dejó hace pocos días el caso de Nico, el perro que apareció bañado en petróleo y al borde de la muerte en Kilómetro 8; una imagen clara de lo que deja la industria en Comodoro. Las inspecciones posteriores detectaron alambrados rotos y piletas de petróleo con filtraciones. Se confirmó que los terrenos son propiedad de Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) y el sector se encuentra dentro del yacimiento de la empresa CRI Holding. Sin embargo, es una zona en la que han operativo distintas firmas a lo largo de los años, por lo cual no hay precisiones sobre cómo y cuándo se generó el peligro.

Este acontecimiento recordó un hecho mucho más grave, la pérdida de una vida humana: en noviembre del 2024 un obrero murió tras caer con su camión dentro de una pileta de petróleo en el predio de OPSur cuando realizaba una maniobra de descarga.

Manuel "Manolo" Escudero tenía 60 años y tres décadas de experiencia como camionero. Falleció en noviembre del 2024 tras sufrir un accidente laboral mientras conducía un camión en el predio de la empresa OPSur, ubicado sobre la Ruta Nacional 26.

El incidente ocurrió alrededor de las 13, cuando Escudero realizaba una maniobra para descargar material en la zona de bateas. El camión cayó dentro de una de ellas y la cabina quedó sumergida. Para levantar el vehículo y rescatar al trabajador debió ser utilizada máquina pesada. Escudero fue trasladado de urgencia al Hospital Regional, pero murió posteriormente. La Fiscalía dispuso la realización de la autopsia y el peritaje del camión.

Paula Portalau, esposa del trabajador fallecido, denunció las condiciones de trabajo de la empresa y la ausencia de control de riesgos. Lo que parecía un accidente laboral pronto desnudó una serie de irregularidades en la firma, propiedad del empresario Pablo Pires.

Portalau relató que su pareja "cayó en una pileta de petróleo, en una maniobra donde no existen los procedimientos de seguridad". Según explicó, el camión contaba con dos patas hidráulicas destinadas a estabilizar el vehículo durante la operación, pero los trabajadores no podían utilizarlas en las condiciones en que se realizaba la descarga.

"Es una pileta de 8 metros, un precipicio", sostuvo, en relación al lugar del incidente. "Ellos van hasta el filo de la pileta con las bateas y arriesgan su vida", agregó y aseguró que esa modalidad de trabajo no era desconocida en la empresa: "Eso lo hacen y la empresa sabe que los choferes arriesgan su vida".

En los días posteriores al hecho, Portalau apuntó contra la falta de medidas de seguridad para los trabajadores y remarcó que no se trató de un episodio aislado. "Ahora me terminan de confirmar esta maniobra tres operarios que hacen lo mismo y trabajaban con él", expresó en diálogo con LM Neuquén. Subrayó que las empresas "no cuidan la vida de los choferes" y aseguró que el accidente no se produjo por una mala maniobra de su pareja, que tenía 30 años de experiencia en los camiones.

"La empresa hace algunos años tuvo un accidente de un chofer también muerto por una explosión que hubo de un camión y un tanque. Entonces la negligencia es terrible", denunció. "Las piletas están ahí con ese lodo al aire libre, cualquiera se puede caer", sostuvo.

Portalau espera que su denuncia sirva para que "ningún conductor vuelva a pasar lo que él pasó": "Mi lucha es porque se haga una ley o se cambien las cosas, las condiciones para que esto no vuelva a pasar nunca". Sin embargo, a casi dos años del hecho, el hermetismo de OPSur es total. Hasta donde pudo conocerse, la pileta en la que cayó Escudero podría seguir expuesta.

Ahora, la empresa de Pablo Pires vuelve a estar en la mira tras conocerse que estaría avanzando con la construcción de una planta de tratamiento y disposición de residuos petroleros en Las Heras, provincia de Santa Cruz, bajo el mismo sistema de piletas a cielo abierto que terminaron con la vida de Escudero.

Según informó El Caletense, las obras se encuentran en marcha, aunque el emprendimiento no contaría con las habilitaciones correspondientes. La instalación de la planta en medio del ejido urbano genera preocupación entre los vecinos, sobre todo porque busca replicar el modelo de residuos aplicado en Comodoro.

El avance del proyecto estaría atravesado por cuestionamientos en torno al control ambiental, y no hay detalles sobre qué controles fueron realizados y bajo qué condiciones podría comenzar a operar una instalación de estas características.

Epígrafe: En noviembre de 2024 falleció un trabajador al caer con su camión dentro de una pileta en el predio de OPSur. Foto: El Comodorense.

Métodos obsoletos

En medio de la discusión por el pasivo ambiental, el geólogo e investigador de la UNPSJB, Oscar Olima, cuestionó los métodos utilizados por empresas como OPSur para el tratamiento de desechos petroleros en cercanías de la ciudad.

"El método para el tratamiento de los residuos petroleros que se observa no es el más apropiado y además es antiguo. Si no se tienen resguardos como la impermeabilización del suelo y membranas, la peligrosidad es alta porque se producen infiltraciones o plumas ambientales que contaminan las napas", señaló días atrás en diálogo con Radiocracia.

Por otro lado, apuntó al impacto de las instalaciones sobre la biodiversidad local: "muchas de estas piletas al descubierto se convierten en trampas para la fauna. Las aves migratorias confunden el fluido con un cuerpo de agua y aterrizan allí, sufriendo la bioacumulación de contaminantes. Además, hay algo de lo que poco se habla y es la contaminación por la emisión de gases a la atmósfera".

Sostuvo 

que existen alternativas tecnológicas modernas que se aplican en la industria internacional con el objetivo de neutralizar los lodos e hidrocarburos sin generar repositorios de riesgo. Entre ellas, mencionó la bioremediación -un proceso sustentable que utiliza bacterias y microorganismos capaces de degradar las cadenas de hidrocarburos sobre superficies impermeabilizadas de manera económica y eficiente-, la fitoremediación -con el uso de especies vegetales de alta tolerancia- y la disociación o acción térmica, donde los suelos contaminados se someten a altas temperaturas para volatilizar los compuestos.

Pese a las alternativas, en la industria persisten prácticas y modelos que, como se ha visto en más de una ocasión, representan riesgos para los trabajadores. "Hay factores económicos o de otra índole que hacen que se mantengan este tipo de tratamientos en piletas. Hay una postura de ‘siempre lo hicimos así y funcionó', o de no invertir en la sustentabilidad del negocio", opinó Olima.

Subrayó que existen herramientas legales, pero hay las falencias en el seguimiento y control por parte de la autoridad de aplicación: "El Estado tiene los agentes de control que deberían estar muy pendientes de estas actividades. No podemos seguir generando el pasivo del futuro mientras intentamos remediar el del pasado; como dice la frase, pareciera que estamos en el pozo y seguimos cavando".

Fuentes: www.elcomodorense.net; Radiocracia y El Caletense, El Extremo Sur de la Patagonia