Un artículo del medio especializado explica que el Gobierno intenta hacer tres cosas a la vez: controlar la inflación, reducir el déficit fiscal y hacer que la economía crezca. Lo cual es muy difícil.
El prestigioso medio británico The Economist publicó un artículo donde analizó la “crisis del gradualismo argentino”. Según la revista, que se publica desde 1840, la recuperación económica está demorando más tiempo de lo que se pensaba y esto ahuyenta a los inversores.
La publicación señala que, cuando fue electo “de manera inesperada” en 2015, Mauricio Macri enfrentaba “una tarea simple como caminar por una soga sobre las cataratas de Iguazú mientras preparaba un bife“.
Y continúa: “Cristina Kirchner le había dejado una inflación del 30-40%; un peso totalmente sobrevaluado; el gobierno prestaba servicios de transporte y electricidad de manera casi gratuita; y cubría un gran déficit imprimiendo plata. En un país traumado por los cambios radicales, Macri prometió enderezar la economía de manera gradual.”
Para The Economist, Macri hizo “un trabajo bastante bueno” ya que “la economía creció alrededor del 3% durante los últimos 18 meses, se redujo parcialmente el déficit fiscal y el gobierno pudo comprar tiempo a partir de la toma de deuda”.
Sin embargo, el medio especializado considera que el problema que enfrenta el gobierno de Cambiemos es que “la estabilización de la economía está demorando más de lo que se preveía”. Por esto, los inversores todavía miran con prudencia al país.
“Esta demora se evidenció primero en diciembre pasado, cuando el Gobierno modificó sus metas de inflación. Y esto hirió la credibilidad del Banco Central“, enfatiza. “La última semana de abril, a pesar de ciertas medidas del Central, hubo un retiro importante de plata del país.”
Tres cosas a la vez
El Gobierno, según el medio británico, intenta hacer tres cosas a la vez: controlar la inflación, reducir el déficit fiscal y hacer que la economía crezca. Esto es muy difícil.
“Por ejemplo: eliminar los subsidios al transporte y a la energía es fundamental para reducir el déficit. Pero el aumento de las tarifas reguladas sumó ocho puntos de inflación el año pasado”, analiza la publicación.
A la vez, el aumento de las tarifas y de la inflación genera descontento: “La imagen de aprobación de Macri está en 40%, la más baja desde que fue electo. Y esta caída preocupa a algunos aliados políticos de Macri. Si la inflación continúa, solo una recesión podría bajarla al nivel deseado”.
En el final, The Economist vaticina: “El aumento de tarifas de abril promete ser el último. De ser así, las autoridades confían en que la inflación va a empezar a bajar. Aún si el crecimiento económico de este año se demora por esto, el año que viene, año electoral, los salarios mejorarían entonces en términos reales. Esto probablemente suceda así. Macri tendrá una buena chance de ganar las elecciones, pero va a ser una contienda mucho más peleada que lo que se preveía hace unos meses”.

