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Suministro de gas a Europa: ¿Podrían Argelia, Qatar e Irán sustituir a Rusia?

¿Y si los europeos, para librarse de su dependencia del gas ruso, se dirigieran a productores como Argelia y Qatar? ¿O incluso a Irán? Aunque ya suministran al continente europeo en la medida de sus capacidades actuales, ni Argel ni Doha pueden sustituir a corto plazo el flujo controlado por el Kremlin. Menos aún Teherán, que está sometido a sanciones estadounidenses.

Ante la invasión militar de Rusia en Ucrania, que ha hecho subir los precios del gas, ¿pueden los países árabes productores, como Argelia o Qatar, ofrecer una alternativa a Rusia, de la que los países europeos dependen en un 40% para su suministro?

El viernes 25 de febrero, el gas cotizaba en el principal mercado europeo, el TTF (Title Transfer Facility) holandés, a unos 113 euros, tras haber alcanzado un máximo de 143 euros el día anterior hacia las 14:40 GMT. Esta cifra no está muy lejos del máximo histórico de 180 euros establecido a finales de diciembre, pero ha subido más del 40% en tres días.

Estados Unidos y sus aliados europeos han impuesto sanciones económicas y financieras a Rusia en respuesta a la invasión de Ucrania, pero hasta ahora han perdonado el sector del petróleo y el gas, salvo la suspensión del gasoducto Nord Stream 2, que aún no estaba en funcionamiento. Esto es por miedo a que suban aún más los precios del petróleo y del gas, mientras que Moscú ya ha reducido significativamente sus exportaciones de gas a la UE, desde finales de 2021, hasta unos de los niveles más bajos de la historia.

Irónicamente, mientras avanza con sus tanques en territorio ucraniano, el presidente Vladimir Putin está haciendo subir la factura energética de Europa mientras llena las arcas del Estado ruso, el mayor exportador de gas natural del mundo. Y a menos que se produzca un escenario catastrófico en el que el gas sea cortado completamente de Europa por orden del Kremlin, o que la UE establezca un embargo sobre los hidrocarburos rusos, no es probable que la situación cambie.

Se debe tener en cuenta, además, que los miembros del Foro de Países Exportadores de Gas, del que forman parte Argelia y Qatar, indicaron hace unos días, durante una cumbre en Doha, que tienen capacidades limitadas para aumentar rápidamente los suministros a Europa. Y así poder aflojar el dominio de la dependencia del gas ruso.

“Por el momento, los europeos no pueden contar con Argel o Doha para complementar el gas ruso y, por tanto, siguen vinculados a Moscú, que amasa fortunas en los mercados del gas cuando los precios suben”, resume Thierry Bros, profesor de Sciences Po y experto en energía, contactado por France 24.

El gas argelino, un potencial en desarrollo

Argelia, tercer proveedor de gas natural a Europa, por detrás de Rusia y Noruega, y por delante de Qatar, según las cifras de Eurostat, tiene ambiciones de futuro. Sonatrach, el gigante petrolero estatal argelino, anunció a principios de este año que invertiría 40.000 millones de dólares entre 2022 y 2026 en exploración, producción y refinado de gas.

“Argelia es un caso especial, ya que está bastante cerca de las fronteras de la UE, por lo que se podría imaginar que podría complementar el gas ruso, ya que ya suministra gas a varios países de Europa, especialmente a España, Portugal e Italia”, prosigue el experto. “Pero en la práctica, hay un problema, ya que Argelia necesita mucho gas para su propio consumo, y como hasta ahora no ha realizado las inversiones necesarias, los volúmenes disponibles para la exportación son bastante limitados como para pretender sustituir el gas ruso”.

Hasni Abidi, director del Centro de Estudios e Investigación sobre el Mundo Árabe y Mediterráneo de Ginebra (Suiza), está de acuerdo. “Argelia tiene todo el interés en posicionarse en el mercado internacional del gas como un productor y exportador estable y fiable que puede responder a algunas de las expectativas de la UE y encarnar una solución a más largo plazo”, declaró a France 24. “Sin embargo, su capacidad de exportación no es escalable, y actualmente es muy difícil, si no imposible, que Argelia pueda suplir el gas ruso por sí sola, en caso de agravamiento de la crisis y de vacío dejado por Moscú”.

El país, que también posee las terceras mayores reservas de gas de esquisto técnicamente recuperables del mundo, está ciertamente ligado a las relaciones históricas con Rusia, pero, según los expertos, no dudará en anteponer sus propios intereses.

“Hay que darse cuenta de que, al precio actual del gas, todos los que tienen reservas disponibles estarían muy dispuestos a venderlas y obtener unos beneficios monstruosos”, subraya Thierry Bros. La realpolitik siempre ha existido en el sector energético. Como recordatorio, los países occidentales firmaron contratos de gas con la URSS en plena Guerra Fría, cuando los tanques soviéticos gobernaban al otro lado del Telón de Acero.

Argelia está incluso en el centro de la atención de la OTAN. La organización desea que el combustible y el gas licuado de ese país africano sean transportados a Europa central, según el diario español ‘La Vanguardia’. Pero también en la de Estados Unidos, que recientemente preguntó a los grupos que operan en el país si era posible aumentar la producción de gas argelino para su exportación.

“Estados Unidos y el bloque europeo están trabajando juntos para asegurar el suministro de gas natural al viejo continente desde diversas fuentes en todo el mundo para evitar choques de suministro, incluso en el caso de una nueva invasión rusa de Ucrania”, dijeron el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a finales de enero.

¿Qatar al rescate de Europa?

Entre estas “fuentes diversas” cortejadas por Occidente se encuentra también Qatar, segundo exportador mundial de gas natural licuado (GNL), después de Estados Unidos.

Aunque su país ya está al máximo de su capacidad de producción y abastece principalmente a sus socios asiáticos con contratos a largo plazo, el Emir Sheikh Tamim bin Hamad al-Thani representa una solución a los ojos de Occidente.

Incluso fue recibido en la Casa Blanca el 31 de enero y Joe Biden anunció que concedía a Qatar el estatus oficial de “principal aliado no perteneciente a la OTAN”, como muestra de agradecimiento por su ayuda durante las evacuaciones de Afganistán.

El presidente estadounidense también dijo que se habló de gas durante la visita, la primera de un líder del Golfo desde su elección. “El Emir y yo tenemos mucho que discutir. La seguridad en el Golfo y en todo Medio Oriente. Garantizar la estabilidad de la producción energética mundial, seguir trabajando juntos para apoyar al pueblo afgano y reforzar la cooperación comercial y de inversión entre nuestros dos países”, puntualizó Biden.

Es una increíble revancha para el emirato, que había sido desterrado de la escena regional e internacional por sus vecinos del Golfo entre junio de 2017 y enero de 2021. También es una oportunidad para que Doha se muestre como un socio esencial de Occidente, a pesar de las críticas de las ONG sobre el impacto de los hidrocarburos en el medio ambiente y de las que apuntan a la organización del Mundial de fútbol de 2022.

“Es algo inesperado para Qatar, ya que incluso Joe Biden hizo una declaración sobre el papel clave que puede desempeñar esa nación en el sector energético”, afirma Hasni Abidi. Es una oportunidad estratégica que puede permitir al emirato posicionarse en el mercado, a pesar de las limitaciones técnicas en cuanto al transporte marítimo de su gas.

Pero, como en el caso de Argelia, será difícil que Qatar, a pesar de sus enormes reservas, pueda compensar un posible cierre ruso. “Doha ha indicado que no tiene capacidad de producción sobrante, por lo que sólo puede suministrar el gas que debería haber ido a países asiáticos, como India y Bangladesh, y que sería redirigido a precios muy altos a Europa”, analiza Thierry Bros.

“Los volúmenes que pueden redirigirse (a otros clientes como Europa) representan entre el 10% y el 15%”, declaró el ministro de Energía qatarí, Saad Cherida al-Kaabi. Sin embargo, “Rusia representa entre el 30% y el 40% de los suministros de Europa” y “sustituir rápidamente este tipo de volumen es casi imposible”, destacó en la cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas en Doha.

Gas iraní en la sala de espera

Al margen de esta cumbre, el presidente iraní fue recibido por el emir Tamim. Durante su visita, no dejó de destacar las “importantes capacidades de producción y exportación de gas” de Irán, que comparte con Qatar los 9.700 km² de un enorme yacimiento de gas llamado “South Pars” (3.700 en aguas territoriales iraníes y el resto en Qatar, que lo llama “North Dome”).

Se trata de un recordatorio nada desdeñable en un momento en que las negociaciones sobre la cuestión nuclear iraní se reanudaron en noviembre en Viena y en los últimos días Estados Unidos, Alemania, Francia e Irán han informado de avances en las negociaciones. Unas conversaciones cuya apuesta es volver a incorporar a Washington al acuerdo, tras su retirada unilateral en 2018 bajo el mandato del presidente Donald Trump.

“Los estadounidenses y los europeos están bajo presión debido a la guerra en Ucrania, lo que puede aliviar parte de la presión sobre los iraníes, ya que podrían revisar sus exigencias a Teherán para acelerar la conclusión de este acuerdo”, destaca Hasni Abidi.

Un posible levantamiento de las sanciones podría permitir a Irán desempeñar un papel muy importante en el futuro, dadas sus inestimables reservas de gas. “Si Irán vuelve al concierto de las naciones, entonces será posible a largo plazo realizar inversiones masivas en este país y tener acceso a grandes volúmenes de GNL”.

Y concluye: “A pesar de la ganancia financiera que podría representar para estos países, estas vías no son viables a corto o medio plazo para sustituir el gas ruso. Occidente está obligado a pensar en lo que será su suministro de gas después de 2030, ya que la política energética está prevista para una década, y a compartir su visión con estos países. Y si le dicen a Argelia o incluso a Irán, cuando llegue el momento, que necesitarán más gas, estos países harán las inversiones necesarias para responder y aumentar su cuota de mercado”.