Chubut Para Todos

Shila Vilker: “Se está desgastando el vínculo de Milei con la gente”

La analista de opinión pública sostuvo que los votantes del Presidente están “tamizados por un anhelo de cambio muy intenso” que aún sostiene las expectativas. Sin embargo, afirmó que comienzan a haber críticas en los adherentes respecto a “la improvisación de la gestión”. “Comienza a cortarse el vínculo mágico”, señaló.

a investigadora Shila Vilker señaló que en la sociedad hay un reclamo de Estado presente que no se nombra de esa manera porque “activa la idea del pasado”, pero sí se refleja en el reclamo de la gente. Además, sostuvo que, si bien Javier Milei aun sostiene el 49% de imagen positiva, “hay un debilitamiento del votante del Presidente”. “Empiezan a entrar las críticas, los malestares, se ve la insensibilidad del Gobierno y se discute la velocidad del ajuste”, declaró en   Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Shila Vilker es investigadora, analista de opinión pública y directora de la Consultoría 3.0. En pocos días, el presidente Javier Milei cumplirá siete meses en el poder en medio de una crisis financiera y una importante corrida aplacada. Conversamos con Vilker para analizar el presente de la gestión anarcocapitalista y libertaria. 

¿Hubo una especie de bisagra en la cual la gente que, en su mayoría, apoyaba la gestión del presidente Milei ahora se convirtió en minoría?

Hay dos cosas importantes. Lo primero es que analizar hoy a la Argentina es como analizar dos Argentinas. Las diferencias entre adherentes y opositores son casi de carácter ontológico. Impactan en cómo ven la realidad, en cómo evalúan su cotidianidad. Este es el primer punto de partida.

Hoy estamos viendo dos cosas. En primer lugar, vemos que el Presidente sigue reteniendo adhesión, hoy lo tenemos en 49%, veníamos teniendo en 52%. Es una diferencia poco significativa porque está en los márgenes de error, no se corre para arriba, se corre para abajo. Pero creo que hay algo un poco más significativo e interesante que es lo que se ve en la investigación cualitativa. 

En esa investigación, se nota que efectivamente hay un debilitamiento de la adhesión del votante blando de Milei. Empiezan a entrar las críticas, los malestares, se ve la insensibilidad del Gobierno, se discute la velocidad del ajuste. Empiezan a aparecer tensiones, incluso dentro de los propios participantes de la investigación cualitativa respecto del ajuste. “Bueno, no aguantamos más” declaran, pero al mismo tiempo se da la discusión de “lento, no sale”. 

Entonces está esta tensión entre que “lento no sale, lento no se puede” pero “rápido no aguantamos”. Y, por supuesto, todo esto tamizado por un anhelo de cambio muy intenso, que sí está en esa mayoría de la población, que tiene todavía la expectativa de “bueno, esto tiene que funcionar”. Yo te diría que es más un deseo profundo que una evaluación con un anclaje concreto. 

Están atrapados como si estuviesen entre volver al pasado o no, y si a futuro no funciona termina siendo lo mismo, es la nada. Creo que hay algo de eso que se juega, del lado de los segmentos opositores hay críticas, pero al mismo tiempo a la hora de ver figuras, no ven voces, no se terminan de sentir expresados. 

Ese es un gran activo de Milei, justamente lo que está pasando hoy en la oposición. Un textual opositor dijo “cuando los vemos, los vemos subiendo los sueldos”. Empiezan a entrar críticas en los adherentes respecto a la improvisación en la gestión, lo que se empieza a ver son movimientos en términos de opinión pública. Son movimientos que no terminan de impactar fuerte, pero empiezan a advertir que se comienza a cortar el vínculo mágico, no se ha disuelto del todo, pero se empieza a gastar, como cuando una soga se va gastando. 

Lo que hay que reconocer, por otro lado, es que los cambios no son de la noche a la mañana. Una cantidad importante de adherentes al Presidente, a mí me gusta caracterizarlos como “demediados”, como partidos, porque tienen un deseo desenfrenado de cambio, pero al mismo tiempo tienen una sensibilidad de Estado presente. Cuando le reclaman sensibilidad aparecen cosas como, “bueno, el Presidente ahora se ahorró una fortuna, ¿pero qué hizo con eso? ¿lo puso en educación? ¿lo puso en salud?”. 

Es decir, hubo un cambio fiscal, hubo un ahorro que se ve, pero al mismo tiempo hay un reclamo de Estado presente, hay un reclamo de ponerlo para la gente. No lo nombran de ese modo, porque “Estado presente” activa la idea del pasado, pero sí está la idea de “miranos, ocupate de nosotros”. En definitiva, es una sensibilidad que vuelve a poner a la figura presidencial y al Estado en un rol más activo.

Me gustaría que definieras “el vínculo mágico”. ¿Es una característica exclusiva particular de Milei? ¿Es algo que tienen todos los presidentes en el período de enamoramiento? 

Yo creo que es algo que les pasa en general a todos los políticos cuando son recientemente electos, tienen “estrella”. Gozan de la confianza, el ejercicio de liderazgo es más fácil porque la gente tiene un vínculo de credibilidad más intenso, de adhesión, de identificación. 

Yo preguntaba más bien si están o tienen. 

Es interesante la pregunta. En una relación se está. Están atravesados por un vínculo mágico, por supuesto que hoy lo están y mañana pueden no estarlo. De ese modo, para tener este vínculo hay que estar dispuesto a la pérdida. Esto es una discusión filosófica. 

El “ser” y el “estar” es una discusión que plantea el propio Milei en su deseo de cambiar la cultura. Cuánto es del “ser” y cuánto es del “estar”, aquello que es del ser no se cambia. Es complejo, finalmente es si el capital que tiene Milei es sólido o es tan errático como el amor de la opinión pública que hemos visto tantas veces.