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Sergio Affronti dejará de ser el CEO de YPF: lo reemplaza Pablo Iuliano

Se debe a un supuesto espionaje al presidente de la empresa, Pablo González, que investiga la jueza María Servini. Lo reemplazará Pablo Iuliano, vicepresidente de Upstream No Convencional de YPF.

El CEO de YPF, Sergio Affronti, dejó su cargo en medio de una denuncia por espionaje realizada por el presidente de la empresa, Pablo González. Según señalan fuentes del sector, en los últimos días y en un intento por eludir las presiones, el propio Affronti había recurrido con un pedido para sostenerse dentro de la empresa al denominado Peronismo Federal que conduce Miguel Ángel Pichetto y otros sectores sindicales afines.

Fue Pablo González quien denunció en la Justicia federal que fue víctima de espionaje ilegal dentro de la compañía petrolera. Las maniobras irregulares ocurrieron a fines de noviembre de 2021, pero la denuncia penal recién la presentó González en mayo de 2022, al sostener que otros ejecutivos de la denominada “planta permanente” de la empresa se negaban y recomendaban encarar la situación en secreto. La causa finalmente recayó en el juzgado federal N° 1 a cargo de María Romilda Servini.

Paradójicamente, son estos funcionarios de “planta permanente” los que acuñaron hace algunos años el concepto de la “intangibilidad del management” de YPF, es decir, una filosofía corporativa propia de la petrolera que pretendía enaltecer el rol y la labor de la supuesta “línea profesional” de YPF, pretendiendo una supuesta distancia de los intereses políticos a partir de su composición accionaria estatal. De esa misma filosofía derivaba otra conclusión: había funcionarios tan valiosos desde lo técnico y profesional, que no podían ser cambiados ni reemplazados en sus funciones con los cambios de gobierno.

Resulta extraño entonces que tanto Affronti como el resto de los señalados hayan sido producto de ingresos que se produjeron durante el macrismo, aunque ellos mismos se autopercibían “intocables”.

Hacerse a un lado

Por otro lado, según sostienen fuentes del sector, existirían infinidad de ejemplos que darían cuenta de que la altísima factura técnica de estos directivos -con Affronti a la cabeza- no fue tal. Es más, hay capítulos que se cuentan enteros en la sospecha de que, durante la gestión macrista, la propia YPF conducida por el management “intangible”, habría asumido una posición totalmente pasiva en el mercado petrolero, producto de la cual, por ejemplo, la participación en el proceso licitatorio del programa Gas Plus lanzado por el gobierno macrista no pudo contar a YPF entre las compañías beneficiadas, a pesar de ser la que mayores desarrollos previos había realizado y la que mayores posibilidades de obtener buenos resultados tenía. ¿Por qué un management tan especializado y profesional no fue capaz de hacer que la compañía pudiese ser parte de Gas Plus, como sí lo hicieron el resto de las petroleras? ¿Hubo algún otro interés en dejar a YPF de lado?

La salida de Affronti pone de manifiesto que la investigación de Servini avanza. El santacruceño Pablo González asumió el cargo el 24 febrero del 2021, en reemplazo de Guillermo Nielsen. De profesión abogado, en su currículum figuran distintos cargos en la función pública. Fue director de Distrigas y gerente de Asuntos Legales de Servicios Públicos en Santa Cruz, y también se desempeñó como jefe de Gabinete de Ministros, ministro de Gobierno, diputado provincial y senador nacional. En 2015, fue electo como vicegobernador de la provincia; y en 2019 asumió como diputado nacional, cargo al que renunció para asumir como presidente del Directorio de YPF.

La denuncia

La denuncia que tramita Servini -y que González ratificó en junio pasado- reveló que un empleado de seguridad de YPF, responsable de las tareas de contrainteligencia interna establecidas por protocolo en todas las empresas que cotizan en Wall Street, ingresó a la oficina del presidente fuera del horario laboral y fotografió documentos y revisó las pertenencias personales de González.

El topo fue identificado como Alejandro César Alberto Garofani Mariscal y fue descubierto infraganti por un compañero, que lo filmó mientras realizaban en conjunto las tareas bautizadas internacionalmente como TSCM, por las siglas en inglés de “Technical Surveillance Counter Measures”, que en español significa “Contramedidas de Vigilancia Técnica”.

Alejandro Garofani, el topo que recopilaba información del presidente de YPF, Pablo González.

Alejandro Garofani, el topo que recopilaba información del presidente de YPF, Pablo González.

“En el marco del procedimiento realizado el 30 de noviembre de 2021, el nombrado Garofani accedía y registraba fotográficamente, almacenaba y enviaba o compartía todo tipo de información impresa disponible en los escritorios, cajones, ficheros, cestos de residuos, mochilas, bolsos, etc, de las oficinas en donde se realizaba el procedimiento, conductas que obviamente, de ningún modo estaban autorizadas sino que, por el contrario, estaban prohibidas y conformarían los delitos denunciados”, sostuvo González en el escrito presentado a través de su abogado.

La denuncia, que publicó primero la Revista Noticias, indicó que Alejandro Garofani “realizaba fotografías tanto con su celular corporativo como con su celular personal, y que esas imágenes las almacenaba y/o enviaba o compartía a terceros a través de su celular (ya que luego de fotografiar manipulaba el celular en actitud de escritura dactilar sobre la pantalla; lo que fundamenta la sospecha razonable de que trasmitió en el momento las fotos a alguien más), circunstancias que conllevarían a la creación de copias no controladas de documentos que contienen información Sensible No Pública de YPF S.A. e información personal de los ejecutivos de la compañía, lo que materializa la exposición de esa información”.

El topo Garofani no solo fotografió documentos. Su compañero de vigilancia lo registró además apuntando la cámara de su celular a un portarretrato en el que se ve a la esposa de González junto a la Cristina Fernández de Kirchner.

La sospecha

El presidente de YPF sospechaba que lo espiaban porque solía encontrar papeles revueltos, movidos o fuera de lugar. En la denuncia aseguró que el topo Alejandro Garofani entraba a su despacho de la torre de YPF en Puerto Madero con la “asistencia” del Departamento de Seguridad Física, quien ejecuta las TSCM, que se basan en buscar micrófonos o dispositivos de espionaje instalados secretamente. Convencido de las maniobras ilegales, González alertó al jefe de Seguridad de la empresa, Diego Gorgal, quien abrió una investigación interna que duró varios meses. A Alejandro Garofani le quitaron el celular corporativo y se lo peritaron. Descubrieron todas las evidencias y lo sometieron a un interrogatorio privado para saber para quién actuaba. Luego, lo despidieron con causa y sin indemnización. Ahora quedó formalmente imputado por la jueza Servini.

Una de las líneas de investigación apunta a un posible tráfico de información en la industria petrolera y que los competidores de YPF o litigantes internacionales sean los compradores de esa información Sensible No Pública de la sociedad anónima que cotiza en la bolsa de Nueva York.

La creencia es que la “línea histórica” de YPF prefería dejar el escándalo en una simple auditoría y sanción interna. Pero tras sortear los impedimentos internos para ir a la Justicia, el santacruceño finalmente presentó la denuncia penal. Antes, había puesto en conocimiento a la vicepresidenta, quien dio un aval para que todo se investigue. Hace unas semanas González le dio todos detalles del caso a Alberto Fernández.