Específicamente dirigido a los ecosistemas costeros desde el espacio, este nuevo sensor espacial ayudará a monitorear la sostenibilidad de la Tierra.
El instrumento proporcionará observaciones únicas de biología, química y ecología. “Lo que es particularmente novedoso es su capacidad de mirar a un punto dado en la Tierra a lo largo del tiempo. Con esa característica, podremos observar la evolución, el crecimiento y el movimiento del fitoplancton, que es la base de todas las redes alimentarias del océano, y también realizar un seguimiento de sedimentos y contaminantes visibles”, agregó.
Salisbury detalló que “es importante tener en cuenta que algunas especies de fitoplancton son tóxicas y responsables de millones de dólares en daños a la pesca y el turismo”. GLIMR podrá monitorear un área hasta 15 horas al día, de una manera que no sería posible desde un satélite en una órbita terrestre baja (aunque podrá complementarse con ellos).
Supervisar el estado de los océanos y evaluar los riesgos para las comunidades costeras es vital para proteger nuestro medio ambiente y las economías, en momentos donde están bajo una presión cada vez mayor por los efectos de las actividades de uso de la tierra, el crecimiento de la población, los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático.
Todos estos elementos dan lugar, por ejemplo, a floraciones de algas más frecuentes, expansivas y dañinas, que perjudican el turismo, la pesca y la salud, y que en 2018 alcanzaron un máximo histórico. Entre otros factores, por las cantidades cada vez mayores de nutrientes y fertilizantes procedentes de las zonas agrícolas, que vierte el río Amazonas en el sistema oceánico.
“La luz solar reflejada se corrige para eliminar los efectos de la atmósfera. Con estos valores corregidos podemos aplicar relaciones matemáticas a los datos de reflectancia para estimar los tipos y concentraciones de las especies que están presentes. El sensor también ayudará a rastrear los eventos de contaminación, como los derrames de petróleo”, sostuvo el especialista.
GLIMR forma parte de un conjunto de investigaciones científicas específicas que complementan las misiones de satélites más grandes de la NASA, y se integrará en una plataforma entre 2026 y 2027. Dos instrumentos similares se lanzaron en 2018 y están operativos en la Estación Espacial Internacional: el GEDI midiendo cómo el cambio ambiental y la intervención humana a escala global afectan los bosques, yECOSTRESS calculando la temperatura de las plantas para comprender su respuesta a las sequías.
¿Cuál es la importancia de conocer estos datos? “Aunque la zona costera representa menos del 10% del área total del océano, es la región más importante para la pesca y donde se desarrolla la mayor parte del turismo. Científicamente, es la región donde la tierra y el océano se encuentran e intercambian materiales que son importantes para la regulación del ciclo del carbono del planeta”, resumió.
Si bien la misión de GLIMR no se centra específicamente en el cambio climático, su capacidad única para rastrear el movimiento de materiales de carbono desde la tierra hacia el océano más profundo “podría ayudar en los modelos climáticos a escala global, porque la magnitud de ese intercambio aún no se comprende bien”.
Salisbury aclaró que el foco estará puesto en el Golfo de México, sin embargo, tendrá la capacidad de mirar nuestro océano: “Podremos tomarnos el tiempo para observar la costa argentina hasta cerca del Golfo San Matías, en el caso de que ocurra un evento científico convincente, lo que es bastante frecuente”.


