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¿Pueden las energías renovables reemplazar completamente a los combustibles fósiles? 

Esta pregunta tiene una respuesta complicada. Sobre todo, si nos atenemos a la solución que ha propuesto la Unión Europea este mes de enero. La UE tiene el objetivo de alcanzar las cero emisiones para 2050. Como ha visto que no podía alcanzarlo si no incluía la energía nuclear y el gas natural, ha decidido que ambas fuentes son ahora sostenibles.

Es cierto que la UE ha acordado aceptar a las nucleares y gasistas como sostenibles o verdes bajo ciertas condiciones, pero la opinión pública considera que se trata de una decisión de ‘greenwashing’, o de aparentar ser más sostenible de lo que en realidad se es. 

Lo cierto es que los objetivos que se establecieron en el Acuerdo de París no están ni cerca de conseguirse. La revolución industrial asentó la economía mundial en los combustibles fósiles. Primero, sobre el carbón, después sobre el petróleo y más recientemente, sobre el gas natural. Y allí seguimos porque cada producto que se consumo o servicio que se utiliza todavía proviene de combustibles fósiles en la forma en que se fabrica o envía.

Todavía hay muchos países dependientes del carbón porque requiere poca o ninguna tecnología, es abundante y barato y ofrece una buena energía. Y da igual que contamine mucho.

Si se piensa desde el punto de vista del inversor, el trading en materias primas todavía gira en torno al petróleo. Crecen las inversiones y empresas cotizables en el sector renovable, sobre todo entre las de energía eólica y energía solar. Y se puede hacer trading en emisiones de CO2, pero ni se puede depender de las fuentes renovables, ni es momento de abandonar el trading en combustibles fósiles. 

El proceso es lento y complicado porque pasa por electrificar más la industria para que no dependa de otras energías más contaminantes, tal y como se está haciendo con la electrificación del parque automovilístico. Sin embargo, no se trata solo de elevar el aumento de electricidad frente a otras fuentes de energía, sino de obtener esa electricidad de manera más sostenible.

Las previsiones ven complicado todavía que el 20% del consumo de energía actual alcance el 60% para el año 2050. Y aún así, todavía entonces, estaríamos hablando de un consumo de energía no eléctrica de un 40% (hidrocarburos). 

Y es que la cantidad de energía que consumen algunos medios de transporte como los aviones o los grandes barcos no puede todavía tener respuesta en la electricidad. Por ello es inviable pensar en que todo se pueda mover en los próximos años con electricidad. Puede, eso sí, introducirse algún tipo de combustible menos contaminante en parte, del tipo biocombustibles, pero de nuevo, habría que controlar bien si su procedencia es realmente sostenible. 

El mercado invita al trading en materias primas

Si hacemos caso a las previsiones, pasará todo el siglo 21 antes de que los avances sean reales y palpables. Por lo tanto, a nivel de ahorradores o inversores, el trading en materias primas todavía es una importante fuente de rentabilidad y no debe ser obviada.

Baste el dato de que el contrato de futuros sobre el crudo ligero estadounidense tipo West Texas marca hoy un precio de 90 dólares, máximos multianuales. Pero aún más, su precio en lo que llevamos de año ofrece una revalorización del 21%, mientras que pasa a ser del 12% a tres meses y se dispara al 60% en los últimos doce meses. 

El contrato de futuros sobre el petróleo tipo brent marca registros similares, por lo que el trading en materias primas ya se está mostrando como una buena fuente de rentabilidad en este 2022 con visos de mantenerse mientras se mantenga el conflicto geopolítico en Ucrania.