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Por qué Precios Cuidados no logra contener la inflación

Con 8 años de existencia, el programa sigue sin resolver el aumento de precios generalizado. La falta de stock y comercios por fuera del acuerdo, otros de los problemas más señalados por los especialistas.

Ainicios de enero, el Gobierno Nacional oficializó la renovación de Precios Cuidados tras un acuerdo que abarca la inclusión de 1321 productos por tres meses. De acuerdo con la Secretaría de Comercio Interior, la nueva lista de +Precios Cuidados “duplica la cantidad de productos acordados que integraban la canasta anterior”. A su vez, se implementaron otros programas como “Vuelta al Cole” o “Cortes Cuidados”, que cubre siete cortes de carne a precios acordados.

El refuerzo de estas herramientas económicas busca contener las altas subas de precios en varios productos, con una canasta escolar que ya aumentó hasta 130% en los útiles más usados y un incremento del 10% de la carne vacuna en lo que va del mes.

Con una inflación estimada al 55% por las consultoras, las escasas reservas del Banco Central y el acuerdo con el FMI, el Gobierno apuesta a los acuerdos de precios para frenar los aumentos y contener la inflación.

Desde que el programa fue lanzado a finales del 2013 durante el gobierno de Cristina Kirchner, sus objetivos apuntaron principalmente a fijar precios de referencia y en el control de aumentos generalizados de productos. Al día de hoy no solo no está dando el resultado esperado, sino que varios especialistas le encuentran fallas y que la ubican cada vez más en la mira de los consumidores.

Inflación como el problema de fondo

Según un trabajo de la consultora Focus Market, Precios Cuidados registró durante 8 años aumentos de hasta 4412%. A raíz de estos resultados, la pregunta es ¿por qué se mantiene el programa?

Damián Di Pace, director de la consultora, señala que se sigue implementando ya que “los gobiernos quieren demostrar capacidad para contener precios” e ignorando aspectos como la política monetaria y fiscal. Esto, según el analista económico, lo llevan a cabo “sabiendo que no funcionará” el programa.

“Como deben darle respuesta a la población que no los encuentre culpables a ellos, tercerizan los costos, la culpa y desvían las causas. Lo único efectivo es bajar el déficit fiscal, la emisión monetaria y generar incentivos para hacer crecer la oferta de bienes. Todo lo demás fracasó, fracasa y fracasará”, agregó Di Pace.

El contexto es más delicado si se tiene en cuenta un salario real en caída durante cuatro años consecutivos y la baja del consumo en algunos sectores, dejando menos margen a los bolsillos de los argentinos.

“Al programa hay que analizarlo como una política de ingresos. Hoy su objetivo principal tiene que ser garantizar el consumo de ciertos bienes en el marco de cuatro años acumulados de caída del salario real”, sostiene Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica.

Caprarulo señala que el aumento de la inflación provocará que las empresas que integran el acuerdo apliquen maniobras para evitar mayores pérdidas. “Buscarán recuperar lo perdido. (Lo harán) tanto con fuertes subas negociadas con el Gobierno como con poner un producto similar en el mercado, pero por fuera de la regulación del gobierno”, asegura.

Productos ausentes y comercios excluidos del acuerdo

Otro de los principales reclamos a Precios Cuidados es su falta de stock en los supermercados, donde algunos productos no están disponibles en las góndolas.

“O por ahí encontras algún producto escondido, pero tampoco está el cartel de precio de ese producto. Entonces no sabes cuánto vale y si es de Precios cuidados o no”, agrega Mariano Gorodisch, periodista financiero y autor de ‘La guía universal del ahorro’.

También expresa que, dependiendo del cupo de productos fijado por los proveedores para los supermercados, la calidad del producto puede verse reducida. Uno de los casos más controversiales ocurrió el año pasado con las imágenes difundidas de cortes de carne con una excesiva cantidad de grasa.

“Le bajan la calidad al producto. Tenes leches de tercera marca que vienen con más agua que con otra cosa. Tenes el aceite de soja con olor terrible. Y la carne que está llena de grasa. Todo te termina saliendo más caro”, indica Gorodisch.

Como recomendación a seguir, el periodista sugiere mirar con atención las promociones y descuentos en los supermercados ya que Precios Cuidados no incluye ofertas como el 2×1.

Por otro lado, tampoco se extiende a la totalidad de los comercios de barrio y en ese contexto los aumentos reflejan un duro panorama en estos establecimientos.

De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), los precios de los alimentos básicos en los comercios de cercanía alcanzaron un incremento del 9,8% en febrero.

Informe ISEPCI

“Ni las cadenas mayoristas ni las cadenas de supermercados chinos, con una presencia importante en los barrios, han sido incluidos dentro de estos programas”, incluye Isaac Rudnik, director de ISEPCI.

Agrega que es “indispensable” la incorporación de las cadenas mayoristas en el programa para contar con valores de precios de referencia y valores máximos. Sin embargo, Rudnik resalta que “tampoco es garantía de que efectivamente tengan una influencia importante” a raíz de las fallas en Precios Cuidados.

“Supuestamente las cadenas de supermercados están incluidas, pero cuando uno va a cualquier boca de las cadenas incluidas, tampoco te encontras con los productos. O te encontras con cantidades muy acotadas que se agotan rápido”, dice el titular del Instituto.

En junio del 2021, el Gobierno intentó avanzar sobre estos locales de cercanía con el programa “Super Cerca” y la inclusión de 70 productos de la canasta básica para estos comercios. La propuesta solo duró hasta diciembre y ahora impulsan una nueva lista de 100 productos para vender en comercios de barrio.

“El acuerdo habría el juego para mayoristas, almacenes de barrios y supermercados chinos. Pero el programa Súper Cerca no logró estar en su totalidad, encontrabas 2 o 5 productos y no más que eso. No funcionó y no terminó de llegar al almacén de barrio y, por ende, a la gente”, opina Carolina Suárez , periodista especialista en consumo.

Suárez remarca que el programa “muchas veces no cubren a los supermercados independientes, a los autoservicios y a los almacenes barriales”. Afirma que solo un “30 y 35%” de las bocas de expendio adhieren a Precios Cuidados (“supermercados de gran porte”) y por esto el programa “no puede ser del todo exitoso”.

“No se ha logrado el objetivo de que sean precios de referencia. Si hubiera logrado un efecto, los supermercados venderían todos los productos fuera del acuerdo a precios similares. Pero no lo pueden hacer y por eso cada 3 o 4 meses se los termina ajustando, porque la inflación es más fuerte”, apunta la periodista.

Carne, harina y la canasta escolar: los aumentos más vistos de reojo

El informe mensual de la Cámara de Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) señaló una escalada en el precio de la carne de casi un 4% en el mes de febrero y un 59,2% interanual. Además, se registró una suba del 3,6% en el precio del pollo. Estas cifras evidencian la compleja situación de uno de los productos más consumidos, con aumentos del 15% en las carnicerías en febrero y un salto del 10% en los primeros días de marzo.

Al ser consultada por Cortes Cuidados, la medida que ofrece los 7 cortes más consumidos a precios accesibles, Suarez observa que los problemas con el volumen de comercialización en determinados puntos de venta provocan fallas para establecerse como precio de referencia.

“En el caso del Mercado Central y también en los supermercados, el volumen de venta es muy bajo para el mercado interno. Si un corte está $399 como el asado, que es un corte popular, no logra invitar a la competencia a que compita el precio o baje porque ellos no lo quieren a un precio tan bajo”, ejemplifica.

Si los números se enfocan solo en la suba de los “cortes económicos”, en enero llegaron a incrementarse un 6,2%. Así lo registró un informe del Centro de Economía Política (CEPA), y con promedio de la carne vacuna del 2,3%.

“Hasta mediados del año pasado, el incremento de las exportaciones tuvo un rol central sobre el incremento de precios. A finales de año y en enero, se remarcó de manera especulativa bajo el efecto de la sequía y de menos oferta, proceso que se vio reflejado en los precios de Mercado de Hacienda y posteriormente en mostrador”, agrega Hernán Letcher, director de CEPA.

El especialista en economía política señala que durante el mes anterior “el incremento de 14% en los precios de kilo vivo se produjo a la par de la recuperación de la oferta”, por lo que se repitió lo sucedido en los últimos meses del 2021 en términos de suba.

“Se repite el escenario de noviembre y diciembre, una tendencia alcista orientada a mejorar márgenes de rentabilidad, llevándolos a niveles récord”, sostiene Letcher.

En este punto, considera que una forma de contener los precios sería “transparentando el funcionamiento del Mercado de Hacienda”, además de desvincular el precio del maíz respecto del valor internacional para el productor local.

Otro sector caliente durante el comienzo del año fue el de la canasta escolar. Según un relevamiento de Consumidores Libres, algunos de los útiles más usados llegaron con aumentos de hasta 130% (como fue en el caso de los marcadores) y un incremento promedio del 63,39%.

“Lo que tiene a favor es que aquellos productos masivos, como una birome, un cuaderno y lápices van a tener muy buena venta y repercusión en los distintos sectores y alumnos (escuela pública y privada), eso sí tienen un precio bajo o de referencia”, evalúa Suarez. También acentúa que una de las razones del alza puede relacionarse a determinados productos asociados con licencias y que tienen un costo en dólares.

“Si a un cuaderno se le tiene que pagar esa licencia, va a ser más elevado que el de un producto sin marca”, agrega y apunta a la ausencia de las mochilas dentro del acuerdo como “una de las fallas”.

Por último, el conflicto entre Rusia y Ucrania generó consecuencias en el precio internacional del trigo y que impactará de lleno en el precio de la harina y sus derivados como el pan.

A raíz de esto, Isaac Rudnik enfatiza la problemática en las panaderías de barrio y en su desabastecimiento causado “por las intermediarias y distribuidoras entre los productores de harina y las panaderías”. Remarca además que “en muchos casos están reteniendo las bolsas de harina porque están esperando mayores precios”.

“Y las que venden y abastecen, adelantan aumentos porque temen encontrarse con incrementos incluso por encima del precio al que le vendieron. Por eso, es perfectamente previsible que en los próximos meses tengamos aumentos importantes en el pan y todos los derivados de la harina”, aseguró.

Por Nicolás Montenegro – Perfil