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Perotti, el agazapado

El gobernador de Santa Fe le tiene tirria a la interna abierta del Frente de Todos. Vínculos finos con CFK y Massa. Jefe del peronismo del centro del país.

Al gobernador Omar Perotti le encanta esconder sus cartas. Una de las personas que más le sigue los pasos suele definirlo de la siguiente manera: “es un perottista de Perotti”. Como si dentro de la tribu, él engendrara solo con su otro yo una cofradía aparte a la que nadie tiene acceso. El titular de la Casa Gris es baluarte de un tipo de peronismo que hace décadas no conduce el partido a nivel nacional. Por ese motivo, tras el renunciamiento de la vicepresidenta Cristina Fernández, algunas voces lo ven como un jugador a tener en cuenta para las próximas presidenciales. El mandatario, sin embargo, sigue en la suya. Poco dador de señales políticas, pero cultor de vínculos estratégicos.

Perotti es el gobernador de la tercera provincia más grande del país. Santa Fe es un territorio rico, con inversiones privadas top, un sector agro fuerte y sólido y una ciudadanía heterogénea. El rafaelino se entiende cómodo con los atributos internos, tiene pasión por la producción que emana de la Bota, de ahí que siempre mire de reojo el mapa nacional.

Es que a Perotti la conducción del Frente de Todos (FdT) le genera fuertes contradicciones. Si la agenda del presidente Alberto Fernández es, por ejemplo, enfrentar a Vicentin y al campo, no cuenten con el gobernador. Si, en cambio, se promueve las equivalencias del interior con Buenos Aires, será uno de los principales aliados del poder central.

Perotti, y su sector, pelean desde el vamos porque el interior, pero Santa Fe en particular, sea reconocido como se merece. Un proyecto para robustecer la justicia federal descansa desde hace meses en el Congreso cuando la provincia, y Rosario en particular, piden a gritos ayuda ante una situación de violencia y narcotráfico angustiante. Eso no es rosca, es cuestión de Estado no resuelta.

A Perotti lo incomoda el kirchnerismo. No obstante, esa tensión, esa diferencia enorme de miradas y concepciones no derivó en ruptura. El gobernador tiene una óptima relación con la vicepresidenta y también con La Cámpora. Donde reina el pragmatismo hay entendimiento. Pero el mandatario sabe, y lo sabe bastante, que no puede ni debe mostrar ese vínculo con ampulosidad en la escena pública. Sería todo derrota para él, un hombre del interior, del campo, del agro y la producción.

También le produce tirria la interna abierta del FdT. No lo definan como un orgánico del frentetodismo porque no lo es, para nada. De ahí que, como contó Letra P en junio, el gobernador analice competir en Santa Fe bajo otro sello. Prueba de ello es que otros sectores del PJ provincial esperan con ansías un congreso partidario a realizarse en febrero donde se dirimirá la política de alianzas. Algunas tribus quieren competir bajo el sello del FdT. ¿Perotti también?

Un allegado al gobernador le confesó a Letra P que el FdT está agotado. ¿Ese análisis implica que Perotti, en las elecciones provinciales, arme otra lista, otro frente, y juegue partido con otros sectores del PJ? Se resolverá en un par de meses, pero esa movida puede resultar un antecedente mayúsculo para la contienda nacional y el comportamiento del gobernador para con el armado del más alto nivel.

Sin embargo, no todo es tormenta en su relación con el FdT nacional. Perotti supo, en muy poco tiempo, construir una sólida relación con el ministro de Economía Sergio Massa. El gobernador fue de los primeros en bancar públicamente al tigrense, quien le solucionó el pago de una histórica deuda por coparticipación que reclamaba Santa Fe. Pese a que durante años mantuvieron un vínculo distante, ahora el mandatario y el funcionario tiene un entendimiento fino.

En su construcción política, Perotti tiene dos aliados centrales y neurálgicos. Uno de la política y otro casi, pero no tanto. El primero es Juan Schiaretti, con quien comparte mirada y mundo y juega en el marco de la Región Centro para enviar dardos a Buenos Aires. El segundo es el consultor Guillermo Seita, en quien Perotti confía para el armado estratégico y la generación de vínculos sensibles.

Por el momento, no da rienda suelta sobre su futuro político nacional. Primero está concentrado en el armado santafesino, donde todavía no definió su delfín, aunque corre con ventaja el diputado Roberto Mirabella. Para sí mismo tiene asegurado el primer puesto de la categoría diputados provinciales. Si finalmente se queda en la Bota, corre con ventaja, al ser el actual gobernador, para convertirse en el futuro presidente de la Cámara baja provincial. Desde allí podrá, si quiere, condicionar las acciones de un gobierno opositor o bancar en el caso de que sea oficialista. Un integrante de la mesa chica del perottismo aseguró a este medio que el gobernador liderará la lista legislativa y cuando se le consulta sobre un salto a la arena nacional responde: “No, si todavía no se sabe cómo se va a ordenar todo”.

Por Pablo Fornero – Letra P