El 21 de septiembre de 2009 se logró con la promulgación de la ley del Enard que el deporte tenga autonomía del Estado. Esto permitió planificar a largo plazo sin depender de las complicaciones políticas y legislativas de cada administración. Desde el 1º de enero de 2018 se volverá a depender de la disponibilidad de fondos, la burocracia administrativa, los humores y las ideologías de los funcionarios de turno.
A quiénes se les dará prioridad si en la caja del Estado sólo hay para pagar las becas de los deportistas o los bonos de la deuda contraídos a una off shore que “administraba” el ministro de finanzas Luis Caputo, el viaje de la selección de Judo o el pago al avance de obra de la constructora de Angelo Calcaterra primo de Macri.
Con el financiamiento independiente para el Enard se había logrado que cada argentino fuera partícipe de las preparaciones y logros deportivos de nuestros atletas.
Con la modificación que implementará el gobierno de Macri seremos acompañantes de cada frustración que tengan los deportistas argentinos al no estar ni sus becas, ni sus viajes y ni el equipamiento deportivo en tiempo y forma.
* Ex secretario de Deporte de la Nación.

