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Paco Durañona: “Es muy simbólico que los últimos tres presidentes, de distintos partidos, sean todos porteños”

El dirigente peronista bonaerense y fundador del Movimiento Arraigo, Francisco “Paco” Durañona, reflexionó sobre los desafíos del justicialismo. “La interna actual del peronismo no seduce a nadie”, reflexionó. 

APU: ¿Cómo ves al peronismo bonaerense?

FD: Con ruidos, como se sabe. Cosas que podemos conocer nosotros que estamos informados, pero que están alejadas de la sociedad y sus problemas. Son discusiones que profundizan el alejamiento. Son temas que no le importan a nadie, que no suman para reconstruir los lazos del peronismo con la sociedad. No son discusiones sobre el rumbo de la Argentina. 

APU: Hay un crítica muy extendida al peronismo que tiene que ver con haberse encerrado sobre Capital y el Gran Buenos Aires. ¿Eso cambió con la derrota del año pasado? Y una segunda pregunta: ¿Qué pasa con el peronismo del interior, se está moviendo para instalar su agenda? 

FD: No cambio nada, se profundizó aún más. Si ves los protagonistas de la discusión interna en el peronismo bonaerense, son dirigentes del conurbano. Sean de La Cámpora o cercanos a Axel Kicillof. El peronismo sigue funcionando como un partido de la tercera sección electoral. Es muy nefasto todo. Eso no enamora a nadie. No hay una intención de incluir al interior en el debate político. Toda la dirigencia quedó atada a esa lógica, porque el peso del conurbano en el mercado electoral es muy fuerte. Una victoria en Areco, que fue heroica para el peronismo porque no se suele ganar ahí, le aporta 1500 votos al peronismo.

APU: En el debate sobre la ley de Bases vuelve a aparecer el federalismo como discusión. Pasó con el capítulo RIGI, donde muchos gobernadores peronistas acompañaron porque involucran inversiones locales. Del otro lado, se los critica pero es una posición compleja: por un lado, nunca se los convoca, y por el otro, se les pide una determina posición. 

FD: Tiene que ver con desorganización total que tiene el sistema federal argentino. Hay provincias que por razones fortuitas tienen muchos recursos naturales en sus territorios. Pasa con las provincias mineras o petroleras, que hoy está cerca del gobierno, aunque sean gobernadores peronistas. Después hay provincias que no tienen esos recursos que quedan a merced de muchas injusticias. Todo eso porque tenemos un sistema donde por un lado hay un federalismo extremo y cada provincia es dueña de sus recursos, y después tenés que hay intendentes que no pueden arreglar un bache sin pedirle recursos al gobernador o al presidente. 

APU: ¿Más allá de los nombres en el peronismo, cuáles son los temas federales o las dinámicas políticas que habría que incluir para contener esas discusiones locales?

FD: La simbología en política es muy importante. Estamos ante el tercer gobierno presidencial consecutivo, de tres fuerzas políticas diferentes, y los tres mandatarios son porteños. Es muy simbólico. Desde 1999 para acá, todos los gobernadores de provincia de Buenos Aires fueron porteños. Más allá de eso, hay que buscar cercanía con los temas de la gente, que vive en los más de 2000 municipios que hay en todo el país. Hay que pensar desde el sistema de transporte hasta la red de internet en todos los pueblos del país. Qué pasa con la producción y la logística de alimentos. No debatimos todos los temas que hay que discutir, mientras seguimos con lo que dijo Mayra Mendoza de Ferraresi. 

APU: ¿Existe el grupo o el espacio político que lleve adelante esa agenda federal? ¿Se podría construir una mesa política con esos actores?

FD: El peronismo y el radicalismo tienen dirigentes en todos los pueblos del país. Aunque tengan 200 personas. Son dirigentes que están activos, en los lugares donde les toca. Y quieren participar de ese debate pero nadie los convoca porque no aportan al mercado electoral. 

APU: ¿Están dadas las condiciones para que esa discusión se dé?

FD: Están dadas pero quién convoca. Todos los dirigentes nacionales peronistas siguen en la misma dinámica. No estimulan el debate por una agenda federal, que convoque a la dirigencia del interior. Hace 20 años que no salimos de la misma discusión. Por supuesto que no hay que esperar y hay que salir a dar esas discusiones. Y eso pasa, pero Dios atiende en Buenos Aires.    

Por Ludmila Sueiro, Enrique De La Calle y Rodrigo Lugones-APU