El periodista Juan Cruz Castiñeiras realizó una extensa entrevita el Obispo de Catamarca. Monseñor Luis Urbanc.
¿Qué es para el catamarqueño la devoción a la Virgencita del Valle?
Es su identidad más profunda. A Catamarca no se la entiende sin su devoción a la Virgen del Valle. Son 400 años y esto marca, evidentemente que cada catamarqueño tiene una vinculación muy especial con esta devoción a la Virgen María con su advocación del Valle. Es importante que uno destaque este aspecto de la fe cristiana aca en Catamarca. Es una fe que se la vive de la mano de la Santísima Virgen María. Evidentemente hay muchas cosas que corregir y que mejorar pero en el corazón de este pueblo está la Virgen.
¿Se puede decir que la gente del interior tiene gran bondad gracias a la espiritualidad que vive?
Sí, hay muchas cosas buenas por lo menos una de ella es esa apertura a lo trascendente. Aquí en Catamarca la fe en Dios por medio de la protección de la Virgen del Valle hace que no se pierda de vista que el ser humano no se termina aca sino que viene de Dios y a Dios tiene que volver. En la Virgen se encuentra ese sosiego, esa paz en esos momentos difíciles de angustia, es la que sostiene la vida de la gente. Ciertamente aquí también existe este drama que afecta a la inmensa mayoría de los católicos que es el divorcio entre la fe y la vida pero hay un algo aca que todavía es un sustrato muy importante sobre el que hay que construir, sobre el que es posible todavía hablar de las cosas de Dios, hablar de lo sobre natural, hablar de valores, hablar de actitudes que se tienen que cultivar. La vida sacramental se la valora, no tanto al matrimonio pero a otros sacramentos sí. Las procesiones, las fiestas a la Virgen, las fiestas a los santos aquí se la celebra. Entonces quiere decir que todavía esto está en el corazón de la gente. Eso es importante.
¿Qué nos puede decir de uno de los grandes obispos de la Iglesia católica que fue uno de los grandes referentes de la cristiandad del siglo XX que fue S.E Monseñor Marcel Lefebvre?
No voy a hacer muchos comentarios al respecto, no lo he conocido. Ha sido un hombre que ha querido vivir su fe de un modo muy radical, se expresaba, se jugaba, mucha gente también ha querido vivir así la fe. El papa san Juan Pablo II, después el papa Benedicto XVI como ahora también el papa Francisco les da entusiasmo a aquellos que adhieren a esta fraternidad (Se refiere a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X fundada por Monseñor Lefebvre). Algo muy importante en la vida de la Iglesia es la comunión, cuando uno se acerca a comulgar busca la comunión, estar en común unión, Jesús en el evangelio ha pedido sobre todo en su oración en el capítulo 17 de Juan: “Padre que sean uno como tú en mí y yo en ti. Padre que sean perfectamente uno para que el mundo crea”. El gran escándalo que damos los cristianos en el mundo es la división por eso el mundo no cree.
¿Se puede decir que esos problemas es por la incorrecta formación de los sacerdote a diferencia de lo que hace la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) dando una muy buena formación sacerdotal basada en los documentos del magisterio de la Iglesia antes del Concilio Vaticano II?, ¿No piensa que se debe volver a la tradición bimilenaria de la Iglesia?
En esa tradición vivimos. La tradición no es algo monolítico, algo cerrado con 7 candados, la tradición es algo vivo. Por eso se llama la tradición viva de la Iglesia cuando la tradición se estanca o se cierra se muere. Muchas veces así han sido las divisiones cuando alguien se aferró a un modo de ver nada más y eso frena. Cuando uno va caminando vamos caminando hacia el encuentro del Padre pasamos por diferentes etapas de la vida, las culturas que se van forjando, pero hay algo que permanece que es el amor de Dios. Es mucho más importante amar que saber porque el saber divide. Lo único que une es el amor, cuando nos amamos vamos más allá de los puntos de vista y criterios. Jesús dice en el evangelios ni una coma se cambiará ni se dejará de cumplir, pero por encima de todo está el amor porque si no hay amor no sirve de nada. La verdad tiene que estar animada por la caridad sino no, no sirve sino, se vuelve verdugo, se vuelve déspota y destruye todo. Tiene que haber un equilibrio. Caritas in veritate, la caridad en la verdad. Siempre tenemos que buscar ese equilibrio, Jesucristo cuando vino al mundo no vino imponiendo una verdad sino que vino amando. La verdad fundamentalmente es proclamar este amor misericordioso de Dios que quiere que todos se salven. Llegamos a la salvación en la medida que nos amamos, cuando nos amamos de verdad es posible también que podamos discutir cosas de los puntos de vista. Nadie tiene la verdad absoluta. La verdad absoluta es Dios y nosotros tratamos de amar esa verdad, de seguirla, de configurarnos con él. Tenemos que tener mucha paciencia con aquellos que todavía no ven para que la luz brille y también para que los ojos se sanen. Solicitamos al Espíritu Santo para que nos ilumine y nos guíe, ser dóciles al espíritu que nos envió el Padre con el Hijo para que nosotros podamos descubrir esa verdad que nos hará libres.
¿A qué piensa que se debe que los medios de comunicación recuerden más los 500 años de la Reforma Protestante o los 100 años de la Revolución Rusa y poco se diga de los 100 años de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima?
Los diarios tienen sus intereses pero nosotros tenemos que buscar siempre estar cerca de Dios y que no sean los diarios que nos lleven de aquí para allá como el viento las ideas. Uno tiene que tener en claro a quien sigue, seguimos a Cristo, lo seguimos a Cristo en este gran cuerpo místico que es su Iglesia. Una Iglesia que tiene personas de todos los colores, uno que piensan de uno manera y otros de otra pero Dios nos ama a todos. Dios quiere a todos, creo que no tenemos que prestarnos a ese tipo de discusiones sino que tenemos que empeñar todo nuestro esfuerzo en amar. El que pierde el tiempo discutiendo esas cosas no tiene tiempo de amar. Amar es tener paciencia, amar es estar cerca del que sufre, amar es orientar al que está equivocado y busca un poco de luz. Yo no puedo imponer a nadie mi fe, Jesús no se la impuso a nadie. Jesús sencillamente nos amó. Él que quería dejar amarse por él ha sido una persona libre y él que no se dejó amar por él sufre.
¿Qué piensa del dogma fuera de la Iglesia no hay salvación como era antiguamente?
Todavía es así. Fuera de la Iglesia no hay salvación porque la Iglesia es el cuerpo de Cristo. Fuera de Cristo no hay salvación.
¿Por qué hay un falso ecumenismo con otras religiones y en la reforma del Concilio Vaticano II actuaron pastores protestantes, se ha protestantizado la misa, se ha perdido la sacralidad, hoy se recibe la hostia en la mano como si fuese una galleta?, ¿no considera que se ha deformado el Santo Sacrificio de la Misa?
Jesús se deja abrazar por todos y nosotros vamos haciendo tantas cosas rígidas y monolíticas y con eso solo hacemos espantar a la gente. Cuando Jesús no espantó a nadie sino que, sencillamente, predicaba a todos. Nosotros tenemos que adecuarnos a los tiempos y en cada tiempo que hay nosotros tenemos que procurar que Jesús llegue al corazón del otro no que se lo corra. Cuando empezamos con muchos adjetivos y epítetos lo único que hacemos es correr a la gente. Tenemos que ser humildes buscadores de Dios, los santos han sido eso. Los santos nunca han condenado a los otros, los santos lo único que han hecho es ayudar y servir para que cada uno se pueda encontrar con Dios. Dios es el que da la gracia. Dios salva a través de la Iglesia por eso Extra Ecclesiam nulla salus sigue siendo verdad porque la Iglesia es el cuerpo místico de Cristo y Cristo salva, él Cristo total, su cabeza y su cuerpo. La cabeza es santa y el cuerpo es santo porque participa de esa santidad pero necesita de purificación permanente. Los miembros de la Iglesia todavía somos peregrinos por acá, somos pecadores y somos limitados. A veces eso hace que se desfigure el rostro de Jesús porque a Jesús se lo ve a través de la Iglesia, si nosotros estamos peleados, si nosotros estamos divididos y enfrentados quien puede creer. Hay que volver a esa oración de Jesús Padre que todos sean uno para que el mundo crea.
¿Cómo se lucha contra la Revolución Mundial Anticristiana que es muy latente?
Con santidad de vida como dijo san Juan Pablo II. Él dijo el mundo en el que vivimos necesita santos. El santo es el que vive en una profunda comunión con Dios y se pone al servicio de sus hermanos. Es el que ama de verdad a sus hermanos así como son con sus defectos y sus virtudes, las quiere, los ama y los sirve. Solamente los santos revolucionan la historia, entonces tenemos que ser santos. Jesús dice no tengan miedo yo he vencido el mundo. Tenemos que estar dispuestos a servir, tenemos que estar dispuestos a perdonar, dispuestos a ser ministros de la reconciliación siempre. Eso es lo que espera Dios de nosotros.
¿La misa se ofrece a Dios con el sacerdote mirando hacia el altar ad oriente como se hacía antiguamente o mirando al público queriendo democratizar y paganizar el Santo Sacrificio de la misa?
Creo que no vale la pena andar discutiendo esas cosas. La misa es el Santo Sacrificio de Cristo, el misterio pascual, su pasión, su muerte y su resurrección. Es Cristo que se inmola, se ofrece para nosotros. La Iglesia debe ponerse al servicio de los demás, acercar esta fuente de salvación a los hombres no alejarlos. No retirarlos, acercarlos, se acerca con bondad, se acerca con misericordia, se acerca con ternura, es como si quiero ser curado por un médico que es osco, torpe y violento no me va a curar y no me acerco y yo pierdo la salud. En cambio si ese médico es amable, me recibe, me acoge y me trata bien tendrá la posibilidad que yo me entregue para que pueda ser sanado y yo voy a cooperar para esa sanación. El apóstol Pablo dijo y eso es palabra de Dios me hice todo a todos para ganar aunque sea algunos para Cristo. La verdad tiene que estar animada por la caridad o sino no sirve.

