Image default

Neme, el capitán de un equipo que juega de memoria

El vicejefe de Gabinete es la pieza clave de la gestión de Juan Manzur. De la izquierda de Ramos al peronismo. Objetivo 15N, plantel transitorio y Círculo Rojo.

Juan Manzur piensa en una larga estadía en la Casa Rosada. Un mes después de su designación, el jefe de Gabinete construye su marca con sello de hiperactividad, emprendió un viaje a Estados Unidos para darle volumen a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y proyecta más movimientos para después de las elecciones del 14 de noviembre. Lo hace en tándem con Jorge Neme, el engranaje clave de su gestión y hombre de su extrema confianza en la construcción política.

“Le dicen El Muerto, pero es muy vivo”, es la frase que circula en los pasillos de la Casa Rosada, como antes en la Cancillería, donde Neme aterrizó a comienzos de la gestión del Frente de Todos (FdT) para acompañar a Felipe Solá como secretario de Relaciones Económicas Internacionales, una función que el Palacio San Martín recuperó después de las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.

Neme, también conocido como “El Turco” por sus orígenes familiares sirios y libaneses, llegó a la Cancillería por su vínculo con Solá, pero, fundamentalmente, apadrinado por Manzur, que, ni bien puso un pie en la Casa Rosada, le pidió que lo acompañara en la gestión. Los cuatro años anteriores, había sido secretario de Estado de Relaciones Internacionales de Tucumán.

Su nombramiento formal como secretario de Evaluación Presupuestaria, Inversión Pública y Participación Público Privada -virtual vicejefe de Gabinete- se publicó en el Boletín Oficial tres días después que el de Manzur, el 24 de septiembre, junto con la secretaria de Medios, Valeria Zapesochny, exsecretaria de Comunicación Pública de Tucumán. Un equipo que juega de memoria.

En plena tensión por las internas que casi llevaron a la ruptura del FdT, Neme apuró el nombramiento de unos pocos funcionarios de confianza y, dicen, pateó para después de las elecciones los demás cambios. Tanto Manzur como su mano derecha creen que la estructura que dejó Santiago Cafiero en la Jefatura de Gabinete está sobredimensionada y conspira contra la agilidad de la gestión. Según el organigrama, contiene siete secretarías y 20 subsecretarías.

Neme cree que se necesita un nuevo formato para hacer andar la maquinaria estatal. En voz baja, en la Jefatura deslizan que la gestión Cafiero dejó en marcha muchas iniciativas positivas, algunas casi cerradas, listas para la firma, cuya ejecución quedó trabada o nunca llegó a concretarse.

Hiperactivos, Manzur y Neme buscan darle mayor velocidad, aunque en los diferentes ministerios señalan que ninguno de ellos está, por ahora, metido en el día a día de la gestión. El jefe de Gabinete y su vice están abocados de lleno a la política, el primer problema a ordenar, que le garantizará continuidad a Manzur.

En el tiempo que llevan en la Casa Rosada, nombraron pocos funcionarios bajo su ala. El primero fue el titular de la Unidad de Gabinete de asesores, Martín Yáñez, que también se mudó desde la Cancillería. Abogado, trabajó durante largos años con Solá, que lo nombró secretario de Coordinación y Planificación Exterior. Neme pidió su pase a Balcarce 50.

El segundo es Alejandro Persano, que la semana pasada fue designado como secretario de Coordinación Administrativa. El área es clave para la gestión y estaba originalmente destinada a Diego Zuckerberg, cuyo nombramiento nunca llegó a ver la luz. Zuckerberg visitó, incluso, distintas oficinas de la Jefatura, como las que se ocupan en el edificio Somisa. Se presentó como un hombre del sector privado y anunció su desembarco en el Gobierno. Días después, se bajó de la función. Adujo “motivos familiares”. Como reveló el diario La Nación, su nombre aparece en sociedades offshore en los Pandora Papers.

Persano también es un viejo conocido de Neme. Fue director nacional de Información y Mercados cuando el vicejefe de Gabinete era coordinador ejecutivo de la Unidad para el Cambio Rural del Ministerio de Agricultura, durante el gobierno de CFK. Después de la derrota del kirchnerismo, volvió a encontrar un lugar en la función pública, durante el gobierno de Macri. En enero de 2019, fue designado subdirector ejecutivo, con rango y jerarquía de subsecretario, de la Agencia de Deporte Nacional, que conducía Diógenes de Urquiza.

Sociólogo, Neme se formó en el Frente de Izquierda Popular (FIP), de Jorge Ramos, quien en 1973 llamó a votar a Juan Domingo Perón “desde la izquierda”. Enérgico, de hablar suave y pausado, tiene 72 años y quiere mantener un perfil bajo en lo público. Quienes lo frecuentan lo describen como “un gran cuadro político”, “muy formado intelectualmente”, que tiene como obsesión “armonizar al sector privado con el público, en general, y con el peronismo, en particular”. Reconciliar las partes y terminar “con el discurso antiempresario” que cree que tiene una gran parte de la dirigencia del FdT.

“En Cancillería vio que los empresarios le decían que se sentían más identificados con Macri, pero le terminaban reconociendo que los beneficiaban más las políticas peronistas”, cuenta un funcionario que lo vio en acción en el Palacio San Martín. Por eso, Manzur y Neme funcionan en tándem, tanto en el diálogo con la política como con el sector privado.

Nacido en Buenos Aires, Neme pasó su infancia en San Miguel de Tucumán, donde su familia se mudó cuando tenía seis años. Se considera tucumano “por adopción”. Fue funcionario del Ministerio de Agricultura entre 2002 y 2016, durante los gobiernos de Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina. Pasó por el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap) y la Unidad de Cambio Rural.

En 2017, el juez federal Sebastián Ramos le abrió una investigación por presuntas irregularidades durante su paso por el Proosap. La causa se inició en 2017 con dos denuncias anónimas. A principios de 2018, la Oficina Anticorrupción (OA), entonces a cargo de la funcionaria macrista Laura Alonso, avaló, mediante un dictamen, ambas presentaciones. La Gendarmería allanó sus oficinas en Tucumán.

Por entonces, el actual vicejefe de Gabinete era conocido como “el canciller” de Tucumán. Tuvo un cargo novedoso para una provincia, secretario de Relaciones Internacionales, y fue el encargado de buscar inversores en el exterior.

Con Manzur, ahora espera que el resultado de las elecciones acomode las fichas en el tablero del oficialismo para dar más pasos en la reestructuración del gabinete. A todos los funcionarios a su cargo les dijo que, en principio, tienen su lugar asegurado hasta el 14 de noviembre. Para después, planean el desembarco de más gente de su confianza, pero será con otro escenario nacional.

Por Gabriela Pepe – Letra P

https://pxb.cdn.letrap.com.ar/102021/1634339649553.webp?extw=jpg