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Mujeres sirias que rompen barreras de género liderando campos de refugiados

Mujeres refugiadas están rompiendo las barreras de género en la sociedad siria con un papel activo en los campamentos de refugiados en Líbano. Pasaron de representar el 7% de la fuerza laboral en estos asentamientos a ser cabeza de familia y lideresas de la comunidad.

Los campamentos de refugiados tienen una estructura social que es muy similar a la tribal, es decir totalitaria y patriarcal. En los campamentos debe haber un líder (‘shawish’), una figura tradicionalmente masculina, y los refugiados acatan la autoridad de ese líder. 

Bajo esta estructura, el papel de la mujer se basa en el hogar -debe cuidar a su familia y atender las tareas domésticas-. En muchas ocasiones, la mujer refugiada es objeto de violencia de género. A las chicas se les casa a edad temprana, interrumpiendo su educación y cualquier posibilidad de trabajar o emancipación.

Sin embargo, la tremenda crisis económica que atraviesa el Líbano desde 2020 y las restricciones de movimiento a los refugiados sirios está haciendo cambiar la percepción en los campamentos y, cada vez, son más las mujeres que asumen responsabilidades fuera del hogar, incluso, son elegidas líderes entre la comunidad. Antes de la crisis, solo un 7% de las mujeres sirias refugiadas estaban trabajando en el Líbano, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Ahora son cabeza de familia.

Éste es el caso de Hind Al Ahamad, una refugiada de la campiña de Damasco, una de las primeras mujeres ‘shawish’ (gobernadora) en los campamentos del valle de la Bekaa, al este del Líbano. Pero a Hind no le ha resultado fácil llegar dónde está. Le costó conseguir la aprobación de su esposo e hijo mayor para ejercer su trabajo, pero cuando vieron que toda la comunidad estaba contenta con ella, la apoyaron también y ahora dirige tres campamentos de refugiados. Su derroche de energía lo canaliza en mantener el campamento limpio, en repartir la ayuda humanitaria y distribuir el agua potable y en lidiar con el Ejército libanés, las fuerzas de seguridad y las ONGs.

La crisis económica que atraviesa el Líbano ha llevado al 90% de los refugiados a vivir bajo el umbral de la pobreza, según Naciones Unidas. Esta situación ha empujado a más mujeres a convertirse en cabeza de familia y desarrollar actividades laborales fuera del hogar.

Hind ha inspirado a otras refugiadas a romper las barreras de género. Mujeres que se pusieron de pie y mostraron cuán fuertes son, que pueden desarrollar su trabajo y criar a sus hijos.

A Maha al-Doud le ha tocado ser cabeza de familia porque su esposo está desaparecido en Siria. Desde hace 10 años está criando sola a sus hijos y ahora Maha es líder de su campamento de refugiados. Ella quiere que todas las mujeres de su campamento tengan la oportunidad de poder leer y escribir y organizar sesiones en su tienda de campaña a las que acuden regularmente las mujeres. Maha dice que “en Siria nunca hubiera sido posible poder enseñar a estas mujeres a leer y escribir”.  Pero aquí -afirma- “nos sentimos más libres”.

El empoderamiento de la mujer refugiada tendrá enormes consecuencias para la sociedad siria en el futuro.