Chubut Para Todos

Moscú, más barato que Buenos Aires: una pizza grande cuesta $ 150

La capital rusa tiene un amplio rango de precios, pero para un viajero de bolsillo estandar el costo de la comida, la bebida o los regalos es muy accesible.

En Moscú, una buena pizza grande cuesta alrededor de $ 150, una lata de cerveza de 473 ml se vende a $ 30, y un atado de cigarrillos marca Winston cotiza también en $ 30, es decir un dólar, la mitad que en Argentina. El mito de que la capital rusa es cara es sólo eso, un mito. La mayoría de los argentinos que llega al país sede del Mundial después de gastar una fortuna en alojamiento y pasajes llega con lógico temor al costo de las cosas. Sin embargo, a medida que pasan los días y se aprende a hacer la conversión directa de rublos a pesos la tarjeta de crédito pasa del más recóndito sitio de la billetera al bolsillo más a mano.

Es así, para que se tenga en cuenta el cambio 100 rublos son unos $ 43 y a pesar de que se trata de una pujante ciudad europea es accesible a cualquier bolsillo latinoamericano, incluso para los hinchas albicelestes que se animan a seguir a la Selección. Uno de los principales motivos es que el consumo diario es caro en Argentina debido a los impuestos, que duplican los precios de la mayor parte del consumo local.

Así, y siguiendo con las comparaciones, una entrada al cine vale unos $ 150, es decir casi $ 100 menos que en las salas nacionales, en tanto que en Mc Donald´s, el famoso Big Mac cotiza en apenas 137 rublos ($ 60 al cambio argentino), ubicándose en el “índice Big Mac” del mes de enero de este año entre las más económicas del mundo, sólo por arriba de Malasia, Egipto y Ucrania. En Argentina el Big Mac cuesta $ 80.

La botellita de agua mineral en un costoso kiosco ubicado en una de las principales avenidas del centro de la ciudad vale apenas $ 20, un poco menos que una lata de Coca Cola. Mientras que la Sube moscovita cotiza un sólo pasaje en $ 25, pero también ofrece la posibilidad de utilizarlo en el subte, el tranvía, el monorrail y el colectivo. Taxi y Uber (que es legal y muy utilizado) se encuentran en la misma sintonía, aunque se recomienda no tomar taxis en la calle porque, igual que en Buenos Aires, nos puede llevar de “paseo”.

Uno de los ítems más importantes para el viajero, para el turista, es el de los regalos, los “souvenirs”, y también en este caso son muy accesibles.

Por ejemplo, la imitación de la tradicional gorra cosaca del ejército soviético, con orejeras, simil piel, conocida como Ushanka, se vende en un rango que va de los $ 200 a los $ 300, tanto en el local de un hotel como en un mercado donde se puede negociar el precio. En el caso de la Matrioshka (nunca llamarlas Mamushka porque esto “enfurece” a los rusos), la famosa muñeca de madera que lleva mínimo tres piezas más chicas en su interior, existe una gran oferta de tipos, calidad y tamaño, pero son muy accesibles también. Con los chocolates, bombones y caramelos pasa lo mismo.

Como ya es sabido, y se ha explicado en infinidad de notas aparecidas en los medios desde el año pasado, lo más caro de venir a Rusia a ver los partidos de la Copa, más allá de las entradas y el pasaje, que por ser un destino lejano es bastante oneroso, es hoy por hoy el alojamiento.

Un hotel cuatro estrellas, tipo Holiday Inn, está cobrando u$s 400 la noche una habitación matrimonial estándar, el triple de lo que cobraba antes de que comience el Mundial. Todos los hoteles subieron los precios. Lo mejor es buscar un departamento a través de algunos de los principales sitios de internet dedicados al tema. Vale la pena destacar en este sentido que en Moscú todos viven en departamentos, y buena parte de sus habitantes tienen una casa en las afueras de la capital para ir los fines de semana.