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Meter a Máximo por la ventana, el objetivo del fiscal Luciani

El armado judicial contra Cristina

La fiscalía a cargo de Diego Luciani y Sergio Mola nuevamente tuvo que recurrir al show y a una prueba traída de otra causa. Sucede que en los tres años que duró el juicio tuvo que absorber derrota tras derrota y no pudo juntar una mínima evidencia. En ese terreno de recurrir a otros expedientes contó con la complicidad del Tribunal Oral que le permitió utilizar esas pruebas -nada menos que 300-, pero no lo hizo al principio del juicio, sino en la última audiencia. Es decir que las defensas no pudieron evaluar esas pruebas y, por supuesto, no tuvieron el menor control sobre su producción.

El último show de Luciani tuvo como objetivo evidente darle el nombre de Máximo Kirchner a los medios alineados con el macrismo.

La explicación de lo planteado es sencilla y sus implicancias están en las antípodas de lo insinuado por el fiscal:

  • Se trató de la obra de pavimentación de 100 cuadras en Río Gallegos. En ese momento, el intendente de la ciudad era de La Cámpora y es hasta natural que se le consultara al líder de la agrupación para ver qué pensaba y sugería.
  • Eso explica el chat en el que José López, secretario de Obras Públicas, le preguntó a Matías Benzi, allegado a Máximo: “¿pudiste hablar con Maxi para definir la ubicación de las 100 cc?” Es obvio que el hijo de CFK era persona de consulta.
  • Máximo no firmó ninguna resolución ni tuvo que ver en la adjudicación de las obras dado que se presentó una única empresa: Kank & Costilla, que había sido adquirida por Lázaro Báez.
  • Fue un contrato que firmaron la nación y el municipio porque por entonces el gobernador era Daniel Peralta, enfrentado con el kirchnerismo. Esto es algo que Luciani oculta. O sea que hubo obras por convenio entre nación y la provincia de Santa Cruz realizadas en tiempos en que Peralta hasta competía con el kirchnerismo en lo electoral.

Igualmente, es evidente que la defensa de CFK no va a convalidar el chat porque no sabe si es auténtico y, desde ya, Máximo ni siquiera está imputado por ningún delito. Como jugador del mismo equipo que el macrismo (ver nota central), Luciani sólo hizo ruido. “Sostener el dislate de que Máximo estaba involucrado en el manejo de la obra pública en su provincia porque recorría alguna de esas obras es de ignorante o es un argumento de mala fe. ¿Qué dirigente político no se interesa por las obras en su provincia o en su distrito?”, sostuvo este sábado el diputado Leopoldo Moreau. 

Por Raúl Kollmann – Página/12