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Massa reforzó sus lazos con la comunidad judía de Estados Unidos

El presidente de la Cámara de Diputados continuó este jueves en Nueva York con la gira que inició el domingo en Washington. Tras el encuentro clave con Jack Rosen, presidente del Congreso Judío de los Estados Unidos (AJC), este viernes se reúne con inversores y banqueros

En esa misma sala estuvieron Cristina Kirchner y Mauricio Macri, dijo Jack Rosen a sus invitados. ¿Quién es Rosen? Presidente del Congreso Judío de los Estados Unidos (AJC) y uno de los principales donantes del Partido Demócrata, Rosen es un “kingmaker”, un hacedor de reyes que fue fundamental en su momento para Bill y Hillary Clinton, para Barack Obama y también lo fue y es para Joe Biden. Sergio Massa, su invitado de este viernes en Nueva York, lo sabe muy bien.

La reunión en el Upper East Side de Nueva York duró una hora en torno a un frugal desayuno en la mansión que Rosen tiene sobre la Quinta Avenida. El presidente de la Cámara de Diputados y el millonario estadounidense ya se habían reunido hace dos años y la visita de este viernes, continuidad de la gira iniciada el domingo en Washington DC, apuntó a estrechar los lazos con la comunidad judía estadounidense, enviar señales a la argentina y mantener un vínculo con Rosen que muy pocos políticos argentinos tienen.

Fuentes con acceso a la reunión señalaron que el encuentro fue “muy agradable”, con un Rosen interesado en “acercar a Estados Unidos y Argentina”, un objetivo que sufrió esta semana a partir de la abstención de Buenos Aires en la resolución en contra de Nicaragua impulsada por Washington en la Organización de los Estados Americano. El otro voto, el de Argentina en el comité de derechos humanos de las Naciones Unidas a favor de una investigación a Israel, tuvo un espacio relativamente breve en el encuentro, aseguraron las fuentes.

Massa llegaba preparado para esa pregunta, y al igual que hizo en Washington en reuniones con la comunidad judía local y con el caucus judío-latino del Congreso de los Estados Unidos, le explicó a Rosen tres cosas: que a su entender no hay antisemitismo en Argentina, que el gobierno de Alberto Fernández le da gran prioridad a su relación con el Estado de Israel y que la Cámara de Diputados se toma muy en serio el vínculo con la comunidad judía.

El líder del Frente Renovador le entregó a Rosen un informe elaborado por la Universidad de San Martín, con el aporte de varios integrantes de la comunidad judía argentina, en el que se analizan los “discursos del odio”. Massa argumentó con una batería de datos para demostrar que en Argentina, que tiene la quinta comunidad judía más grande del mundo, además de no haber antisemitismo, tampoco hay negacionismo.

El presidente de la Cámara de Diputados también mencionó a Rosen su iniciativa de que la conmemoración de los atentados antijudíos de 1992 y 1994 en Buenos Aires sea co-patrocinada por el cuerpo que preside y convoque a los presidentes de las cámaras legislativas de toda América Latina. Y en simultáneo se celebrará en Buenos Aires el congreso del Consejo Judío Latinoamericano.

El tema es sensible para Rosen, que a sus 72 años puede decir que vivió una vida de película: nació en 1949 en Alemania en un campo de refugiados, sus abuelos fueron asesinados durante el Holocausto y a los cuatro años su familia se mudó a los Estados Unidos. Rosen encarna el “sueño americano”, un hombre hecho a sí mismo que hoy encabeza un imperio inmobiliario con intereses en Estados Unidos, Asia y Europa y es dueño de empresas de salud y cosméticos, además de estar casado con una de las coleccionistas de arte más importantes de Nueva York.

El republicano George Bush (hijo) también se valió de sus vínculos políticos y confió en “Rosey” (así lo llamaba) para diferentes misiones.

Rosen tiene contactos clave en la política argentina, y suele manejar esa relación en dos niveles: aquellos a los que les adjudica importancia estratégica son recibidos en su casa, mientras que aquellos a los que ve de segundo rango pasan por su oficina. Massa visitó su casa, al igual que Cristina y Macri, a los que en su momento reunió con Hillary Clinton.

Clinton, pero Bill, fue el anfitrión de Massa en el cierre del jueves en una brillante tarde-noche que anticipó el verano en Nueva York. El encuentro fue en un restaurante italiano más allá de Manhattan, un sitio que, por su comida, es una debilidad para el ex presidente. La noche se prometía larga, señalaron desde el entorno de Massa, que deberá estar fresco en la mañana del viernes: se reúne con inversionistas y banqueros de Wall Street, entre ellos la argentina Pilar Tavella, del Barclays, que el sábado a la noche cenó pizza en Manhattan en un encuentro convocado por la ex gobernadora María Eugenia Vidal.