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Margaret Thatcher mandó a la Guerra de Malvinas barcos con 31 armas nucleares

Un periodista del Reino Unido afirmó que el país llegó a mandar a las islas Malvinas 31 armas nucleares, lo que causó “gran preocupación” en Londres.

El príncipe Andrés no fue lo único notable que viajó a bordo de la flota de la Armada británica en 1982, cuando el Reino Unido respondió a la presencia argentina en las islas Malvinas: un periodista local afirmó esta semana que había 31 armas nucleares a bordo de los buques de guerra enviados por Margaret Thatcher.

Richard Norton Taylor, especializado en temas de Defensa y seguridad, reveló en el sitio Declassified UK que los buques británicos cargaban “docenas” de cargas de profundidad nucleares y hasta dio cuenta de una minuta del Ministerio de Defensa del Reino Unido con fecha del 6 de abril de 1982 en la que constaba que había una “gran preocupación” por la presencia de semejante material bélico.

La “preocupación” del Ministerio de Defensa británico se debía a que las cargas de profundidad (un arma antisubmarino) “podrían perderse o dañarse y el hecho podría volverse público” durante la contienda entre Londres y Buenos Aires. Al menos 12 de esas municiones estaban a bordo del HMS Invencible, el buque en el que estuvo el ahora alicaído príncipe Andrés.

Además, en la minuta se agrega que “las repercusiones internacionales de semejante incidente podrían ser muy dañinas” para la imagen del Reino Unido, sin mencionar el efecto en las aguas del Atlántico sur.

“El Secretario de Estado (en ese entonces, John Nott) deseará continuar la largamenta establecida práctica de declinar comentar sobre la presencia o ausencia de armas nucleares del Reino Unido en cualquier locación en cualquier momento”, cierra la minuta.

La sola presencia de ese armamento nuclear habría instigado una puja de poder entre los ministerios británicos de Relaciones Exteriores británico y de Defensa porque el titular del primero pidió que descargaran el material bélico antes de zarpar a las islas Malvinas y el del segundo se negó.

La explicación del Ministerio de Defensa fue que “ante la posibilidad de tensión u hostilidad entre nosotros y la Unión Soviética en paralelo a la operación Corporate (nombre dado a la respuesta de Londres ante la presencia argentina en las islas Malvinas) la capacidad militar de nuestros buques se vería seriamente reducida”.

Como si la posibilidad de la amenaza de la Unión Soviética no fuese suficiente, los funcionarios en Londres estaban preocupados por la perspectiva de que algo de ese material bélico quedara a la deriva y Buenos Aires pudiese tener acceso a tecnología nuclear, explicó Norton Taylor, quien accedió a los documentos desclasificados que el Ministerio de Defensa envió al Archivo Nacional del Reino Unido.

En palabras del Ministerio de Defensa británico: “eso nos obligaría a enfrentar un bochorno agudo en el campo de la no proliferación (de armamento nuclear)”, en especial porque el Reino Unido había firmado en 1967 el Tratado de Tlatelolco, que declaraba a América Latina y sus aguas (incluidas las islas Malvinas) como una zona libre de ese tipo de material bélico.

Aunque nunca hubo peligro de una explosión nuclear, Londres sí tenía confirmado que, de “perderse” alguna de esas cargas de profundidad la contaminación que podría dejar en las aguas islas Malvinas podría causar decenas de casos de cáncer.

La solución de Londres para no descuidar el cargamento nuclear en el Atlántico Sur fue dividirla entre los portaaviones HMS Invencible (donde quedaron 12 bombas) y HMS Hermes (que tenía 18 unidades). La carga número 31 viajó en el buque auxiliar Regent.

Las tres embarcaciones estuvieron en la Zona de Exclusión Total alrededor de las islas Malvinas durante la contienda.