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Marco con las mañas de Roberto

Mucho se habló y se conoce sobre la personalidad de Roberto Lavagna, más cercana a un emperador que a un político de raza. Se esperaba que con su acercamiento al peronismo de Juan Manuel Urtubey algunos de sus hábitos cambiaran, pero parece que quien se contagió de ellos es su hijo, Marco, quien pretende quedarse con el primer lugar en la lista de diputados y con toda la lista de legisladores.

El buen uso y costumbre de la militancia política parece no caber en el espacio lavagnista y si bien la fórmula presidencial se muestra junta, de ahí para abajo la situación está muy caliente por el destrato que ofrecen los hombres del ex ministro K.

El caso más paradigmático es el de Marco Lavagna, quien ingresó a la política como un favor de Sergio Massa a su padre, Roberto Lavagna y busca renovar su banca como diputado nacional y le entregó “el lápiz” a su hombre de confianza, Eugenio Casielles, un joven conocido dentro de “la rosca” porteña, por haberle hecho cometer los peores errores a Lavagna en su periplo porteño.

Casielles, que comenzó su trabajo junto al duhaldismo, muy cercano a Miguel Ángel Toma, provee a Lavagna de cierta información privilegiada y algunos otros menesteres que hacen de él, el operador preferido de Lavagna Jr.

Lo cierto es que en plena negociación por las candidaturas, Casielles, por pedido del joven Lavagna está intransigente, no tiene en su cabeza ceder espacios y pide para el lavagnismo todos los lugares de la lista de legisladores. Esta situación ya hizo que antes del cierre de frentes muchos dirigentes que compartían el espacio se alejaran y buscaran cobijo en otros espacios, pero ahora el problema es con los partidos que quedaron en Consenso Federal 2030, a quienes Casielles no les quiere dar lugares preponderantes.

En definitiva, cuando muchos suponían que Marco Lavagna era quien aportaba la humildad que supuestamente falta en su padre, las cosas en la Ciudad de Buenos Aires señalan lo contrario, un ADN difícil, que puede ponerle fecha de vencimiento a un proyecto prometedor.

La gran pregunta que resta ahora, es si a Urtubey, este estilo de advenedizos en la política enriquecen o empobrecen su proyecto político a futuro.