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Marcela Tinayre: “Con mi familia tenemos un pequeño Tinayre Larrouse Ilustrado”

Conductora, counselor y anfitriona por naturaleza, celebra la vida y la amistad, y fantasea con abrir un restaurante

Ella es moderna, siempre lo fue. Y brava, amiguera, huracán y epicentro de múltiples situaciones que uno conoce porque, claro, es una Tinayre.

“Hija de”, “madre de”: todo eso lo sabemos. Es anfitriona natural en una familia súper estelar donde no todos los integrantes son tan comunicativos. Entonces está ella, la chica sin edad ni prejuicios, la experta en el arte del hula-hula a la hora de evadir algún tema molesto, o al revés, la que se inmola a corazón abierto si tocan a alguno de los suyos. Marcela Tinayre es conductora, counselor y un montón de cosas más. Trabajó en moda, hizo radio, conduce el célebre programa Las Rubias por cable y sabe tanto de cocina que no descarta, en un futuro, abrir su propio restaurante. “Algo chiquito, para recibir amigos”, fantasea mientras recuerda las locuras que hacía con su padre en tiempos parisinos, cuando él la visitaba y juntos recorrían kilómetros para dar con tal o cual delicia.

Con su madre, Mirtha Legrand, y su hija, Juana Viale
Con su madre, Mirtha Legrand, y su hija, Juana Viale

–El Edipo tuyo es famoso…

–Y bueno, teníamos una relación fantástica. No sólo nos divertíamos sin parar sino que él me introdujo en mundos apasionantes, como el de la gastronomía. ¿Sabés que no me permitía sentarme en la mesa si llevaba perfume puesto? Y tenía razón, porque las fragancias compiten o tapan el aroma de la comida. Hemos atravesado regiones enteras para conocer restaurantes. Y también pasábamos horas hablando de cine. Recuerdo una noche que salíamos de ver una película, llovía. Estábamos tan apasionados debatiendo escenas y decisiones que había tomado el director, que no nos dimos cuenta y nos estábamos empapando. Él llevaba un gorro, pero yo no. Así que la seguimos en un bar. Papá era muy genial y me cuidaba mucho.

–¿Es cierto que te aburre googlear, que casi nunca lo hacés?

–Para cosas mías, ni loca. Y para trabajar, prefiero desarrollar mi espontaneidad. Soy muy curiosa, estoy actualizada, y cuando entrevisto me encanta dejarme llevar. Desde ya, si el invitado es un actor y va a estrenar una obra, primero hablamos de eso. Pero después intento llegar a lugares distintos. Quiero saber de él, preguntar y escuchar. Estudié counseling para eso. Me interesa sacar conclusiones, comprobar que siempre hay una abuela que inculca el oficio. En fin, me gusta la gente.

–Inevitable no hablar de tu frase célebre: “Voy a ir con la peor de las ondas”. Que ya va codo a codo con el “qué flaquito” de Susana o “el decorado se calla” de Moria…

–Mirá, yo siento que voy viviendo años de oro, y estoy decidida a disfrutarlos con una muy buena vibra. Me gustaría despedirme de este mundo con una sonrisa porque siempre se obtienen más cosas de esa forma. Aunque digas una cosa terrible, si le metés una sonrisa, te aseguro que se genera mucha más empatía. Pero la frase a la que te referís fue fruto de un enojo. Como verás, ahí no hubo sonrisa. Y a partir de ese enojo, surgió una traición. De todas formas terminó siendo algo simpático porque la frase repiqueteó en todos lados, especialmente en las generaciones jóvenes. La gente lo tomó con humor y ahora lo usan todos en televisión. Con las frases de mi familia y ésta ya tenemos un pequeño Tinayre Larrouse Ilustrado.

–¿Cómo hacés para mantener la diplomacia en estos tiempos?

–Soy espontánea y si puedo colar el humor, lo hago. Me contengo mucho antes de contestarle a la gente que busca una frase equis.

Con su padre, Daniel Tinayre
Con su padre, Daniel Tinayre

–Años de experiencia y la gran escuela de Mirtha, imagino.

–Y sí, aprendo de las grandes. El otro día a Susana le dijeron que menganito había dicho algo sobre ella. Y su respuesta fue: “¿Algo lindo o algo feo? Porque si es feo dejalo, no me interesa”.

–Hablemos de amistad. Porque vivís en modo canción de Roberto Carlos. No serán un millón, pero tenés muchos amigos.

–¡Muchísimos! Pero amigos de verdad, ¿eh? Me encanta recibirlos en casa y que se vayan felices. Soy muy anfitriona y le pongo mucha onda a la preparación y presentación de la comida. Vivo haciéndole un tributo a la amistad. Yo los llamo a todos. Una frase. Necesito saber cómo están. Sofi (Neiman) era una hermana y murió en mis brazos. Estábamos juntas, riéndonos como siempre, en una comida. Terrible. Fue un shock emocional.

–Sufriste muchas pérdidas en poco tiempo. Y sin embargo…

–Sin embargo pienso que por algo no fui yo la elegida. Será que tengo que quedarme en la tierra e intentar pasarla lo mejor posible. De eso se trata. Atravesé tantas muertes de gente que amo. Y los extraño a todos. Entonces quedan mis rituales. Paso por un árbol en el que tiré cenizas y lo abrazo. Esas cosas tan íntimas que a uno le dan paz. Tanto dolor hizo que me aferre más a la vida. La pérdida de Marcos (Gastaldi), que fue el amor de mi vida, me destruyó. Si bien venía enfermo, lo que más me conmovió fue lo que encontré escrito a posteriori. Hablaba de su final, de sus deseos, de mí. Y todo sucedió tal cual él lo había deseado. Se fue en paz, rodeado de amor. Por suerte tengo el cariño infinito de todos sus hijos.

–Vivieron muchos años siendo un familión.

–Sí, y el estar unidos me hace mucho bien porque es lo que él deseaba. Fuimos un gran ejemplo de familia ensamblada. Decidimos vivir juntos y de golpe teníamos seis hijos. Cuando nació Rocco fue una revolución, era el mimado de todos. Por eso ahora me emociona tanto que Valeria Gastaldi haya hecho la música para el programa de Juana.

Junto a Marcos Gastaldi
Junto a Marcos Gastaldi

–¿Te considerás brava?

–Sí, siempre lo fui. Y contestataria. Porque toda la vida me irritó la obviedad. Eso y el maltrato es algo que no puedo tolerar. Así sea un trámite por teléfono, si me ponen el casete mala onda, enloquezco. Pero por el contrario, cuando doy con alguien bien educado, directamente me derrito.

–¿Dejaste pasar muchas oportunidades en la vida?

–La verdad es que sí. Como somos una familia conocida y todos trabajamos en el mismo medio, muchas veces dejé pasar grandes oportunidades. Pensaba que no era conveniente aceptar porque fulano estaba peleado con mi madre o zutano había hablado mal de mi hija. Pero ahora se me pasó. Ya hace bastante tiempo que decido sin culpas porque somos todos adultos y tomamos nuestras decisiones con responsabilidad. Era más un tema mío, pero está resuelto.

–¡Estuviste en La Máscara!

–Y me divertí como loca siendo la chancha. Fue una experiencia única. Se trata de uno de los mejores shows del mundo, me han mimado un montón. Y mis nietos, fascinados.

–¿Qué tiene Mirtha que no tenga Marcela, y viceversa?

–Mamá tiene un profesionalismo espectacular y es la que más sabe. Pero yo siempre me salí un poco de eso. Tengo costumbres más modernas. Sé que en la tele hay que estar impecable, pero si sucede que falta el peluquero no tengo drama en hacerme una colita de caballo y salir al ruedo.

–¿Se pelean mucho en tu programa, Las Rubias?

–Lo que pasó es que éramos cuatro mujeres y sin dudas hubo conflictos. Una estaba en desacuerdo con algo, la otra llamaba para decir ‘no me gustó cómo me dijiste aquello’. Pero éramos y somos amigas. Las quiero muchísimo y forman parte de mi vida.

Por Flavia Fernández – La Nación