Se trata de operaciones que ya fueron declaradas a la Aduana pero que todavía restan cobrar e ingresar al país. Especialistas creen que es lo habitual en los tiempos del comercio exterior pero no descartan algo de especulación.
El economista Marcelo Elizondo, exdirector de la Fundación ExportAr, explicó que las diferencias entre operaciones declaradas y liquidadas son habituales. “Las importaciones ni bien se autorizan se pagan, en cambio las exportaciones en muchas veces se difiere el cobro”, explicó. Precisó que “eso pasa regularmente, porque uno muchas veces vende y financia”. No obstante, Elizondo indicó que “en algún caso puede haber algún diferimiento a la espera que mejore el tipo de cambio aunque eso no puede ser por tiempo indeterminado porque hay un plazo para liquidar”. Los commodities agrícolas tienen un plazo de 15 días, mientras que otros bienes tienen hasta 180 días.
En cambio, Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI y asesor de empresas, consideró que hay demoras de liquidación por especulación. “Muchos no quieren liquidar con dólar barato, y en cambio otros tratan de comprar lo que sea”, explicó.
En general, los datos que logran registrar los organismos del Estado tienen bastante correlación entre plazos de declaración y concreción de las operaciones. Lo que es difícil de determinar por la Aduana, sobre todo, son las maniobras de subfacturación de exportaciones. Se sospecha que una parte de la facturación real se hace con empresas subsidiarias en el exterior, bajo conceptos como ventas de servicios asociados.
Por Carlos Lamiral – Ámbito

