Luego de recibir una denuncia por ruidos molestos, un policía fue a la fiesta y lejos de cumplir su tarea, se sumó al baile y brindó unas clases de salsas.
Al llegar a la vivienda, el agente notó que la llamada al 911 había sido exagerada porque el ruido no impedía dormir a los vecinos, entonces decidió bailar en compañía de los presentes. El hecho ocurrio en San Antonio, Texas.

