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Litio, petróleo y agua dulce: Estados Unidos no disimula sus intereses en América latina

Laura Richardson habló en un evento del Atlantic Council -un think tank con estrechos lazos con la OTAN- en donde enumeró las razones por las cuales Estados Unidos posa sus ojos en el resto del continente. La respuesta de Evo Morales.

“¿Por qué es importante América latina?”. Esa fue la pregunta retórica de Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, en un video grabado para un evento del Atlantic Council, un think tank vinculado a la OTAN. De inmediato, la general norteamericana relató un listado de razones por las cuales el país norteamericano posa sus ojos en el resto del continente. ¿El denominador común del inventario? Todos los aspectos destacados derivan de los “ricos recursos y elementos de tierras raras”, según el discurso de la propia Richardson.

La castrense, quien estuvo de visita por el país el año pasado, destacó, en primer lugar, el triángulo del litio, zona estratégica que comparten Argentina, Bolivia y Chile. “60 por ciento del litio del mundo se encuentra en ese triángulo”, expresó Richardson y agregó que ese elemento es “necesario hoy en día para la tecnología”. 

Pocas horas después de que se conozca el video, el expresidente de Bolivia Evo Morales le respondió en su cuenta de Twitter. “Le recordamos a la jefa del Comando Sur de EEUU, Laura Richardson, que América Latina no es patio trasero ni su hacienda para explotar recursos naturales”, escribió.

El recuento de Richardson no finalizó allí: otra de las razones por las cuales América latina es importante para EEUU -siempre según Richardson- resultó ser la concentración de “las reservas de petróleo más grandes”, incluidas las de “crudo ligero y dulce descubierto frente a Guyana hace más de un año”. “Tienen los recursos de Venezuela también, con petróleo, cobre, oro”, continuó la general, quien también destacó la importancia del Amazonas, al describirlo como “los pulmones del mundo”.

Por último “tenemos el 31 % del agua dulce del mundo en esta región“, dijo Richardson. Con ese inventario, la jefa del Comando Sur dijo que al país norteamericano le queda “mucho por hacer”. 

Y finalizó con un ¿objetivo?: “Tenemos que empezar nuestro juego”.

Atlantic Council: sus orígenes y el extraño premio que recibió Mauricio Macri

Los dichos de Richardson datan del pasado jueves, en una conversación a la que fue invitada por el think tank Atlantic Council, una organización con vinculos estrechos con la OTAN y con llamativas fuentes de financiamiento.

Fundado en 1961, Atlantic Council lo integran desde Henry Kissinger a Condoleezza Rice, políticos republicanos y demócratas, militares retirados de EE.UU. y ex funcionarios de la CIA. Desde 2007, su presidente es el periodista Fred Kempe, ex reportero del diario económico Wall Street Journal.

Al Atlantic Council le interesa por sobre todas las cosas “construir y fortalecer la ya profunda integración económica entre Europa y los Estados Unidos, así como promover el liderazgo transatlántico en la economía global”, reza un Programa de Negocios que difunde en su página corporativa.  

Aunque se declara como institución no partidista e independiente del gobierno estadounidense, puede formar un verdadero seleccionado de ex funcionarios de alto rango que ocupan en su staff distintas jerarquías. El periodista y escritor Kempe, veterano de coberturas como el nacimiento del sindicato Solidaridad en Polonia o la invasión de Panamá, es su presidente, pero figuran como directores dos ex secretarios de Estado: el nonagenario Kissinger que acompañó a Richard Nixon y el octogenario Thomas Pickering que trabajó con Clinton. La organización instituyó el cargo de director de por vida que ocupan unos pocos como el general retirado de la Fuerza Aérea de EE.UU. James P. McCarthy o el bisnieto del ex presidente Howard Taft, William Howard Taft IV, un abogado que prestó servicios en distintos gobiernos republicanos. Tampoco faltan los expertos del Centro Scowcroft para Estrategia y Seguridad. Su titular, el general James L. Jones, Jr ejerce la presidencia interina del Atlantic Council.

La organización que fue denunciada por el New York Times por acuerdos de colaboración poco transparentes como uno con FedEx, la compañía estadounidense de mensajería y paquetería, se defendió por medio de su presidente Kempe: “No hay duda de que el trabajo de los think tanks tiene más credibilidad que el trabajo de los grupos de presión, pero la única forma de preservarlo es a través de la independencia intelectual”, dijo citado por aquel medio en agosto de 2016. 

En septiembre de 2018, cuando la crisis argentina no cedía ni un centímetro, el think tank decidió distinguir a Mauricio Macri por “su dedicación incansable y desinteresada con su país y su gente”. En esa misma fecha también fue reconocida con la misma distinción la primera ministra noruega, Erna Solberg, una política conservadora que cogobiernaba con el Partido del Progreso, una fuerza de ultraderecha. En septiembre de 2014, el New York Times informó que Atlantic Council recibía donaciones de naciones extranjeras. Una de ellas era Noruega, que contribuyó con 5 millones de dólares.