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Le dieron arresto domiciliario al genocida Miguel Etchecolatz

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 de La Plata le otorgó el beneficio en las únicas dos causas por las que permanecía detenido intramuros en esa jurisdicción. Sin embargo, seguirá en la cárcel por otro caso.

La decisión se tomó el miércoles y la Unidad Fiscal que interviene en las causas por crímenes del terrorismo de Estado adelantó que recurrirá aquellas decisiones ante la Cámara Federal de Casación Penal, según se informó hoy a través de la pagina fiscales.gov.ar. Estas dos nuevas concesiones se sumaron a las que ya había logrado en las causas por los crímenes en el centro clandestino “La Cacha” y en las brigadas de Banfield, Quilmes y San Justo.

La resolución tuvo la mayoría de los jueces Germán Castelli y Alejandro Esmoris, con la disidencia del juez Pablo Vega, aunque se indica que la prisión domiciliaria otorgada en estas causas aún no se hará efectiva porque Etchecolatz se encuentra con “prisión rigurosa” en una causa que tramita en el Juzgado Federal 1 de Lomas de Zamora y en otra en la que será juzgado a partir de octubre por el Tribunal Oral Federal 6 de la Capital Federal.

De todas maneras, el represor obtuvo el derecho de la prisión domiciliaria en las causas donde se investiga su participación en los crímenes en la Brigada de Investigaciones de Lanús, donde aún no se ha celebrado debate, y en la que fue condenado en 2012 a prisión perpetua por el “Circuito Camps” de centros clandestinos de detención (CCD).

Vale decir que Etchecolatz fue condenado en seis oportunidades por crímenes de lesa humanidad: en 1986, a 23 años de prisión en la denominada causa 44 o “Camps”; en 2004, a 7 años de prisión (reducida luego a 4), por la apropiación de una hija de desaparecidos; en 2006, a reclusión perpetua en la conocida como “causa Etchecolatz”; en 2012, a prisión perpetua por el “Circuito Camps”; en 2014, a perpetua por un doble homicidio en el marco de la causa “La Cacha”, y en 2016, a 25 años de prisión por el secuestro y las torturas a una pareja desaparecida.

En el voto en disidencia, el juez Vega recordó que “durante el extenso trámite que ha insumido esta incidencia el establecimiento carcelario no ha reportado ningún problema de salud que merezca de mayor atención”. Por su parte, Castelli analiza diferentes informes periciales y compara la situación del represor con la de otros condenados por crímenes de lesa humanidad que obtuvieron la prisión domiciliaria, al tiempo que concluye que Etchecolatz es “una persona de 88 años de edad, que posee patologías crónicas irreversibles, con cuadro de deterioro generalizado y progresivo en razón de las patologías de base que lo aquejan”.

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