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Las pruebas de la manipulación del escrutinio bonaerense

El conteo avanzó más en las secciones electorales bonaerenses donde Cambiemos hace diferencia. Y lo frenaron en la Tercera, la única donde todavía manda el peronismo. La palabra de un trabajador del centro de computos.

“Nos citaron a las 23 y estuvimos una hora esperando para entrar mientras la policía aeroportuaria nos palpaba para ver si portábamos armas, eso ya fue bastante incómodo”, contó Rodrigo que pidió ser identificado sólo por su nombre de pila.

“Esta es la cuarta elección de la que participo y no recuerdo que en las anteriores haya habido división de turnos. Ese parate fue por demás sugestivo porque coincidió con el discurso del Presidente y con el momento en que dejaron de entrar telegramas”, agregó.

Al ser consultado sobre la demora en el ingreso de los datos, Rodrigo afirmó que “en 4 horas habré grabado unos 20 telegramas, no mucho mas. Si no recuerdo mal, en Buenos Aires hay alrededor de 8000 escuelas, y al momento de retirarnos, faltaban llegar unos 2800. Eran casi las 5 de la mañana”.

También denunció maltrato laboral hacia las casi 4000 personas que estaban a cargo del ingreso de datos: “Teníamos terminantemente prohibido usar el celular. Eso también generaba molestias. Tanto secretismo. No nos permitían salir al patio a fumar un pucho ni tampoco comer. Sólo nos permitían tomar agua. Nada más triste que ver a señoras entrando saquitos de té de ‘contrabando’ cuando en 2015 teníamos un sector exclusivo para el refrigerio”, relató Rodrigo y agregó que “fue tanto el maltrato hacia el trabajador que le pedí al responsable de la agencia contratante que me saque de la lista para las elecciones de octubre”.

“Se nota demasiado cuando cambia el patrón. La falta de respeto al votante, el maltrato a quienes teníamos la tarea del conteo y la necesidad de frenar todo, de mentirnos. Yo no tengo interés de participar de eso”, finalizó.

Los números:

A las 4.15, en esas secciones electorales, donde el oficialismo se impuso con ventajas que van de los 15 a los 20 puntos porcentuales, la carga de datos había superado, entre dos y tres puntos, el promedio global bonaerense de 95%, según este detalle:

  • Cuarta: 98,26%.
  • Quinta: 96,07%
  • Sexta: 98,06%
  • Séptiima: 97,29%

Otras dos secciones, en las que Cambiemos tuvo rendimientos menos exitosos, la carga de datos se emparentó con la media:

  • En la Primera (norte del conurbano, donde supo tener predominio Sergio Massa), llegó al 95,14% y el oficialismo empató con Unidad Ciudadana.
  • En la Segunda (noreste provincial, con epicentro electoral en San Nicolás), se escrutó el 95,71% de las mesas y Cambiemos consiguió un triunfo menos rutilante: le sacó una luz de nueve puntos al kirchnerismo.

El dato más elocuente es lo que pasó en la Tercera sección electoral, el conglomerado más densamente poblado del país que concentra, en el sur del GBA, el voto duro del peronismo. Allí, donde los candidatos de Unidad Ciudadana se impusieron por 13 puntos sobre los de la alianza que gobierna el país y la Provincia, el conteo de votos se detuvo en el 94,34%, un punto por debajo del promedio.

La excepción que confirma esta regla –siempre debe haber una- es la Octava, la sección Capital: en La Plata, Cambiemos ganó por paliza (aventajó a UC por 15 puntos) pero el escrutinio llegó apenas al 94,02% de las mesas del distrito.