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La media res tiene fecha de vencimiento: en 2023, toda la carne deberá comercializarse en trozos que no superen los 32 kilos

El Gobierno dispuso que los frigoríficos federales tendrán 180 días corridos para adaptarse a la medida. Mientras que los municipales y provinciales tendrán 365. Para los matarifes, esa diferenciación “favorece a la competencia desleal”.

En un año, la clásica media res se habrá terminado y la comercialización de carne vacuna se hará por medio de trozos que no superen los 32 kilos, cuando actualmente cada media res puede pesar entre 85 y 130 kilos.

Así lo estableció el Gobierno, al disponer que desde este 1° de enero los frigoríficos de tráfico federal –es decir que su faena puede comercializarse en cualquier punto del país-, tendrán 90 días corridos para presentar el “Plan de Inversión y Adecuación” de sus instalaciones. Mientras que deberán ponerlo en marcha dentro de los 180 días corridos. Asimismo, las plantas de tránsito provincial y municipal tendrán 180 jornadas corridas para presentar dicho plan, y 365 para haberlo ejecutado.

La presentación “deberá formalizarse mediante el Portal de Trámites a Distancia (TAD) ante la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, dependiente de la Secretaría de Agricultura”. Asimismo, la Dirección Nacional, junto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), realizarán el monitoreo de la implementación prevista.

Esta medida se había anticipado en abril pasado, cuando los ministerios de Agricultura, de Trabajo, y de Desarrollo Productivo dispusieron que, desde el 1 de enero de 2022, el despacho de los cortes bovinos desde los frigoríficos hacia las carnicerías debía hacerse mediante esta modalidad de trozado. El lunes 3, al mismo tiempo que se establecieron las nuevas condiciones para exportar, también entró en vigencia esta iniciativa.

De esta forma, desde el Ejecutivo señalaron que buscan “modernizar la cadena de distribución de carnes que hoy se realiza por medias reses para pasar a una distribución por fragmentos anatómicos de menor peso, que le permita a los abastecedores realizar una mejor asignación de los trozos, de acuerdo a las necesidades de cada mercado minorista”.

Entonces también se había argumentado que el objetivos de esta reglamentación es mejorar las condiciones de los empleados que actúan en la actividad, al evitar que trasladen medias reses con un kilaje muy superior a lo estipulado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los matarifes aseguran que “se favorece a la competencia desleal”

La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), un eslabón fundamental para la distribución de los cortes vacunos, manifestó su “preocupación por algunos aspectos de la resolución conjunta 10/2021 sobre la reglamentación de los plazos de adecuación al cuarteo obligatorio”.

Si bien ratificaron su apoyo a esta iniciativa que apunta “a la modernización del consumo, introduciendo mejoras sustanciales en las condiciones laborales de los trabajadores del sector y en las condiciones sanitarias de los productos”, desde CAMyA advirtieron que esta medida “no será viable por cuanto introduce una profundización en el doble estándar sanitario”.

Sobre eso, cuestionaron que se fijen “plazos diferentes de adecuación a las plantas de tráfico federal en relación con las provinciales y municipales”.

“Adecuar las plantas requiere inversiones, tanto en las plantas industriales como en la logística de distribución que impactan en los costos, y requieren plazos de amortización razonables, que si son desiguales ponen en distintas condiciones de competencia a los actores del mercado”, indicaron.

Por esto, consideraron que lo dispuesto en la resolución “facilita la competencia desleal” a favor de las plantas provinciales y sus operadores comerciales. “Inevitablemente el sistema ajustará para abajo y actores inescrupulosos del sector, seguramente minoritarios pero con fuerza suficiente para alterar el normal funcionamiento el mercado, buscarán sacar ventaja mediante la desinversión y la especulación sobre nuevos plazos y prórrogas, lo que podría llevar al fracaso de la medida y la afectación de la actividad y fuentes de trabajo de los sectores vinculados al circuito federal”.

Por último, los matarifes enfatizaron que “debieran unificarse los cronogramas de adecuación dispuestos por la resolución de referencia, y establecer claramente el régimen de sanciones a aplicar”.